Repartidores de aplicaciones: crece el endeudamiento y alertan por tasas de hasta 700%

El sindicato del sector denunció que las plataformas ofrecen créditos a trabajadores con ingresos insuficientes y luego descuentan las cuotas de sus ganancias. La deuda promedio entre monotributistas de la economía de aplicaciones ronda los $900.000.
Política13 de julio de 2026Juan Manuel VillarrealJuan Manuel Villarreal
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El endeudamiento entre los repartidores de aplicaciones crece al ritmo de la expansión de los préstamos ofrecidos por las propias plataformas. Desde el Sindicato de Trabajadores de Reparto por Aplicación (Sitrarepa) advirtieron que las tasas pueden alcanzar el 700% anual y reclamaron una regulación estatal para evitar que los trabajadores queden atrapados en una dependencia financiera con las empresas.

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La situación se produce en un escenario marcado por el aumento de la morosidad en préstamos personales, tarjetas de crédito, billeteras virtuales y otras formas de financiamiento no bancario. Para muchos repartidores que no cuentan con historial crediticio o ingresos formales suficientes, las aplicaciones se transformaron en una de las pocas alternativas disponibles para conseguir dinero.

El problema, según el gremio, aparece cuando las cuotas comienzan a absorber una parte creciente de los ingresos generados dentro de la misma plataforma que otorgó el préstamo.

“Tenemos situaciones de compañeros que extienden su jornada laboral para devolver los préstamos”, afirmó la secretaria general de Sitrarepa, Belén D’Ambrosio.

La dirigente explicó que muchos trabajadores cumplen jornadas de entre 10 y 12 horas solamente para cubrir sus gastos fijos. A eso se suma que los repartidores reciben entre $1.500 y $3.000 por cada pedido realizado, independientemente del valor total de la compra.

Créditos definidos por la productividad en la aplicación

El acceso al financiamiento no se determina mediante los mecanismos tradicionales utilizados por los bancos. Las plataformas analizan los datos generados por la actividad cotidiana de cada repartidor y los utilizan como un sistema alternativo de evaluación crediticia.

Entre las variables consideradas se encuentran la antigüedad en la aplicación, la cantidad de pedidos aceptados, las calificaciones otorgadas por los usuarios y el desempeño durante los horarios de mayor demanda.

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De esta manera, la posibilidad de recibir un préstamo queda vinculada a la productividad registrada dentro de la plataforma. Una vez otorgado, el crédito también puede reforzar la dependencia del trabajador, que necesita continuar conectado y realizar más entregas para afrontar las cuotas.

D’Ambrosio señaló que estos préstamos no cuentan con controles suficientes y sostuvo que deberían estar alcanzados por una regulación estatal. Según la representante sindical, las tasas pueden llegar al 700% anual, un costo que obliga a algunos repartidores a extender todavía más sus jornadas laborales.

La deuda promedio ronda los $900.000

El Banco Central analizó este fenómeno dentro de la denominada economía gig, integrada por trabajadores que desarrollan sus actividades mediante plataformas digitales de reparto, transporte y otros servicios.

Hacia diciembre de 2025, la deuda promedio de los monotributistas que trabajaban mediante estas aplicaciones rondaba los $900.000 por persona. Más de la mitad de quienes accedían a esos préstamos eran trabajadores independientes, que además concentraban más del 62% del saldo financiado.

La cantidad de deudores que tomaron créditos a través de plataformas aumentó un 122% durante 2025. El crecimiento se sumó al incremento del 177% registrado entre 2023 y 2024, lo que muestra la rápida expansión de este tipo de financiamiento.

El organismo observó que las empresas utilizan la información producida por sus propios usuarios para evaluar el riesgo crediticio. La antigüedad, la frecuencia de actividad, la aceptación de pedidos y la calificación de los clientes reemplazan así al scoring bancario tradicional.

El diagnóstico indica que las plataformas están financiando principalmente a su propia base de trabajadores, una modalidad que combina en un mismo espacio la generación del ingreso, la evaluación crediticia, el otorgamiento del préstamo y el cobro de las cuotas.

Las empresas defienden la inclusión financiera

Las compañías sostienen que estas herramientas permiten ampliar el acceso al crédito entre personas que tienen dificultades para ingresar al sistema bancario formal.

Pedidos Ya informó que comenzó a ofrecer préstamos a comercios en 2022 y extendió el servicio a los repartidores en 2024. La empresa indicó que otorgó 57.000 créditos por un total de 84 millones de dólares, de los cuales el 54% estuvo destinado a comercios.

En el caso de los repartidores, la compañía señaló que los préstamos tienen un plazo de seis meses y que el monto no puede superar el 30% de los ingresos generados dentro de la plataforma.

También se anunció una alianza entre Banco Galicia y Rappi para ofrecer servicios de pago, bancarización y financiamiento a repartidores y comercios adheridos.

Mientras las empresas presentan estas iniciativas como mecanismos de inclusión financiera, desde Sitrarepa advierten que los ingresos reducidos, las largas jornadas y las altas tasas pueden convertir el crédito en una nueva fuente de vulnerabilidad laboral.

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El reclamo gremial apunta a establecer controles sobre las condiciones de los préstamos y evitar que el acceso al financiamiento obligue a los repartidores a trabajar más horas para cancelar deudas contraídas con las mismas compañías de las que dependen para generar sus ingresos.

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