La industria no encuentra piso: qué anticipan las fábricas para los próximos meses
La industria argentina encara los últimos meses de 2026 sin señales claras de una recuperación sostenida. Aunque la mayoría de las fábricas espera mantener su producción, las empresas que anticipan una caída superan a las que proyectan un aumento, según la Encuesta de Tendencia de Negocios del Indec. La falta de demanda interna sigue siendo el principal obstáculo, en un escenario de retroceso del empleo, menor inversión y reducción del número de compañías.
Para octubre y noviembre, el 64,9% de las empresas consultadas no prevé cambios en su producción, el 19,7% espera una disminución y el 15,4% anticipa una suba. El balance entre respuestas positivas y negativas quedó en -4,3 puntos.
El deterioro también aparece en el indicador de confianza empresarial, que combina las expectativas productivas con la evaluación de pedidos y stocks. En agosto se ubicó en -20,2%, el nivel más bajo de 2026, frente al -17,2% registrado en julio.
Los pedidos no repuntan y la demanda marca el límite
La principal dificultad de las fábricas está en el mercado interno. El 53,6% identifica la demanda interna insuficiente como el factor que limita su capacidad para aumentar la producción. Lejos aparecen la competencia de productos importados, con 10,1%, y la incertidumbre económica, con 6,7%.
Además, el 52,9% considera que su cartera de pedidos está por debajo de lo normal. Para los próximos tres meses, el 23,8% espera que los pedidos disminuyan, mientras que el 13,8% anticipa un incremento y el 62,4% no prevé variaciones.
Las exportaciones ofrecen el único balance levemente positivo: el 18,2% de las empresas espera aumentarlas, el 17,1% calcula que disminuirán y el 64,7% considera que se mantendrán estables.
En cuanto a los precios de venta, el 30,5% anticipa subas, el 62,4% no espera modificaciones y apenas el 7,1% prevé bajas.
El rebote de agosto no compensó la caída anterior
Las expectativas parten de una actividad que continúa en niveles bajos. Según el Indec, la producción industrial creció 1,9% en agosto frente a julio, en la serie desestacionalizada, pero ese avance no alcanzó para compensar la contracción de 5,1% del mes anterior.
En la comparación con agosto de 2025, la actividad cayó 3,2%, aun cuando el segundo semestre del año pasado ya había sido débil y ofrecía una base baja.
Así, la industria acumuló una disminución de 2,7% en los primeros ocho meses de 2026 y quedó 17,2% por debajo del máximo alcanzado en noviembre de 2017.
Más empresas prevén reducir personal que incorporar trabajadores
Las perspectivas laborales acompañan ese escenario. El 79,8% de las compañías consultadas por el Indec espera mantener su dotación, el 16,5% prevé reducirla y solo el 3,7% anticipa nuevas incorporaciones.
Las bajas ya registradas muestran el impacto del deterioro productivo. Según un informe de coyuntura de Industria y Desarrollo (I+D), en junio se perdieron 2.561 puestos asalariados formales industriales, mientras que la reducción de los últimos doce meses llegó a 51.810 empleos.
Para el conjunto de 2026, la consultora proyecta una pérdida de 50.000 empleos industriales directos, cifra que asciende a 90.000 si se incluyen los indirectos.
El número de empresas también retrocede. I+D registró 138 compañías industriales menos en junio, frente a más de 400 en mayo. El primer semestre acumuló una baja superior a las 1.600 firmas.
Para la segunda mitad del año, la consultora estima unas 1.400 empresas menos, lo que llevaría la reducción anual a alrededor de 3.000 compañías. El informe reconoce que el ritmo de las bajas se moderó, pero advierte que todavía está lejos de representar una recuperación.
Costos que presionan y menos margen para invertir
La debilidad de las ventas convive con una evolución de los costos que achica los márgenes empresarios. De acuerdo con I+D, durante los primeros ocho meses del año, los precios de los bienes industriales aumentaron 8,3% medidos en dólares, frente a un 15,5% del índice general de precios al consumidor, un 21% de los servicios y un 41% de la energía eléctrica, también expresados en dólares.
Con ingresos condicionados por la demanda y costos que crecen más rápido que los precios industriales, las empresas tienen menos margen para invertir. En el segundo trimestre, la inversión cayó 11% interanual y acumuló cinco descensos trimestrales consecutivos, según la consultora.
El financiamiento tampoco muestra una mejora generalizada. La encuesta del Indec indica que el 31,4% de las empresas considera difícil acceder al crédito y apenas el 6% lo describe como fácil.
I+D agrega que el crédito en pesos se contrae en términos reales, mientras que el financiamiento en dólares crece más de 40% para los sectores dinámicos y exportadores.
Una economía a dos velocidades
Tomás Amerio, de la Fundación Libertad y Progreso, analizó los indicadores industriales como una muestra de la “Argentina a dos velocidades”. Desde su perspectiva, “lo que se debilita es la inversión en bienes de capital y la demanda de bienes durables, no el procesamiento de materias primas”.
Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, centró su diagnóstico en las dificultades del mercado interno. “El serrucho de la actividad, con caídas seguidas de rebotes, empieza a mostrar menos capacidad para esconder las debilidades de fondo”, señaló.
“El problema sigue siendo la debilidad de la demanda doméstica”, agregó. Para Casas, el resultado de agosto no modificó el panorama: la economía vinculada al mercado interno sigue sin encontrar un motor de crecimiento y la industria continúa operando en niveles bajos.
El economista sostuvo que el Gobierno enfrenta el desafío de reactivar la demanda doméstica “sin desanclar el programa económico”. En ese camino, consideró central el regreso del crédito en pesos, aunque reconoció que todavía no se observa una mejora pronunciada.
Los cuestionamientos por la competencia desleal y la presión fiscal
Los especialistas de I+D pusieron el foco en la “ausencia de una agenda micro”, que calificaron como “procíclica” porque agrava la fragilidad de los sectores que ya vienen perdiendo.
“El contrabando y el retiro de medidas antidumping suman presión en un contexto de apreciación cambiaria”, remarcaron. Al citar un relevamiento del CEU-UIA, señalaron que seis de cada diez empresas encuestadas reportan un impacto alto o muy alto de la competencia desleal y el contrabando sobre su actividad.
La mitad indica que los productos importados se comercializan a precios artificialmente bajos. También se mencionan la falta de certificaciones obligatorias, la ausencia de trazabilidad y la comercialización sin factura.
Por último, los especialistas advirtieron que, en un contexto de mora y tensión en la cadena de pagos, se acumulan reintegros y saldos de IVA pendientes de devolución. “La exigencia fiscal implica que el Estado elige ganadores pero también perdedores”, apuntaron.