“El trabajo tiene que ser mancomunado, no hay otra manera”, aseguró el jefe comunal del sur del Conurbano bonaerense en vías de hallar una solución al flagelo del delito, y celebró el desembargo de 6200 efectivos de las fuerzas federales en la Provincia dispuesto por el Gobierno.
A este respecto sostuvo que “cualquier vecino ve a un policía caminando cerca de su casa, o pasando por la puerta de su negocio, se siente más seguro. Es así. Y siente que puede recurrir a alguien, porque en definitiva esa persona está preparada para protegerlo”. Y, al mismo tiempo, añadió que esta decisión “no es una solución de fondo”.
Como lo hace en otras áreas el oficialismo, Molina echó el guante al relato de la pesada herencia: “Creo que Quilmes vive una realidad muy dura, como también Lomas, Varela, Lanús, La Plata. Esto es la consecuencia de todas las políticas que han venido sucediendo durante tantos años, y que obviamente terminan en muchos casos con gente que no ha tenido la posibilidad de incluirse en el sistema, en el trabajo o la capacitación. Y muchos terminan delinquiendo”.
Por último, el intendente afirmó que para combatir el delito son necesarias “políticas de Estado a mediano y largo plazo, no hay otra. Que se genere más trabajo, que es lo que se está potenciando; que la educación sea de calidad. Como le digo a los vecinos: no hay soluciones mágicas”.
Un nuevo desembarco, esta vez en el Conurbano, confirma que Consolidación Argentina ya capitaliza el malestar territorial de LLA, mientras la conducción bonaerense intenta disciplinar a sus concejales y ordenar una estructura que sigue perdiendo volumen.
La Casa Rosada evalúa convocar esta semana a los rectores para intentar cerrar el conflicto por los fondos. Desde el sistema universitario advierten que aún no hubo una propuesta concreta.
La senadora se apartó de la postura oficial por el retiro del pliego de María Verónica Michelli. El Presidente rechazó su ofrecimiento y la bancada quedó atravesada por la discusión interna.