Entrevista GLP. “Ya no estamos tan ahogados”: Blanstein explicó cómo Las Flores reordenó gastos sin perder servicios
Fabián Blanstein, intendente de Las Flores (BA)
—Intendente, usted asumió al frente del municipio en un año particularmente complejo, con caída de la actividad, menos recursos disponibles y un escenario nacional que impacta sobre los gobiernos locales. Llegando a septiembre, ¿qué balance hace de sus primeros meses de gestión?
Sí, el inicio de gestión fue complicado y difícil por toda una recesión importante que no pasa solamente en nuestro territorio, sino en toda la Argentina. El ingreso indiscriminado de las importaciones impactó fuertemente en lugares como Las Flores, que es una ciudad que tiene una mano de obra textil fundamentalmente. Impactó en el corazón de esa situación, lo que llevó a empresas y cooperativas a cerrar sus puertas, como el caso de Coopershoes hace poco y Will Der.
Se perdieron muchos puestos de trabajo, y no es solamente la pérdida económica, sino también el impacto mental, porque es gente que trabaja, que tiene su tiempo destinado al trabajo y hoy está ociosa, tratando de reinventarse en nuevos emprendimientos y demás. Muchos de ellos, lógicamente, ayudados por el municipio en algunas situaciones complejas, porque hay gente que perdió el sustento para llevar su comida a la mesa, y el municipio estuvo ahí acompañando de alguna manera: con pagos de servicios, alquiler, etcétera.
Pero realmente, en esa situación difícil y compleja, nosotros seguimos trabajando, tratando de estar cerca del vecino e impulsando y ayudando a nuevos emprendedores y demás, y a algunas empresas que se van radicando acá en nuestra ciudad y van dando una esperanza frente a todo esto, a esta desazón que tuvimos al principio.
Pero también, lógicamente, la pérdida de la parte coparticipable de la provincia —esto que viene de Nación a provincia y de provincia a municipio— nos obligó a mirar todo con lupa, a tratar de hacer un control de gastos muy importante con los recursos que teníamos. Recién ahora estamos levantando de esa situación. Sin perder servicios, el municipio ha trabajado mucho para recomponer la situación, y estamos hoy, en septiembre, mejor que en enero y febrero, cuando arranqué en reemplazo de Alberto.
—El municipio comenzó 2026 con un presupuesto técnico de supervivencia y bajo la emergencia económica. ¿Cómo ordenaron las cuentas sin deteriorar los servicios municipales?
Era un presupuesto de 26 mil millones de pesos, que teníamos presupuestado, que también incluía, en el año, un 20% de aumento para los trabajadores municipales.
Nosotros ahora, en este mes de septiembre, dentro de poquito, les estamos dando un 10% de aumento más, lo que generaría ya superar eso que estaba en el presupuesto en su momento, que era del 20%. Nosotros nos vamos a ir al 23% y, si podemos seguir recuperando, también va a ir al bolsillo del trabajador municipal.
Pero bueno, hicimos un reordenamiento de todo. Algunas áreas estuvieron ajustadas para poder afrontar todo lo que tiene que ofrecer la municipalidad. Tuvimos una optimización de todo el recurso humano y el recurso económico, y nos organizamos mucho para tratar de no perder servicios, de optimizar la maquinaria que tenemos, porque tenemos que atender también todo lo que tiene que ver con los caminos rurales, con la parte suburbana acá, de calles de tierra y demás.
Pero todo eso surtió efecto y nos posibilitó ordenarnos. Hoy, si bien estamos muy en el límite, ya no estamos tan ahogados como aquel enero, pero esperando que esto pueda reactivarse. De hecho, ahora tenemos, este fin de semana que viene, la 80.ª edición de la exposición rural de comercio e industria, que junta, de alguna manera, el campo con la ciudad. Hay buenas perspectivas ahí y esperemos que ande todo bien.
—Uno de los puntos importantes en los que trabajó la gestión este año es el convenio con el CEAMSE. El acuerdo permitió comenzar a trasladar a Ezeiza los residuos que no pueden recuperarse localmente. ¿En qué etapa está ese proceso y qué solución definitiva proyectan para la planta de Las Flores?
Muy buena pregunta, porque realmente fue el eje del inicio de la gestión: un problema estructural severo de nuestra ciudad que está instalado en la planta de residuos sólidos urbanos. Es una planta que colapsó hace mucho tiempo; las celdas ya no pudieron sostener más y hay una montaña de residuos que llega a ocho metros aproximadamente. En ese primer momento nos comunicamos con el CEAMSE, hicimos un convenio marco general y uno específico que tiene que ver con que nosotros hoy ya no ponemos el rechazo en esa montaña, a cielo abierto.
Ya no va más ahí: todo el rechazo que se produce va al CEAMSE, con camiones que nosotros tenemos contratados para llevarlo a esos lugares. Ahora estamos contratando, por el sistema de leasing, una cabina, batea y demás, para poder hacerlo nosotros y llevar el rechazo al CEAMSE. Contamos también con la colaboración del CEAMSE, que, con la firma del convenio, nos otorgó 30 viajes para tratar de bajar esa montaña de residuos.
En esta etapa tuvimos también el acercamiento y todo el detalle técnico del Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, que nos hizo un relevamiento muy importante junto con el CEAMSE. Ya nos mandaron un presupuesto como para comenzar con el saneamiento.
¿A qué aspiramos en estos próximos meses y en el inicio del 2027? A tratar de que todo eso quede saneado, que sea una planta solamente de reciclaje y que salga todo eso que nos produce una contaminación ambiental y visual. Eso se va a convertir en una parquización y un saneamiento total. Estamos en esa etapa.
Nosotros hoy no acumulamos más residuos en ese lugar, sino que llevamos el rechazo y después trabajamos acá todo lo que se recicla, con el taller ALMA, donde van algunos de los recursos que se recaudan con esto. También queremos destinar recursos al trabajador que está en la planta, para que pueda quedar todo saneado en ese lugar. Yo creo que es muy importante esta acción, porque va a solucionar un problema estructural severo.