
Salarios y jubilaciones, bajo presión: la mayoría cerró 2025 peor que en 2023
Un informe del IARAF revela que trabajadores, jubilados y empleados públicos no lograron recuperar capacidad de compra, pese a la desaceleración inflacionaria.

Con una inflación del 2,7% en octubre, los trabajadores siguen perdiendo poder adquisitivo. ¿Por qué el Gobierno no actualiza el IPC?
Economía12 de noviembre de 2024
Juan Manuel Villarreal
En medio de un 2024 agitado por la crisis económica, el Indec reportó una inflación de 2,7% en octubre, con un acumulado de 107% en los primeros diez meses del año. A pesar de la desaceleración en comparación con los picos de meses anteriores, la situación sigue siendo crítica para los bolsillos de los argentinos. Los salarios, especialmente, siguen perdiendo terreno frente a los precios, lo que pone en evidencia que, si bien los precios suben más lentamente, la crisis sigue vigente para la mayoría de la población.
Si bien el informe del Indec muestra una disminución en la inflación mensual, pasando del 3,5% de septiembre al 2,7% en octubre, la lectura no es tan simple. El presidente Javier Milei y sus funcionarios celebran la desaceleración de la inflación, pero el impacto en el bolsillo de los trabajadores sigue siendo dramático. Según un informe de la UMET, los salarios en octubre tuvieron una suba de solo 2,9%, lo que implica que el poder adquisitivo de los trabajadores continúa erosionado por la alta inflación interanual.

Uno de los puntos de mayor discusión dentro del Gobierno es la necesidad de actualizar el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que actualmente está basado en datos de consumo de los años 2004-2005, un contexto económico completamente diferente al actual. Marco Lavagna, titular del INDEC, ha sido uno de los principales voceros de la necesidad de reformar este índice, que no refleja de manera precisa el costo de vida actual, centrado en consumos de alimentos y bebidas que ya no corresponden al gasto de las familias de hoy.

El informe del Indec también reveló que los aumentos más significativos en octubre estuvieron en áreas como educación, con un alza del 4,5%, y otros bienes y servicios, con un incremento de 4,0%. A la par, el sector de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registró una suba de 5,4%, la más alta del mes, lo que sigue impactando fuertemente el bolsillo de las familias argentinas, especialmente aquellas con menores recursos.
En términos regionales, el informe reveló que la Patagonia fue la zona del país con mayor incremento de precios, con un aumento del 3,2%, seguida por el Gran Buenos Aires, que experimentó una inflación de 2,8%. Las provincias del Norte y el Noroeste también tuvieron variaciones por encima de la media, especialmente en rubros como restaurantes y hoteles, que se destacaron por su aumento mensual.

Si bien la desaceleración de la inflación es vista como un avance por el Gobierno, la realidad para los trabajadores y la población en general sigue siendo alarmante. Los salarios no siguen el mismo ritmo que los precios, y la falta de actualización del IPC, que toma como referencia consumos de hace dos décadas, profundiza la desconexión entre la medición oficial y las necesidades reales de los ciudadanos.

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