FMI en Argentina: reservas, meta fiscal y qué revisará la misión técnica
El Fondo Monetario Internacional volverá a examinar el programa económico argentino. Una misión técnica del organismo tiene previsto arribar a Buenos Aires el 21 de septiembre para comenzar la tercera revisión del acuerdo vigente, con reuniones con funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central.
La llegada estaba contemplada en el cronograma del programa. El último Staff Report fijó de manera tentativa la tercera revisión para septiembre de 2026 y estableció que la evaluación tendría como referencia los criterios cuantitativos de desempeño correspondientes al cierre de junio, además de los compromisos estructurales asumidos por la Argentina.
Sin embargo, la discusión no quedará reducida a comprobar una serie de metas. En su conferencia del 10 de septiembre, la directora de Comunicaciones del FMI, Julie Kozack, enumeró entre las prioridades para la Argentina continuar reconstruyendo reservas, reducir los riesgos de financiamiento, preservar el ancla fiscal y fortalecer el marco de políticas para mejorar la capacidad de respuesta frente a eventuales shocks.
La meta fiscal suma un nuevo punto de discusión
Uno de los elementos que ganó peso antes de la llegada de los técnicos es la proyección fiscal para todo 2026.
El programa con el FMI contempla como referencia un superávit primario equivalente al 1,4% del PBI para este año. Sin embargo, las proyecciones oficiales incorporadas tras la presentación del Presupuesto ubican el resultado primario de 2026 en 1,3% del PBI, unos $15,5 billones. La diferencia respecto de la meta acordada sería de aproximadamente $700.000 millones.
Ese desvío no debe confundirse con los criterios cuantitativos de fines de junio que constituyen formalmente la base de la tercera revisión. Sí agrega, en cambio, un dato relevante para la evaluación hacia adelante y para la discusión entre el equipo económico y el organismo sobre el cumplimiento del programa durante el resto del año.
El frente fiscal seguirá siendo central. El FMI destacó el 10 de septiembre que la Argentina acumuló dos años consecutivos de superávit fiscal primario, algo que no ocurría desde hacía 15 años, y volvió a señalar la preservación del ancla fiscal entre las prioridades del programa.
El Presupuesto 2027 también estará sobre la mesa
La misión llegará apenas unos días después de que el Poder Ejecutivo enviara al Congreso el proyecto de Presupuesto 2027.
La iniciativa prevé para el año próximo un crecimiento económico del 4% y una inflación anual del 18%, además de mantener el objetivo de equilibrio de las cuentas públicas. Como informó grupolaprovincia.com, el proyecto proyecta además una evolución de los salarios por encima de los precios durante el año electoral.
Para el Fondo, la presentación del Presupuesto tiene una importancia adicional: el propio Staff Report había establecido como compromiso estructural el envío al Congreso, antes de fines de septiembre, de un proyecto para 2027 consistente con la regla de resultado financiero equilibrado y acompañado por un marco fiscal de mediano plazo.
Por eso, los técnicos no solo observarán los resultados ya obtenidos. También podrán evaluar si las proyecciones de ingresos, gastos y actividad son consistentes con el compromiso fiscal asumido para los próximos años.
Reservas: otro de los números centrales
La acumulación de reservas internacionales volverá a ocupar un lugar relevante.
El programa atravesó revisiones anteriores con dificultades en este frente y el propio FMI viene insistiendo en la necesidad de reforzar los colchones externos. En mayo, al completar la segunda revisión, el organismo destacó los avances registrados desde comienzos de 2026, pero mantuvo entre sus prioridades el fortalecimiento de las reservas y de la capacidad de la economía para enfrentar shocks.
El Staff Report que servirá de base para la nueva evaluación incluye un criterio cuantitativo específico para la variación de las reservas internacionales netas a fines de junio. La acumulación de divisas, por lo tanto, no será únicamente una variable general del programa sino uno de los indicadores que los técnicos deberán contrastar con las metas acordadas.
La discusión también tendrá una dimensión prospectiva. Kozack señaló que reconstruir reservas y reducir los riesgos de financiamiento siguen siendo dos de las prioridades para mejorar la capacidad de la Argentina de enfrentar episodios de volatilidad.
Inflación y Banco Central
La misión encontrará una inflación mensual considerablemente menor que la registrada en las primeras etapas del programa.
El Índice de Precios al Consumidor avanzó 1,7% en agosto, según informó el INDEC.
Para el FMI, sin embargo, el desafío no se limita a sostener registros mensuales bajos. El organismo viene vinculando la continuidad de la desinflación con el fortalecimiento del marco monetario y con una mayor independencia institucional del Banco Central.
Kozack sostuvo en julio que una reforma de la Carta Orgánica destinada a reforzar las salvaguardas institucionales, clarificar el mandato del BCRA y reducir la posibilidad de financiamiento monetario al Tesoro contribuiría a hacer más duradero el proceso de desinflación.
La actividad y el desafío de ampliar la recuperación
Otro capítulo será la actividad económica.
En septiembre, el FMI reconoció que el crecimiento argentino estuvo concentrado principalmente en energía, minería y agro, y planteó como objetivo ampliar los beneficios de la estabilización y la recuperación hacia una base productiva más extensa.
El planteo llega mientras algunos sectores muestran dificultades. El Índice de Producción Industrial Manufacturero registró en julio una caída interanual del 5%, mientras la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 58,2%, por debajo del 58,4% registrado un año antes.
Ante las consultas sobre ese comportamiento, Kozack evitó sacar conclusiones a partir de un único dato mensual y remarcó que el foco del organismo está puesto en ampliar las oportunidades de crecimiento mediante infraestructura, previsibilidad tributaria y regulatoria y un mercado de crédito más profundo.
Morosidad y crédito, un indicador que el Fondo ya monitorea
El crecimiento de la morosidad de los hogares también forma parte de los indicadores que el FMI sigue de cerca.
Kozack confirmó que el organismo monitorea el aumento reciente de los créditos impagos de las familias, aunque señaló que por el momento no considera que represente un riesgo significativo para la estabilidad financiera. Según el Fondo, la deuda de los hogares equivale aproximadamente al 8% del PBI, un nivel relativamente bajo frente a otros países de América Latina.
El FMI agregó que los bancos argentinos se encuentran capitalizados y líquidos, y que las previsiones cubren más del 85% de los préstamos en situación irregular. Al mismo tiempo, considera que el sistema financiero local todavía es pequeño y plantea como desafío desarrollar mecanismos que permitan canalizar una mayor parte del ahorro hacia la inversión y ampliar el financiamiento de largo plazo.
La agenda que dejó Georgieva
La revisión comenzará menos de dos meses después de la primera visita oficial de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, a la Argentina.
Después de su paso por Buenos Aires, Georgieva sostuvo que el país había avanzado en la estabilización, pero planteó que la siguiente etapa debía transformar esos resultados en un crecimiento más amplio y duradero. También recogió entre empresarios la necesidad de reducir obstáculos a la inversión y conseguir que la recuperación llegue a más sectores.
Ese será el marco general en el que se desarrollará la tercera revisión: comprobar las metas formales de fines de junio, evaluar la trayectoria fiscal y de reservas para los próximos meses y analizar hasta qué punto la estabilización puede sostenerse mientras la economía busca ampliar el crecimiento, el crédito y la inversión.