Economía Por: Andrés Montero16 de septiembre de 2026

Dólar, salarios e inflación: qué hay detrás de las promesas del Presupuesto 2027

El Gobierno proyecta crecimiento y recuperación del poder adquisitivo para el año electoral. Las metas dependen de una desaceleración de los precios y de un dólar que suba menos que la inflación.
 

El Gobierno de Javier Milei envió al Congreso el proyecto de Presupuesto 2027, con una inflación prevista del 18%, un crecimiento económico del 4% y una suba salarial promedio del 25,4%. La propuesta traza un escenario de recuperación del poder adquisitivo y superávit fiscal para el año de las elecciones presidenciales, aunque esas mejoras todavía deben concretarse.

Detrás de las cifras hay una combinación de condiciones: que los precios desaceleren, que el dólar aumente por debajo de la inflación y que los salarios superen a ambos. El presupuesto utiliza esas proyecciones para organizar los ingresos y gastos del Estado, pero no garantiza sus resultados.

Un dólar que subiría menos que los precios

El proyecto contempla un tipo de cambio de $1.847 por dólar al cierre de 2027, con un incremento cercano al 15%. Esa variación quedaría por debajo del aumento del 18% previsto para los precios.

La pauta cambiaria es uno de los supuestos centrales del escenario oficial. Sin embargo, una estimación para diciembre no describe el recorrido del dólar durante todo el año ni asegura que no haya fluctuaciones.

La evolución del tipo de cambio también será relevante para la meta de inflación. El Gobierno plantea un aumento anual de precios del 18%, frente al 10,1% que había proyectado en el Presupuesto 2026. La comparación muestra una pauta inflacionaria más alta que la formulada un año antes; no corresponde confundir ninguna de esas estimaciones con resultados definitivos.

Salarios por encima de la inflación: la mejora que todavía debe concretarse

La proyección oficial contempla una suba del salario promedio del 25,4% durante 2027. Si ese incremento y la inflación del 18% se cumplieran, el poder adquisitivo mejoraría.

Esa recuperación forma parte de la apuesta del Ejecutivo para impulsar el consumo interno. Pero la cifra incluida en el presupuesto no establece un aumento uniforme ni garantiza que todos los trabajadores le ganen a la inflación.

El resultado dependerá de cómo evolucionen efectivamente las remuneraciones y los precios. Una inflación superior a la prevista reduciría la mejora del poder de compra contemplada en el proyecto.

La apuesta por crecer y sostener el superávit

Para la actividad económica, el Gobierno proyecta una expansión del 4% del Producto Bruto Interno (PBI). La estimación es un punto porcentual inferior al 5% que había incorporado en el Presupuesto 2026.

El objetivo oficial es alcanzar tres años consecutivos de crecimiento. Esa secuencia, sin embargo, depende del cierre de la actividad de 2026 y del cumplimiento de la proyección para 2027.

En las cuentas públicas, el proyecto prevé un superávit primario del 1,5% del PBI. Después del pago de intereses de la deuda, el resultado financiero esperado se reduce al 0,2% del PBI.

El cumplimiento de esas metas dependerá de la recaudación, la ejecución del gasto y el costo de los intereses. Por eso, las proyecciones de actividad e inflación también importan para evaluar los recursos con los que contará el Estado.

La discusión pasa ahora por el Congreso. Además de analizar los supuestos económicos, los legisladores deberán debatir cuánto se destinará a cada área y cuáles serán las prioridades de gasto. El Ejecutivo llega a esa instancia con un escenario de mejora para el año electoral; la aprobación del presupuesto y el cumplimiento de sus previsiones son dos desafíos distintos.

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