Macri marcó distancia de Milei y avisó: la sociedad no perdona el “quiebre moral”
Mauricio Macri desembarcó en Santa Fe con la gira nacional “El Próximo Paso”, una movida diseñada para reposicionar al PRO, ordenar su tropa en el interior y discutir el armado político rumbo a 2027.
El ex presidente ratificó el acompañamiento de su partido al gobierno de Javier Milei, pero dejó varias advertencias dirigidas al corazón de la Casa Rosada: pidió fortalecer las instituciones, evitar personalismos, cuidar la Justicia y mantener un “comportamiento ejemplar” frente a una sociedad que viene haciendo un esfuerzo fuerte.
“Estamos apoyando a este gobierno con mucha generosidad”, afirmó Macri ante dirigentes y militantes del PRO. También sostuvo que su espacio viene acompañando “leyes difíciles” para que el oficialismo pueda avanzar con las transformaciones que impulsa. Sin embargo, aclaró que el orden fiscal no alcanza por sí solo para garantizar crecimiento, inversiones y empleo de calidad.
“El ordenamiento económico no puede estar en el aire, tiene que estar sustentado en instituciones”, planteó. En ese marco, ubicó al Poder Judicial como una pieza decisiva para sostener la confianza: “Más importante que el presidente, los gobernadores y el Congreso son los jueces que garantizan que se cumpla la Constitución”.
El mensaje llegó después del episodio por el pliego de la jueza María Verónica Michelli, que el Ejecutivo envió al Senado y luego intentó retirar. La designación fue aprobada esta semana por amplia mayoría. Sin mencionar directamente a Milei, Macri cuestionó esas idas y vueltas: “Vimos cosas que no deberíamos ver: anuncios sobre la Justicia, que se hacen y después dan marcha atrás. Si se hace y se anuncia, se tiene que cumplir”.
Pullaro, Frigerio y la foto federal del PRO
La escala santafesina también tuvo una fuerte carga política. Macri fue recibido por el gobernador Maximiliano Pullaro, con quien recorrió obras del Estadio Multipropósito del Centro de Alto Rendimiento Deportivo, financiadas por la provincia de Santa Fe. Más tarde se sumó el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, que también participó del acto partidario.
Antes de cruzar a Santa Fe, Macri almorzó con Frigerio en Paraná. Según pudo reconstruir este medio, en la mesa aparecieron dos preocupaciones centrales: la economía y el escenario político. El ex mandatario mostró inquietud por el estancamiento de la actividad y el consumo, sobre todo en los datos del primer trimestre.
Frigerio, en cambio, le transmitió que abril había mostrado señales de mejora y que en mayo crecieron los recursos federales y tributos provinciales como Ingresos Brutos.
La gira también permitió exhibir el vínculo del PRO con gobernadores dialoguistas. Pullaro reivindicó el aporte amarillo a su coalición provincial y destacó el rol de Gisela Scaglia, diputada nacional y titular del PRO santafesino. “Somos gente de trabajo, de gestión”, dijo el mandatario.
En el acto, Scaglia arengó a la militancia con un mensaje de reconstrucción partidaria. “Somos los garantes del cambio en la Argentina”, afirmó. Fernando De Andreis, secretario general del PRO y hombre de confianza de Macri, completó la línea política: “El primer paso fue la demolición y la acompañamos y sostuvimos con humildad. Ahora viene la construcción y el PRO tiene que ser protagonista”.
La advertencia sobre la moral y el poder
Macri buscó mostrarse como socio del rumbo económico, pero no como subordinado político. “No hay que depender de una sola persona, no ha funcionado nunca”, sostuvo.
También apeló a una comparación futbolera con Juan Román Riquelme, presidente de Boca, para advertir contra los liderazgos que se colocan por encima de las instituciones: “Hace algunos años llegó al club alguien que confundió el amor de la gente con creerse más importante que Boca”.
La frase derivó en una advertencia más amplia: “Nadie tiene que creer que es más importante que las instituciones”. En el mismo tono, pidió “no manosear algo tan importante como el sistema judicial” y sostuvo que “jamás nos podemos sentir más importantes que aquello que venimos a representar, ese es el principio del fin”.
Consultado por una eventual candidatura presidencial en 2027, Macri evitó alimentar la versión. Dijo que estaba “entrenando para correr 100 metros nomás”. Cuando la militancia cantó “Mauricio presidente”, frenó el clima con una sonrisa: “Eso dijimos que no”. También dejó una definición sobre Patricia Bullrich, hoy jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza: “No. Hace rato que no hablamos”.
El cierre del discurso fue el tramo más filoso. Macri releyó un pasaje de su libro “Para qué” y dejó una frase que sonó a mensaje directo al Gobierno en medio de sus propias crisis internas: “La sociedad puede perdonar errores. Pero el quiebre moral no lo perdona nunca”.