La reforma laboral entra en zona de riesgo y el Gobierno negocia
Juan Manuel Villarreal


Con la mira puesta en febrero, el Gobierno nacional puso primera en la negociación política para aprobar la reforma laboral en el Senado. Sin números propios para alcanzar el quorum, La Libertad Avanza activó una estrategia que combina cambios en el proyecto, gestos políticos y una intensa rosca con gobernadores de distintos signos.
La jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, quedó al frente de la tarea parlamentaria, mientras que el ministro del Interior, Diego Santilli, comenzó a desplegar un operativo territorial para sumar voluntades. El objetivo es claro: reunir al menos 37 senadores para habilitar la sesión y avanzar con la denominada “Modernización Laboral”.
Cuántos votos tiene hoy el oficialismo
En el punto de partida, el oficialismo cuenta con 20 votos propios en la Cámara alta. A ese número se suma el respaldo del cordobés Luis Juez, que si bien no integra formalmente La Libertad Avanza, suele jugar en sintonía con la Casa Rosada.

Con ese esquema, al Gobierno le faltan al menos 16 voluntades para alcanzar el quorum reglamentario. El margen es estrecho y obliga a negociar con bloques opositores, fuerzas provinciales y sectores del peronismo no alineados con el kirchnerismo.
La UCR, entre el aval político y los reparos técnicos
Uno de los actores centrales es la Unión Cívica Radical, que cuenta con 10 senadores y gobierna cinco provincias. En el partido centenario reconocen que “tiene que haber una reforma”, pero advierten que el texto actual no los convence.
El foco del conflicto con los radicales
Uno de los puntos más cuestionados es el fondo de cese laboral, que según el proyecto se financiaría con recursos de la Anses. Además, genera fuerte rechazo el artículo 191, que introduce cambios en el impuesto a las Ganancias para sociedades.
Ese artículo reduce la alícuota y, según un informe que circula entre gobernadores peronistas, implicaría una pérdida de $1,7 billones en coparticipación en 2026. El estudio fue elaborado por el diputado de Unión por la Patria Guillermo Michel y se transformó en una bandera de reclamo provincial.
La eventual eliminación de ese artículo aparece como la principal moneda de cambio para acercar posiciones con los radicales.
Los senadores radicales que pueden inclinar la balanza
De los diez senadores de la UCR, siete responden directamente a gobernadores:
Silvana Schneider (Chaco)
Mariana Juri y Rodolfo Suárez (Mendoza)
Carolina Losada y Eduardo Galaretto (Santa Fe)
Mercedes Valenzuela y Eduardo Vischi (Corrientes)
A ellos se suman tres legisladores con mayor autonomía política: Maximiliano Abad (Buenos Aires), Flavio Fama (Catamarca) y Daniel Kroneberger (La Pampa), que ya se diferenciaron del bloque en votaciones clave como el Presupuesto 2026.
Reforma laboral: dónde puede pescar votos el Gobierno
Con la UCR sola no alcanza. Por eso, Santilli inició una gira por las provincias para sumar apoyos adicionales. La primera escala es Chubut, donde el gobernador Ignacio Torres podría aportar los votos de Edith Terenzi y Andrea Cristina. El respaldo, sin embargo, estaría atado a una vieja demanda: la deuda de Nación con la caja previsional provincial.

En Salta, el gobernador Gustavo Sáenz volvió a mostrarse permeable al diálogo. Su senadora, Flavia Royón, ya acompañó el Presupuesto y la provincia fue una de las más beneficiadas con ATN en 2025.
También Misiones, gobernada por Hugo Passalacqua, aparece como un socio habitual de la gobernabilidad. Allí responden al Ejecutivo provincial Carlos Arce y Sonia Rojas Decut.
La apuesta al peronismo dividido
La Libertad Avanza también apunta a sectores del peronismo no alineados con Cristina Kirchner, especialmente dentro del espacio Convicción Federal, que integra el interbloque que conduce José Mayans.
Entre los nombres clave aparecen:
- Guillermo Andrada, alineado con el catamarqueño Raúl Jalil, beneficiado recientemente con la cesión del yacimiento Agua de Dionisio.
- Sandra Mendoza y Beatriz Ávila, ambas cercanas al tucumano Osvaldo Jaldo, uno de los gobernadores más colaborativos con la Casa Rosada.
- Carolina Moisés, de Jujuy, enfrentada al kirchnerismo duro.
A estos se suman los patagónicos Natalia Gadano, José María Carambia (Santa Cruz) y Julieta Corroza (Neuquén), quienes ya acompañaron iniciativas clave del Ejecutivo.
Córdoba, un escollo difícil de superar
Una de las figuras más complejas para el oficialismo es la senadora cordobesa Alejandra Vigo. El gobernador Martín Llaryora exige que cualquier reforma incluya a los sindicatos y mantiene un vínculo cada vez más distante con la Casa Rosada.
Además, Córdoba sigue reclamando los fondos nacionales para su caja previsional, un conflicto que enfría cualquier negociación. En ese escenario, el voto de Vigo aparece, por ahora, como una figurita difícil.

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