Alak, el gran DT: recibió a Pichetto y Monzó y agita el tablero bonaerense
Mariana Portilla

El intendente de La Plata fue anfitrión de un encuentro con Miguel Ángel Pichetto, Diego Bossio y Emilio Monzó.
En la política bonaerense, los movimientos suelen leerse con lupa, pero pocas veces se ensamblan tantas piezas en simultáneo. Julio Alak viene acumulando reuniones, contactos y gestos que lo ubican en un rol cada vez más activo dentro de la reconfiguración del peronismo bonaerense.
Esta vez, el intendente de La Plata fue anfitrión de un encuentro con Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó, dos dirigentes que orbitan en el límite entre la experiencia institucional y la construcción de alternativas de poder. El esquema apunta a ensanchar vínculos dentro del peronismo y con sectores que no responden de manera lineal a las conducciones tradicionales.
En la reunión también participó Diego Bossio, economista y ex director de la Anses durante la gestión de Cristina Fernández. Allí coincidieron en un diagnóstico que atraviesa al sistema político: la necesidad de reconstruir una agenda basada en producción, trabajo y desarrollo en un contexto de fuerte deterioro económico. La discusión no se limitó a la coyuntura, sino que avanzó sobre la forma en la que el peronismo debe reposicionarse en esta etapa.
Julio Alak recibió en La Plata a Miguel Ángel Pichetto.
El peronismo frente a su reconfiguración
En ese marco, Alak sintetizó el sentido político de la reunión al remarcar: “Coincidimos en la necesidad de fortalecer la unidad del peronismo para consolidar una alternativa con un desafío claro: conformar un gran frente popular y democrático, sin exclusiones, que recupere el gobierno nacional para los argentinos”.
La frase condensa una línea que viene ganando volumen en distintos sectores del justicialismo: la búsqueda de una síntesis que permita ordenar la interna sin romper la capacidad competitiva del espacio.
En ese esquema, Pichetto también dejó una definición con peso propio: “El peronismo tiene que volver a ser una opción real de poder para la Argentina”, marcando un posicionamiento que lo ubica en el terreno de la reconstrucción antes que en el de la fragmentación.
Estuve en La Plata con el intendente Julio Alak (@Julio_Alak), y los dirigentes Emilio Monzó (@monzoemilio) y Diego Bossio (@diegobossio).
— Miguel Ángel Pichetto (@MiguelPichetto) May 5, 2026
Conversamos sobre la situación política, económica y social del país, el futuro de la provincia de Buenos Aires, la necesidad de fortalecer… pic.twitter.com/6CmCfU0E8U
Señales cruzadas en la interna peronista
El movimiento en La Plata no puede leerse como un hecho aislado. En paralelo, Pichetto viene sosteniendo una agenda de contactos con distintos referentes del peronismo, incluyendo reuniones con Cristina Fernández de Kirchner y con intendentes del conurbano como Leonardo Nardini, Gustavo Menéndez y Mariel Fernández. Esa secuencia de encuentros va delineando un mapa de diálogo transversal que todavía no termina de cristalizar en una arquitectura política definida.
En ese escenario, Alak aparece como un articulador con capacidad de tender puentes entre distintos sectores. Su estrategia combina territorialidad, vínculos con el sindicalismo y contactos con figuras de experiencia nacional. La incorporación de reuniones con dirigentes como Fernando Gray refuerza esa lógica de expansión, donde el objetivo no parece ser la construcción de un bloque cerrado sino la apertura de canales múltiples de negociación.
Lejos de limitarse a la coyuntura legislativa o municipal, el intendente de La Plata viene desplegando una estrategia de acumulación política que incluye a la denominada “vieja guardia” del peronismo, como Eduardo Duhalde, sectores juveniles y referencias del mundo sindical. Esa combinación busca sostener volumen en un contexto donde la fragmentación interna condiciona cualquier intento de conducción unificada.
En ese marco, a fines de marzo se realizó un encuentro en Villa Elisa que funcionó como una señal de ordenamiento hacia adentro del espacio. La foto mostró una trama de poder que, aunque dispersa, conserva capacidad de articulación. Participaron exintendentes como Baldomero Álvarez de Olivera, Raúl Othacehé, Julio Pereyra, Alfredo Meckievi y Jorge Villaverde, además de dirigentes con fuerte inserción territorial y experiencia legislativa.
El componente técnico también fue central. La presencia de exministros como Jorge Remes Lenicov y Alfredo Atanasof aportó una señal hacia la reconstrucción de equipos con capacidad de gestión, un aspecto que en el peronismo reconocen como clave para recuperar credibilidad. A esto se sumó el respaldo sindical, con referentes ligados a la CGT y distintos gremios, consolidando una articulación clásica del movimiento.
En ese esquema, la mesa con Pichetto y Monzó funciona como una señal hacia adentro del peronismo, pero también hacia afuera. La intención de “recuperar el gobierno nacional para los argentinos” aparece como un horizonte que ordena las distintas conversaciones en curso, mientras la discusión sobre el futuro liderazgo del espacio continúa abierta y sin resolución definitiva.

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