Economía Por: Mariana Portilla06 de noviembre de 2026

El costo de la apertura importadora: cierra una histórica papelera y se profundiza la crisis industrial bonaerense

Papelera del Sur dejó sin trabajo a 160 personas en Tornquist. Desde el municipio apuntaron contra las políticas de Milei y calificaron el cierre como un “duro golpe” para la comunidad.

Papelera del Sur dejó sin trabajo a 160 personas en Tornquist.

La crisis industrial sumó un nuevo cierre en la provincia de Buenos Aires. Papelera del Sur, una de las principales fábricas de Tornquist, anunció el cese definitivo de sus actividades y la desvinculación de alrededor de 160 trabajadores, después de más de cinco décadas de producción. La empresa atribuyó la decisión a la falta de rentabilidad y a las dificultades para competir con productos importados, mientras el municipio responsabilizó a las políticas económicas del gobierno de Javier Milei por el deterioro de la actividad manufacturera.

El anuncio se conoció el jueves, cuando representantes del grupo empresario comunicaron la decisión al sindicato papelero durante una reunión en Bahía Blanca. La medida alcanza a 110 empleados comprendidos en convenio colectivo y otros 50 fuera de convenio, en una localidad donde la fábrica representa una importante fuente de trabajo privado y actividad económica.

La situación motivó la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense, que actuó de oficio y convocó a una audiencia con la empresa y los representantes gremiales para este viernes. El conflicto se incorpora a una secuencia de cierres, suspensiones y reducciones de personal que durante los últimos meses afectó a industrias textiles, automotrices, autopartistas y químicas de distintos municipios de la Provincia.

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Una fábrica histórica que deja de producir por la competencia importada

Papelera del Sur, perteneciente al Grupo HZ, se dedicaba a la fabricación de cartulina reciclada utilizada principalmente en envases de alimentos, medicamentos y otros productos de consumo masivo. 

Según explicaron los trabajadores, la fábrica atravesaba dificultades desde hacía aproximadamente dos años y medio, con interrupciones productivas, suspensiones y una progresiva reducción de la actividad.

El secretario general del Sindicato de Papeleros, Gustavo Lanaro, explicó que la empresa considera inviable mantener la producción nacional debido a los costos y a la competencia extranjera. “Cuando empezaron a abrir las importaciones, a nosotros casi que se nos hacía imposible competir con lo de afuera, por un tema de costos”, sostuvo.

El dirigente agregó que la fábrica utilizaba maquinaria antigua, un factor que también dificultaba competir con otros productores. Sin embargo, aclaró que las suspensiones anteriores no habían eliminado las expectativas de continuidad. De acuerdo con su testimonio, el grupo empresario mantendrá sus establecimientos de impresión, pero reemplazará la cartulina fabricada en Tornquist por material importado.

“Un golpazo gigante”: el impacto sobre Tornquist y sus trabajadores

La desaparición de la planta tiene consecuencias que exceden a los empleados directamente afectados. En una ciudad de aproximadamente 10.000 habitantes, el establecimiento también generaba movimiento para transportistas, proveedores, contratistas y comercios.

La Municipalidad de Tornquist, encabezada por la intendenta Estefanía Bordoni, difundió un comunicado en el que expresó su rechazo al cierre de la fábrica y manifestó preocupación por sus consecuencias laborales y sociales. “Esta decisión representa un durísimo golpe para toda nuestra comunidad, dejando a 160 familias sin su fuente de trabajo y afectando profundamente el entramado económico, productivo y social de nuestro distrito”, señaló el Ejecutivo local.

La administración municipal vinculó el cierre con la situación general de la industria argentina y cuestionó expresamente el rumbo económico nacional. “Esta situación se inscribe en un contexto de profunda crisis de la industria nacional, atravesada por las consecuencias de las políticas económicas implementadas por el Gobierno Nacional que encabeza el presidente Javier Milei”, sostuvo.

El comunicado también advirtió que la pérdida de una empresa histórica representa un retroceso para las posibilidades productivas del distrito y expresó el compromiso de acompañar a los trabajadores.

Frente a la decisión empresaria, el Ministerio de Trabajo bonaerense tomó intervención de oficio y dispuso que su delegado regional se trasladara a Tornquist para relevar la situación laboral y mantener contacto con las partes involucradas. La cartera provincial señaló que actuó ante la falta de una comunicación formal previa sobre el cierre y convocó a una audiencia para este viernes con representantes de la empresa y del sindicato.

El objetivo será analizar las desvinculaciones, las condiciones laborales y las posibles alternativas frente a la decisión del Grupo HZ, que también cuenta con operaciones en Brasil y Uruguay.

Durante una asamblea realizada después del anuncio, Gustavo Lanaro confirmó que los trabajadores participarán de la instancia convocada por la Provincia. “Vamos a hacer todo lo posible. No sabemos si vamos a lograr algo, pero vamos a ir hasta donde podamos con el apoyo de todos los trabajadores”, afirmó el dirigente.

De Tornquist a Campana y El Palomar: la crisis se extiende por la industria bonaerense

El cierre de Papelera del Sur se suma a una serie de dificultades productivas que durante 2026 afectaron a empresas de diferentes sectores de Buenos Aires. Uno de los casos más recientes es el de Stellantis, que decidió interrumpir la producción en su planta de El Palomar, donde fabrica los modelos Peugeot 208 y 2008. La suspensión comenzó el 26 de octubre y, según el cronograma informado, se extenderá hasta el 18 de enero de 2027.

La automotriz atribuyó la medida a la caída de la demanda y las dificultades para sostener las exportaciones, aunque aclaró que no contempla despidos asociados a esa reorganización.

También en Campana, la agroindustrial Bunge resolvió cerrar su planta de amoníaco y tiosulfato de amonio, una decisión que afecta a 110 trabajadores. La compañía argumentó problemas de viabilidad comercial, limitaciones tecnológicas y dificultades de infraestructura.

El panorama se extiende al sector textil y autopartista. Will Der cerró sus plantas de General Pacheco y Las Flores, mientras la autopartista CLAPP anunció el cese de operaciones en Jeppener. A esos antecedentes se suman los conflictos productivos de Textilana en Mar del Plata, la situación de Kromberg & Schubert en Pilar y el cierre de la fábrica de calzado del Grupo Dass en Coronel Suárez.

En Campana, la agroindustrial Bunge decidió cerrar su planta de amoníaco y tiosulfato de amonio.

La crisis también aparece reflejada en los indicadores sectoriales. Un relevamiento de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) registró la desaparición de 1.374 establecimientos fabriles y la pérdida de 45.115 puestos industriales entre junio de 2023 y junio de 2026.

La caída laboral alcanzó a 20 de las 24 ramas industriales analizadas, con especial impacto sobre textiles, indumentaria, cuero, calzado, caucho y plástico. El deterioro también fue advertido por el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, quien informó que la actividad manufacturera provincial se ubicaba 8,8% por debajo de los niveles de 2023 y que nueve de once ramas presentaban retrocesos.

A esa situación se suma la debilidad de la economía general. En agosto, la actividad bonaerense cayó 3,3% interanual y acumuló un retroceso del 4,4% respecto de diciembre de 2025, según los datos difundidos por el Ministerio de Economía provincial.

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