Frente a Milei, García Cuerva habló de corrupción, pobreza y unidad nacional
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, encabezó este jueves la homilía del Tedeum por el 9 de Julio en la Catedral Metropolitana, frente al presidente Javier Milei y su gabinete. En un mensaje centrado en la cuestión social, pidió unidad entre los argentinos y cuestionó a quienes se esconden “en cuevas de corrupción” para enriquecerse.
La ceremonia se desarrolló sin la tensión política que había rodeado al Tedeum del 25 de Mayo. Esta vez, Milei asistió acompañado por su gabinete en pleno, sin ausencias, y luego regresó a la Casa Rosada para mantener una reunión con sus ministros.
Durante la homilía, García Cuerva eligió como eje la parábola del buen samaritano, el pasaje del Evangelio en el que un hombre herido al costado del camino solo fue asistido por quien se detuvo a ayudarlo. Desde esa imagen, el arzobispo llamó a no pasar de largo frente al sufrimiento social.
“Cuevas de corrupción” y desigualdad
En uno de los tramos más fuertes de su mensaje, García Cuerva advirtió sobre los caminos que, como sociedad, “no llevan a ningún buen lugar” y profundizan divisiones. Allí apuntó, de manera general, contra quienes se aprovechan de ese escenario para enriquecerse.
“Caminos en los que algunos aprovechan para dividirnos, para enfrentarnos, robándonos las esperanzas de salir juntos adelante, escondidos, en todas las épocas, en cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres, y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos”, sostuvo.
La frase fue pronunciada ante el Presidente y el gabinete nacional, en una jornada marcada por el llamado institucional a la unidad, pero también por una lectura social sobre la pobreza, la corrupción y la indiferencia frente al dolor ajeno.
El arzobispo evitó una confrontación directa, aunque mantuvo el eje crítico sobre la situación de los sectores más vulnerables. En ese sentido, pidió a Dios “que nos independice de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren: los heridos del camino de la vida, los enfermos, los jubilados, los adolescentes y jóvenes víctimas del negocio de los narcotraficantes, los desocupados, las personas con discapacidad”.
El buen samaritano como eje de la homilía
García Cuerva insistió en que, frente al dolor, la única salida es actuar como el buen samaritano. “Toda otra opción termina o bien del lado de los salteadores, o bien del lado de los que pasan de largo, sin compadecerse del dolor del herido del camino”, expresó.
También sostuvo que todos los días aparece la posibilidad de elegir entre “ser buenos samaritanos o indiferentes viajeros que pasan de largo”. Para el arzobispo, esa decisión no solo define una actitud personal, sino también una forma de vivir la ciudadanía, el trabajo y la vida comunitaria.
En otro pasaje, volvió a mencionar la situación de las personas con discapacidad, un tema que ya había ocupado un lugar central en su homilía del 25 de Mayo. Esta vez, destacó la necesidad de “invertir en los más débiles” y puso como ejemplo los centros de discapacidad con una alta proporción de trabajadores en relación con las personas que atienden.
“También hay ejemplos actuales: como cuando vemos que algunos centros de discapacidad tienen muchos trabajadores en proporción a las personas que atienden, y a priori se puede pensar que es un despropósito”, señaló.
Un llamado a la unidad nacional
El cierre de la homilía estuvo centrado en la necesidad de reconstruir vínculos y evitar nuevas divisiones. García Cuerva pidió que este 9 de Julio sea una oportunidad para comprometerse a “caminar unidos hacia un desarrollo integral” y llamó a construir “puentes” frente a quienes buscan levantar “muros”.
“Argentina necesita de todos, porque nadie es descartable, todos somos importantes”, afirmó el arzobispo porteño.
En ese tramo, también apeló al fervor mundialista y citó palabras de Lionel Messi tras la consagración de la Selección argentina en 2022. Recordó la importancia de construir “un sueño colectivo”, valorar el trabajo en equipo y entender que “el grupo está por encima de las individualidades”.
Tras la ceremonia, Milei se mostró distendido a la salida de la Catedral y cantó la Marcha de San Lorenzo junto a los granaderos a caballo antes de regresar a la Casa Rosada.