Con el empleo en alerta, la Provincia articula una liga federal contra la apertura importadora
La preocupación por la caída de la actividad económica, el avance de las importaciones y la pérdida de herramientas de control laboral unificó diagnósticos entre funcionarios de distintas provincias durante el 1° Congreso Bonaerense del Trabajo, realizado en Mar del Plata. El encuentro, organizado por el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires que conduce Walter Correa, dejó una conclusión compartida: sin políticas federales de desarrollo productivo, las economías regionales enfrentan un escenario cada vez más complejo para sostener el empleo.
La mesa de debate titulada “El desafío de pensar el mundo del trabajo en clave federal” reunió a autoridades laborales de Buenos Aires, La Pampa, La Rioja, Misiones y Chaco, quienes coincidieron en cuestionar tanto la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno nacional como algunos aspectos de la reforma laboral.
Las exposiciones reflejaron una preocupación transversal por el deterioro del mercado interno, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que enfrentan las provincias para intervenir frente a conflictos laborales y procesos de crisis empresariales.
Durante su intervención, Correa planteó que el debate sobre el trabajo no puede desvincularse de una discusión más amplia sobre el modelo económico. “Hablamos de identificar estrategias federales de trabajo, pero antes que eso es necesario tener políticas federales integrales”, sostuvo el ministro bonaerense.
Advirtió, además, sobre las consecuencias que, según su visión, genera la política económica nacional sobre el entramado productivo argentino. “El problema que nos agobia es el aluvión de importaciones y la caída brutal del consumo, en un contexto en el que las corporaciones y la fuerza imperial jamás tuvieron tanto poder como el que les otorga el Presidente”, afirmó.
El funcionario también dejó una definición política que resonó entre los participantes del congreso: “Si queremos salir de este pantano donde todos los días nos tira hacia adentro la derecha y la extrema derecha, debemos, ante este ataque feroz, ser más patriotas que nunca”.
La reforma laboral bajo la lupa
Uno de los ejes más cuestionados durante el encuentro fue la modificación del esquema de inspección y control laboral introducida por la reforma impulsada por el Gobierno nacional.
Los funcionarios provinciales coincidieron en que la pérdida del denominado “poder de policía del trabajo” implica una reducción de las capacidades de las jurisdicciones para fiscalizar condiciones laborales, intervenir ante incumplimientos y garantizar derechos de trabajadores y trabajadoras.
Marcelo Pedehontaá, secretario de Trabajo y Promoción del Empleo de La Pampa, sostuvo que las consecuencias de la destrucción de empleo suelen extenderse durante años. “Cada puesto de trabajo que perdemos nos cuesta ocho años recuperarlo”, señaló.
En ese sentido, agregó que “ir contra el poder de policía con que contábamos antes de la reforma laboral es ir en contra de cuidar a nuestros trabajadores, que son el centro de las políticas públicas”.
Otro de los cuestionamientos recurrentes estuvo vinculado a la paralización del Consejo Federal del Trabajo, ámbito que reúne a las autoridades laborales de todas las provincias y cuya convocatoria depende del Gobierno nacional.
La secretaria de Trabajo de La Rioja, Myriam Espinosa, advirtió que la falta de funcionamiento de ese organismo profundiza las dificultades para coordinar políticas comunes frente a una coyuntura adversa.
“El Gobierno nacional no convoca al Consejo Federal del Trabajo ni escucha las necesidades y propuestas de las provincias, olvidando que éstas son preexistentes a la Nación”, expresó.
Desde la administración bonaerense destacaron que las reuniones impulsadas por la Provincia buscan cubrir ese vacío institucional y sostener espacios de articulación entre los responsables de las áreas laborales del país.
Fábricas, pymes y comercios en crisis
Más allá de las diferencias regionales, los funcionarios describieron situaciones similares vinculadas a la caída del consumo y la reducción de la actividad productiva.
Espinosa aportó datos que reflejan la situación de La Rioja. Según indicó, el sector textil opera actualmente con un 70% de capacidad ociosa, mientras que otras actividades registran niveles cercanos al 60%. “Esto es una barbaridad porque día a día vemos cómo ingresan procedimientos de crisis”, alertó.
Desde Misiones, la secretaria de Inspecciones Laborales, Belén Ozuna, trazó un panorama igualmente preocupante. La funcionaria aseguró que grandes empresas, pequeñas y medianas firmas y comercios enfrentan crecientes dificultades para sostener su funcionamiento.
“Grandes empresas, pymes y comercios están cerrando por la falta de consumo, mientras crecen las actuaciones preventivas de crisis”, sostuvo. Ozuna también manifestó su rechazo a la pérdida de facultades provinciales para intervenir en materia laboral tras la aprobación de la reforma.