Emergencias y medicamentos: dos proyectos para fortalecer el sistema de Salud
Pamela Orellana
En el cierre del año legislativo, dos proyectos sanitarios con media sanción de la Cámara de Diputados volvieron a quedar bajo la lupa en el Senado bonaerense. Se trata de las iniciativas para crear una Empresa de Emergencias en Salud y el Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense, que, según el reglamento interno del cuerpo, perderán estado parlamentario el 1° de enero si no son tratados.
En ese contexto, senadores del kirchnerismo plantearon la necesidad de avanzar con el tratamiento de ambas propuestas antes de fin de año. El pedido se inscribe en una discusión más amplia sobre la agenda legislativa y el funcionamiento de la Cámara alta, aunque el eje formal del reclamo está puesto en evitar que los expedientes queden archivados y deban reiniciar todo su recorrido parlamentario.
La empresa de emergencias que impulsa Kreplak
Uno de los proyectos en riesgo es el que propone la creación de una Empresa Estatal de Emergencias en Salud, bajo la figura de una Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria (SAPEM). La iniciativa es impulsada por el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, y apunta a fortalecer la asistencia ante urgencias y emergencias mediante una mejor logística y transporte de pacientes del sistema público.
El texto también contempla la regulación del traslado de insumos críticos —como sangre y hemoderivados, oxígeno y medicamentos—, el manejo de residuos patogénicos y la implementación de un sistema de información integral que garantice el funcionamiento del esquema de emergencias sanitarias.
El expediente obtuvo media sanción en Diputados a mediados de 2024 y alcanzó dictamen de comisiones en el Senado ese mismo año. Sin embargo, durante 2025 su avance quedó bloqueado por el rechazo de la mayoría de los bloques opositores, que cuestionaron la eficiencia en el uso de recursos públicos, el crecimiento de la estructura estatal y la modalidad de contrataciones.
Desde el PRO, por ejemplo, defendieron el rol del SAME y pusieron el foco en las dificultades del IOMA. En ese marco, señalaron que la nueva empresa podría constituir una estructura que “esquiva los controles y normativas establecidos para las contrataciones del Estado”.

El Centro Farmacéutico y el acceso a medicamentos
La segunda iniciativa que podría perder estado parlamentario es la creación del Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense, también bajo la figura de una SAPEM. El proyecto establece que la empresa tendrá como función investigar, desarrollar, producir, importar, exportar, comprar, vender, distribuir y comercializar medicamentos e insumos vinculados a la salud.
Según detalla el texto, el Centro podrá fabricar ingredientes farmacéuticos activos, estándares para control de calidad, vacunas, productos médicos, insumos odontológicos y domisanitarios, entre otros. La propuesta fue aprobada por Diputados en diciembre de 2024, pero desde entonces no logró avanzar en la Cámara alta.
“Como bien han manifestado los trabajadores de la salud en su carta de apoyo, la creación del Centro Farmacéutico es una respuesta urgente ante el aumento de los precios de los medicamentos y la caída de ventas en un 25%, lo que ha provocado que miles de ciudadanos abandonen sus tratamientos”, manifestaron esta semana los senadores kirchneristas.

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