El relanzamiento radical: cómo la UCR busca salir de años de crisis y volver a competir
La Unión Cívica Radical bonaerense llegará al próximo 8 de agosto con un objetivo que excede la renovación de autoridades partidarias. La convocatoria a la Convención provincial en el Club Atenas de La Plata buscará convertirse en la primera gran demostración pública de la nueva conducción encabezada por Emiliano Balbín, pero también en el punto de partida de una estrategia que pretende reposicionar al partido dentro del escenario opositor de la provincia de Buenos Aires.
Después de una de las etapas internas más complejas de los últimos años, marcada por disputas entre distintos sectores, presentaciones judiciales y la necesidad de conformar órganos transitorios para evitar una intervención partidaria, el radicalismo consiguió cerrar un acuerdo político que permitió normalizar su conducción. Ahora, el desafío ya no pasa por ordenar la vida interna, sino por recuperar volumen político y volver a disputar centralidad.
La apuesta es clara: exhibir unidad, fortalecer la presencia territorial y comenzar a construir una alternativa competitiva con vistas a los próximos procesos electorales.
La normalización comenzó a tomar forma cuando los principales espacios internos lograron alcanzar un entendimiento que evitó una nueva confrontación partidaria.
El acuerdo reunió a Adelante Buenos Aires, referenciado en el senador nacional Maximiliano Abad; Futuro Radical; el sector que responde al ex presidente del Comité Provincia Miguel Fernández junto a un grupo de intendentes; y también incorporó a dirigentes de Evolución Radical, espacio que conduce Martín Lousteau a nivel nacional.
Como resultado de ese consenso, el exdiputado provincial Emiliano Balbín asumió la presidencia del Comité Provincia. A su lado quedaron la exdiputada nacional Josefina Mendoza como vicepresidenta y el diputado bonaerense Matías Civale en la Secretaría General.
El acuerdo dejó atrás meses de enfrentamientos entre el abadismo, Evolución y otros sectores internos que incluso llegaron a judicializar la disputa por la conducción del partido.
Una Convención que definirá mucho más que autoridades
Aunque formalmente la reunión del 8 de agosto servirá para constituir la nueva Convención provincial y elegir a sus autoridades, dentro del radicalismo reconocen que el verdadero peso político del encuentro está en las decisiones que comenzarán a tomarse a partir de ese momento.
Todo indica que el dirigente platense Pablo Nicoletti, referente de Evolución Radical, será elegido presidente del órgano deliberativo, tal como quedó establecido en el acuerdo alcanzado entre las distintas corrientes internas.
Además de designar a las nuevas autoridades, durante la jornada también se definirán la integración de la Junta Electoral partidaria, los apoderados y otros organismos internos que terminarán de completar el esquema institucional del partido. Pero la importancia política de la Convención va mucho más allá de esos nombramientos.
El debate que empezará después del acto
Una vez constituida la Convención comenzará la discusión que todos dentro del radicalismo reconocen como la más trascendente: definir la política de alianzas y el posicionamiento de la UCR dentro del nuevo mapa opositor bonaerense.
Según establece la Carta Orgánica partidaria, será ese órgano el encargado de aprobar la plataforma electoral y resolver los acuerdos políticos que podrá construir el partido en los próximos años.
En otras palabras, será allí donde empezarán a discutirse las condiciones bajo las cuales el radicalismo competirá en futuras elecciones, cómo buscará fortalecer candidaturas propias y qué lugar intentará ocupar frente al oficialismo provincial y nacional.
La conducción evita anticipar definiciones. El propio Balbín insistió en los últimos días en que las alianzas serán materia de debate institucional y deberán resolverse dentro de los órganos partidarios.
Desde que asumió la presidencia del Comité Provincia, Balbín inició una recorrida por distintos municipios para acompañar la renovación de autoridades locales y comenzar a mostrar una conducción con fuerte presencia territorial.
En una reciente visita a 25 de Mayo planteó que el radicalismo atraviesa un "reordenamiento necesario" luego de años en los que, según admitió, el partido tomó decisiones que lo alejaron de la sociedad.
"Venimos de un proceso de poco entendimiento y una mala performance electoral. La unidad nos carga de una doble responsabilidad: recuperar la institucionalidad y consolidar liderazgos que surjan desde la militancia de base", sostuvo.
También remarcó que la nueva conducción no puede limitarse a administrar el Comité desde La Plata. "Vamos a promocionar candidatos a intendentes radicales en cada uno de los pueblos para llegar al año que viene con una propuesta propia para la Gobernación", afirmó.
El dirigente fue igualmente crítico respecto del pasado reciente del partido. "El radicalismo se encerró, tomó malas decisiones electorales y no pudo resolver sus diferencias internas. Hay que ser autocríticos, porque si no estaríamos negando la realidad", expresó.
Los gestos políticos que empiezan a aparecer
Mientras avanza la organización del encuentro en La Plata, algunos movimientos comenzaron a alimentar especulaciones sobre la estrategia de apertura que podría impulsar la nueva conducción.
Uno de ellos fue la reunión que Balbín mantuvo con el intendente de 25 de Mayo, Ramiro Egüen, un dirigente de origen vecinalista que anteriormente integró el GEN y luego tuvo un paso por La Libertad Avanza.
Desde ambos sectores aclararon que el encuentro estuvo vinculado a cuestiones de gestión y evitaron confirmar cualquier conversación relacionada con un eventual acuerdo político.
Sin embargo, el dato no pasó inadvertido dentro del radicalismo. La esposa del jefe comunal, Mercedes Squillaci, preside el bloque oficialista en el Concejo Deliberante de 25 de Mayo y además es convencional titular de la UCR bonaerense por el sector Evolución.
Sin anuncios formales, la fotografía fue leída por distintos dirigentes como una muestra de que el partido también pretende tender puentes con referentes que hoy se encuentran por fuera de su estructura.
El desafío de recuperar protagonismo
La conducción radical sabe que la unidad interna, por sí sola, no garantiza una recuperación política. Por eso, el objetivo del acto previsto para el 8 de agosto es ofrecer una imagen distinta a la de los últimos años: un partido ordenado, con presencia en los 135 distritos bonaerenses y dispuesto a volver a disputar espacios de poder.
La expectativa de los organizadores es reunir en el Club Atenas a legisladores nacionales y provinciales, intendentes, dirigentes y representantes de todos los comités locales para mostrar que el acuerdo alcanzado logró sostenerse más allá de la distribución de cargos.
Ese será el primer examen de una conducción que ahora deberá demostrar que el consenso interno puede traducirse en una estrategia política capaz de devolverle protagonismo al radicalismo bonaerense en un escenario donde la oposición todavía busca reconfigurarse.