Kicillof apeló a la soberanía para cuestionar el rumbo del Gobierno
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, eligió el 9 de Julio para volver a marcar distancia del Gobierno nacional con un mensaje breve, pero de fuerte contenido político. En lugar de viajar a Tucumán, donde Javier Milei encabezó la renovación del Pacto de Mayo, el mandatario publicó una declaración en sus redes sociales con una consigna que ya forma parte de su discurso frente a la Casa Rosada.
“En este día y cada día honramos nuestra bandera, la celeste y blanca, en cada decisión que tomamos en favor de la soberanía y el interés nacional. Porque la Patria no se vende, ¡se defiende!”, expresó Kicillof en el marco del Día de la Independencia.
La frase no apareció como un saludo protocolar. En el contexto político actual, funcionó como una definición frente al rumbo que impulsa Milei, centrado en nuevas reformas económicas, institucionales y electorales. La consigna elegida por el gobernador apuntó a instalar una lectura propia sobre la fecha patria: independencia asociada a soberanía, federalismo e interés nacional.
Una consigna que Kicillof ya venía usando
“La Patria no se vende” no es una frase nueva en el repertorio político de Kicillof. El gobernador ya la había utilizado meses atrás, durante la vigilia por Malvinas en Tierra del Fuego, en medio del debate por las privatizaciones, la desregulación y el rol del Estado.
Esta vez, la retomó en una fecha de alto peso simbólico. El 9 de Julio le permitió reforzar una narrativa que viene construyendo desde hace meses: la idea de que la discusión con el Gobierno nacional no es solo administrativa o presupuestaria, sino también de modelo de país.
Desde la Gobernación bonaerense sostienen que la verdadera independencia se construye con soberanía, federalismo y justicia social. Esa mirada aparece en contraste con el programa de Milei, al que el mandatario provincial cuestiona por su orientación desreguladora, privatizadora y de apertura económica.
El trasfondo bonaerense del reclamo
El mensaje también se inscribe en la disputa que la Provincia mantiene con la Nación por recursos y obras. La administración bonaerense viene reclamando fondos retenidos por más de 17 billones de pesos y cuestiona el reparto de la coparticipación federal.
Según el planteo provincial, Buenos Aires aporta cerca del 40% de la coparticipación y recibe apenas algo más del 20% de lo que distribuye el sistema. A eso se suma el reclamo por avales para obras de infraestructura hídrica en La Plata, Berisso y Ensenada, que la Provincia acusa a la Nación de bloquear.
En ese marco, la frase de Kicillof buscó condensar una posición política más amplia: defender la soberanía y el interés nacional, pero también reclamar un esquema federal que contemple el peso poblacional, productivo y fiscal del distrito bonaerense.