Represión y polémica: procesaron al gendarme que disparó a Pablo Grillo
Juan Manuel Villarreal
El cabo primero de Gendarmería Nacional, Héctor Jesús Guerrero, fue procesado sin prisión preventiva por la Justicia federal por las graves lesiones provocadas al fotoperiodista Pablo Grillo durante la marcha de jubilados del 12 de marzo de 2025 frente al Congreso de la Nación.
Declaración del imputado y postura de la querella
Guerrero sostuvo en su declaración ante el Juzgado Federal N°1, a cargo de Ariel Lijo: “Jamás tuve la intención de lastimar a ninguna persona y el lanza gas lo usé de acuerdo al manual”. Afirmó que la visibilidad estaba reducida y que fue atacado por manifestantes, alegando actuar conforme a los protocolos.
Por su parte, los abogados del CELS señalaron que Grillo se encontraba de cuclillas tomando fotos, sin representar ninguna amenaza. Según los querellantes, el disparo de Guerrero fue horizontal y fuera de protocolo, “a sabiendas de que podía poner en riesgo la vida o la integridad física” de quienes estaban frente a él.

“El ángulo de disparo debía ser oblicuo, hacia el suelo, entre 30° y 45°, pero se realizó horizontal, contraviniendo todos los protocolos de control de disturbios”, afirmó el CELS.
Detalles del ataque y lesiones del fotógrafo
El 12 de marzo, a las 17:18, un cartucho calibre 38 mm impactó en la cabeza de Grillo, a 47 metros de la línea de fuerzas de seguridad. La bala atravesó una barricada en llamas, provocando fracturas expuestas, hematomas subdurales y epidurales, lesiones que pusieron en riesgo su vida y dejaron secuelas neurológicas graves.

Hasta septiembre de 2025, Grillo continuaba con deterioro cognitivo severo, sin poder responder a preguntas simples ni alimentarse por sus propios medios, evidenciando la gravedad del ataque.
Investigación y pruebas
La Justicia reconstruyó el hecho gracias a material audiovisual de organismos de derechos humanos, medios y la propia Gendarmería, identificando a Guerrero por su casco con inscripción “Picha” y su uniforme caqui. Se comprobó que efectuó al menos seis disparos antirreglamentarios durante la represión, todos en dirección a los manifestantes.
La jueza Servini concluyó que Guerrero actuó con dolo eventual: sabía que podía causar lesiones graves y aceptó ese riesgo al disparar de manera prohibida.
Resolución judicial y medidas cautelares
Guerrero fue procesado por lesiones gravísimas agravadas y abuso de armas en concurso real. Como medidas cautelares, se le embargaron bienes por $203 millones, debe mantener su domicilio, presentarse periódicamente ante la autoridad policial y tiene prohibida la salida del país.
Además, se ordenó una nueva intervención del Cuerpo Médico Forense para evaluar las secuelas neurológicas permanentes de Grillo. La magistrada advirtió que casi siete meses después del hecho, “no se avizora panorama alguno de mejora” en su estado de salud.
El caso reaviva el debate sobre el uso de la fuerza estatal en manifestaciones y la responsabilidad penal individual de los agentes de seguridad. La resolución judicial enfatiza que no hay justificación para apartarse de los manuales y protocolos de armas no letales, cuyo cumplimiento es obligatorio para proteger la vida y la integridad de los ciudadanos.

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