Casi 6 millones de morosos: la economía que ya no cierra en los hogares
La baja de la inflación modificó el escenario macroeconómico, pero no logró resolver una de las principales dificultades que atraviesan millones de argentinos: la creciente dependencia del crédito para llegar a fin de mes. El endeudamiento de familias, jubilados y pequeños comercios siguió escalando y hoy encuentra su expresión más visible en el aumento de la morosidad.
Un estudio difundido por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) volvió a poner el foco sobre esa problemática. Compartido en la red social X por la diputada nacional Julia Strada (Unión por la Patria), el informe muestra que casi seis millones de personas registran deudas en situación de mora en el sistema financiero argentino, un fenómeno que atraviesa prácticamente a todas las provincias y que encuentra su mayor concentración en territorio bonaerense.
El relevamiento del CEPA contabiliza 2,18 millones de deudores morosos en la provincia de Buenos Aires, muy por encima de Córdoba, con alrededor de 492 mil, Santa Fe, con 404 mil, y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 339 mil.
En términos absolutos, Buenos Aires lidera el ranking por tratarse del distrito más poblado del país. Sin embargo, al medir la cantidad de morosos sobre el total de habitantes, también aparece entre las provincias más comprometidas.
Según el informe, Córdoba encabeza la tasa de morosidad, con un 13% de su población alcanzada por deudas impagas, seguida por Buenos Aires, con el 12,5%; Santa Fe, con el 11,5%; y la Ciudad de Buenos Aires, con el 11%.
Al difundir los datos, Strada destacó otra cifra que refleja la magnitud del problema. Según explicó, la deuda promedio de quienes mantienen obligaciones impagas con el sistema bancario alcanza los tres millones de pesos por persona, mientras que el promedio baja a un millón y medio de pesos cuando también se incorporan compromisos con entidades no bancarias.
El crédito dejó de financiar consumo y pasó a sostener gastos cotidianos
Detrás de los números aparece un cambio profundo en la forma en que los argentinos utilizan el financiamiento. La mayor parte de las obligaciones en mora se concentra en préstamos personales y tarjetas de crédito. Sin embargo, esos instrumentos dejaron de utilizarse principalmente para comprar bienes durables o realizar inversiones familiares y pasaron a convertirse en un mecanismo para afrontar gastos corrientes.
En muchos casos, la dinámica se repite: primero se utiliza la tarjeta para pagar alimentos, medicamentos, servicios o impuestos; luego se solicita un préstamo para refinanciar ese saldo; finalmente, cuando las cuotas también se vuelven impagables, aparece la morosidad.
El tamaño promedio de esas deudas tampoco alcanza para acceder a bienes de alto valor, como una vivienda o un automóvil. Se trata, principalmente, de financiamiento destinado a cubrir necesidades básicas en un contexto donde los ingresos continúan perdiendo capacidad de respuesta frente al costo de vida.
La dimensión del endeudamiento adquiere otra relevancia cuando se la compara con los salarios. El salario mínimo continúa ubicado por debajo de los 400 mil pesos, mientras que el salario promedio del empleo registrado apenas supera el millón de pesos y los ingresos de los trabajadores informales permanecen bastante por debajo de ese nivel.
En ese contexto, una deuda promedio cercana a los tres millones de pesos representa varios meses completos de ingresos para una parte importante de la población, lo que dificulta cualquier posibilidad de regularizar la situación financiera.
Las provincias patagónicas presentan los montos promedio más elevados de deuda en mora. El informe del CEPA ubica en primer lugar a Santa Cruz, con 4,7 millones de pesos, seguida por Tierra del Fuego, con 4,5 millones; Chubut, con 4,2 millones; Neuquén, con 4,1 millones; y la Ciudad de Buenos Aires, con 3,9 millones.
Jubilados, otro sector alcanzado por el endeudamiento
La preocupación también quedó reflejada en un reciente estudio elaborado por Provincia Microcréditos, que analizó la situación financiera de las personas jubiladas.
El informe concluyó que el 44% de los jubilados contrajo deudas durante los últimos dos años, luego de haber agotado ahorros, vendido bienes personales o buscado ingresos complementarios mediante trabajos informales.
Los datos muestran además un fuerte crecimiento de la irregularidad en los pagos. En mayo de 2026, 457.596 jubilados acumulaban atrasos superiores a 90 días, equivalente al 11,4% del total. Un año antes, ese indicador era del 4,1%, lo que implica que prácticamente se triplicó en apenas doce meses.
En paralelo, las estadísticas oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestran diferencias importantes según el tipo de entidad que otorga los créditos. De acuerdo con los últimos datos disponibles, los bancos registran un 17% de su cartera en situación de mora, mientras que en las fintech ese porcentaje asciende al 23%. La situación es todavía más compleja entre el resto de los proveedores de crédito, donde la morosidad alcanza el 51%.
La diferencia no sólo refleja distintos perfiles de clientes, sino también los distintos niveles de regulación. Mientras las entidades bancarias operan bajo controles permanentes del Banco Central, buena parte de los prestamistas no bancarios funciona con menores exigencias regulatorias, un aspecto que vuelve a instalar el debate sobre las condiciones de otorgamiento de créditos y el impacto de las tasas de interés sobre hogares y pequeñas empresas.