Otro chispazo en la interna: el Conurbano como campo de batalla del peronismo que se reordena
Pamela Orellana
El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, provocó un verdadero sismo político con una frase pronunciada durante la entrega de diplomas del programa Puentes en Berazategui: “Hoy la gente de Quilmes quiere ser de Berazategui”.
La declaración, destinada a elogiar la gestión del histórico exintendente Juan José Mussi, generó un cruce inmediato con la intendencia de Quilmes y sus funcionarios, alineados con La Cámpora y el kirchnerismo duro.
Bianco recordó su adolescencia y cómo “en Quilmes a los de Berazategui se los trataba despectivamente”, pero agregó que hoy la percepción es inversa: “Todos dicen acá no hay obras como en Berazategui, cambió muchísimo Berazategui y eso tiene que ver con el doctor Mussi, con todos los años que dedicó y trabajó”.

Su comentario no solo desató polémica local, sino que también volvió a poner en primer plano la interna dentro del peronismo bonaerense en la antesala de 2027.
Desde Quilmes, la reacción no tardó en llegar. La secretaria de Obras Públicas, Cecilia Soler, apuntó contra Bianco: “Eso puede decir alguien que eligió vivir en otro lado. No quienes vivimos en Quilmes y trabajamos todos los días para que nuestra ciudad esté mejor. Les pedimos que empiecen por reactivar las obras que el gobierno provincial tiene paralizadas en Quilmes, que son tantas o más que las que frenó el gobierno de Milei”.
En la misma línea, el secretario de Servicios Públicos, Sebastián García, sostuvo: “En vez de opinar de los quilmeños, dedíquese a trabajar y gestionar los fondos que aún están pendientes en el Ministerio de Infraestructura PBA para seguir avanzando con las obras en nuestro querido Quilmes (parece que se olvidó)”.
“Nos encantaría poder invertir muchísimo más de lo que ya hacemos con fondos propios, pero ahora tenemos que resolver la compra de alimentos y de insumos críticos que recortó el gobierno provincial”, dijo la secretaria de Niñez y Desarrollo Social, Florencia Di Tullio.
Por su parte, el titular del Girsu, Roberto Gaudio, calificó el comentario de “desafortunado” y enfatizó: “Cuando yo era chico me enseñaron que los que queremos a Quilmes tenemos que trabajar todos los días por esta ciudad. Aprovecha las oportunidades que te da la política para ayudar. Anda por ahí que te va a ir mejor. Vos fíjate!”.
El Club Atlético Quilmes, ícono local, no se quedó afuera y publicó un tuit con foto aérea del estadio: “Nada mejor que vivir en Quilmes. Nada mejor que ser de Quilmes”.
Obras y gestión: un contraste que duele
El episodio puso sobre la mesa diferencias en el desarrollo de ambos distritos. En Berazategui se mantuvo sostenido bajo la dirección de Mussi, con obras públicas continuas y proyectos urbanísticos destacados. En cambio, Quilmes enfrentó retrasos, primero con la gestión de Francisco “Barba” Gutiérrez y luego bajo Martiniano Molina, y actualmente, según informó Soler, aún hay al menos “10 las obras paralizadas por la Provincia”, incluyendo tres hidráulicas, proyectos viales y casi 300 viviendas.
El cruce ocurre además mientras el Movimiento Derecho Al Futuro (MDF), conducido por Axel Kicillof, proyecta su estrategia rumbo a 2027. La nueva sede en Quilmes Oeste y el encuentro peronista convocado para este viernes en el Club Saeta de Bernal Oeste consolidan la presencia del kicillofismo en el distrito, interpretada por algunos dirigentes como un paso estratégico que podría incluir aspiraciones de Bianco hacia la intendencia quilmeña.
La interna peronista: 2027 y la disputa territorial
La polémica en Quilmes se inserta en un contexto más amplio de reorganización del peronismo bonaerense. Hace apenas semanas, Bianco ya había respondido públicamente a críticas de la exintendenta y diputada provincial Mayra Mendoza sobre la omisión de Cristina Fernández de Kirchner en la Asamblea Legislativa, aclarando que el foco del discurso de Kicillof estaba puesto en “las consecuencias del modelo económico de Javier Milei” y en la situación social de Buenos Aires.
La estrategia del gobernador y su ministro apunta a construir un espacio opositor amplio, que trascienda los sectores tradicionales del kirchnerismo duro. En ese contexto, la frase sobre Quilmes y Berazategui no solo pone de relieve diferencias de gestión, sino que también evidencia la tensión territorial y política en el Conurbano Sur: los movimientos, las obras y los gestos políticos se leen en clave 2027.
Mientras Bianco proyecta su influencia en la provincia, los funcionarios de Quilmes insisten en que la prioridad debe ser la ejecución de obras paralizadas y la atención de necesidades concretas de los vecinos, dejando claro que, al menos por ahora, la disputa seguirá viva en redes, gestiones y actos públicos.

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