Venta online y medicamentos sin receta: la desregulación de Milei que inquieta a los farmacéuticos bonaerenses
El avance de las medidas de desregulación impulsadas por el Gobierno de Javier Milei reabrió la discusión sobre la venta y comercialización de medicamentos. La decisión de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) de ampliar el listado de productos de venta libre volvió a poner bajo análisis el alcance de los cambios que promueve la gestión libertaria, mientras los farmacéuticos bonaerenses advierten por los posibles efectos de una mayor flexibilización.
En ese escenario, la presidenta del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires (COLFARMA), Alejandra Gómez, cuestionó la orientación de las reformas y puso el foco en las consecuencias que, según planteó, podría tener una flexibilización mayor sobre el uso racional de los medicamentos.
“Cualquier medicamento, ya sea que su prescripción sea por médico, en una receta o sea de venta libre, tiene una implicancia en el organismo”, explicó y remarcó que los fármacos pueden interactuar con otros medicamentos que consume una persona.
La advertencia se conoció después de que la ANMAT oficializara el 28 de julio la Disposición 4714/2026, mediante la cual estableció la condición de venta libre para especialidades medicinales que contengan diez nuevos ingredientes farmacéuticos activos destinados al tratamiento de afecciones de baja complejidad. El organismo aclaró que los productos alcanzados deben cumplir con criterios de seguridad, eficacia y calidad establecidos por la normativa.
La medida alcanza, entre otros, principios activos vinculados con tratamientos digestivos, alergias, náuseas y determinadas afecciones oculares. Desde el Gobierno nacional presentaron la ampliación como una herramienta destinada a facilitar el acceso a tratamientos considerados seguros y de baja complejidad.
Para Gómez, sin embargo, la discusión adquiere otra dimensión cuando se analiza qué sucede con la intervención del profesional farmacéutico en el momento de la compra.
La presidenta de COLFARMA sostuvo que la farmacia no funciona únicamente como un punto de venta. En su planteo, el profesional tiene un papel sanitario que comienza con la identificación del medicamento y continúa con el asesoramiento sobre la dosis, las posibles contraindicaciones y las interacciones con otros tratamientos.
Ese rol adquiere especial relevancia en los casos en los que una persona concurre a comprar un medicamento sin una prescripción médica. Según explicó Gómez, el farmacéutico puede advertir que determinados síntomas requieren una consulta profesional o detectar que el producto solicitado no resulta conveniente para alguien que ya consume otra medicación.
La entidad que nuclea a los farmacéuticos bonaerenses viene siguiendo de cerca la discusión sobre la desregulación. De hecho, la propia COLFARMA mantiene entre sus ejes institucionales la defensa del rol profesional y el control de calidad de los medicamentos. Gómez ocupa actualmente la presidencia del Colegio, cargo que también ejerce en la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA).
El punto de mayor tensión aparece, de todos modos, en una reforma que todavía no está vigente: la posibilidad de que los medicamentos de venta libre puedan comercializarse fuera de las farmacias.
La Provincia cuestionó el alcance de la medida
La ampliación de la venta libre también generó cuestionamientos desde el Gobierno bonaerense. El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, advirtió sobre el impacto que la modificación puede tener en el gasto que afrontan los pacientes, particularmente quienes cuentan con obra social o prepaga.
“Lo que no te cuentan es que automáticamente estos medicamentos dejan de tener todo tipo de cobertura y pierden los descuentos en farmacias. Sigue aumentando el gasto de bolsillo”, sostuvo Kreplak al referirse a la decisión de la ANMAT.
La Disposición 4714/2026 modificó la condición de expendio de diez principios activos y asociaciones destinados a afecciones de baja complejidad. La medida fue presentada por el Gobierno nacional como una herramienta para ampliar las opciones disponibles, favorecer la competencia y facilitar el acceso a tratamientos considerados seguros y eficaces.
El ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, defendió en ese sentido la decisión y aseguró que permitirá “ampliar las opciones, favorecer la competencia y facilitar el acceso a medicamentos seguros y eficaces para afecciones de baja complejidad”.
Qué propone el anteproyecto de desregulación
El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que conduce Federico Sturzenegger, trabaja sobre un proyecto de ley de amplio alcance que incluye modificaciones en distintas actividades económicas. El borrador, de más de 140 páginas y dividido en distintos capítulos, incorpora cambios sobre el régimen farmacéutico, el corretaje inmobiliario, la navegación, el sector agropecuario, las garantías financieras y otras actividades.
En materia de medicamentos, la propuesta modifica la Ley 17.565, que regula el ejercicio de la actividad farmacéutica. Uno de los puntos centrales consiste en permitir que los medicamentos de venta libre puedan ser exhibidos y comercializados en establecimientos distintos de las farmacias, bajo las condiciones que determine la autoridad sanitaria.
La iniciativa también contempla la comercialización de medicamentos mediante canales digitales y la entrega a domicilio. En el caso de los productos que requieren receta, el esquema mantiene la intervención de farmacias habilitadas, aunque incorpora mecanismos tecnológicos para realizar la operación y concretar la entrega.
El cambio propuesto no debe confundirse con la situación actual. La normativa vigente ya permite la exhibición de determinados medicamentos de venta libre en góndolas de las farmacias y, desde el Decreto 1024/2024, habilita también la comercialización de antiácidos y analgésicos de venta libre en establecimientos que no sean farmacias. La autoridad sanitaria puede ampliar ese listado.
El anteproyecto que analiza el Gobierno busca avanzar más allá de ese esquema y establecer legalmente un marco de comercialización más amplio para los medicamentos de venta libre.
Por ahora, se trata de una iniciativa en elaboración y no de una norma vigente. Para convertirse en ley, deberá ser enviada al Congreso, debatida y aprobada por ambas cámaras, y posteriormente reglamentada.
La advertencia de los farmacéuticos bonaerenses
Para Gómez, sacar determinados medicamentos del ámbito de las farmacias supone modificar también la red de controles que actualmente existe sobre la cadena de comercialización. “Un medicamento fuera de la farmacia implica que ya no hay un agente de salud garantizando la seguridad de ese fármaco”, sostuvo la presidenta de COLFARMA.
La profesional señaló que los farmacéuticos intervienen en distintas etapas vinculadas con la seguridad del medicamento, desde la recepción y conservación hasta la dispensa al paciente. También destacó la posibilidad de retirar rápidamente de circulación un producto ante una alerta sanitaria.
“Si en la actualidad algún medicamento tuviera algún problema de calidad, o algo que obligue a retirarlo del mercado, las farmacias lo pueden sacar de circulación en 24 o 48 horas porque forman parte de una red”, explicó Gómez.
La ANMAT, en efecto, mantiene un sistema de alertas y retiros de medicamentos que contempla desde prohibiciones de comercialización hasta inmovilizaciones de lotes y suspensiones de establecimientos. En julio de este año, por ejemplo, el organismo informó prohibiciones y suspensiones vinculadas con distintos productos y establecimientos, además de la ampliación de la condición de venta libre.
La discusión sobre la trazabilidad aparece así como uno de los puntos que los farmacéuticos colocan sobre la mesa frente a la eventual apertura de nuevos canales de venta.
La otra mirada: automedicación y controles
Los farmacéuticos plantean un problema diferente. La mayor disponibilidad de medicamentos puede facilitar el acceso, pero también puede favorecer el consumo sin asesoramiento profesional, especialmente cuando se trata de productos que no requieren receta.
Gómez insistió en que la condición de venta libre no significa que un medicamento sea inocuo. La diferencia regulatoria se refiere a la necesidad o no de una prescripción para adquirirlo, pero no elimina la posibilidad de efectos adversos, contraindicaciones o interacciones.
En ese sentido, la titular de COLFARMA pidió evitar una mirada exclusivamente comercial sobre los medicamentos y remarcó que se trata de productos con impacto directo sobre la salud. “No hay que hablar con liviandad y hay que entender que los medicamentos no son cualquier bien de consumo, son un bien social”, afirmó.
La advertencia se suma a los cuestionamientos formulados desde el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFyB). Su secretario general, Marcelo Peretta, también criticó públicamente el proyecto de desregulación y apuntó contra Sturzenegger por el alcance de las modificaciones propuestas.
Peretta llegó a plantear que la venta de medicamentos en supermercados y plataformas digitales podría aumentar el gasto en salud y cuestionó que la competencia se concentre en las farmacias en lugar de abordar la estructura de precios de los laboratorios. Sus declaraciones forman parte de una crítica más amplia del sector farmacéutico a la orientación de la reforma.