Internas del PJ bonaerense: radiografía de una participación en retroceso
Pamela Orellana
La interna del peronismo bonaerense dejó un dato que atravesó a todos los sectores en pugna: la baja participación. Aunque el armado que responde a Axel Kicillof logró imponerse en la mayoría de los distritos y consolidar su conducción partidaria, la escasa concurrencia a las urnas en los 16 municipios donde hubo competencia encendió señales hacia adentro del PJ.
De acuerdo al relevamiento de los comicios, en ningún distrito se logró superar el 50% del padrón de afiliados. La tendencia se repitió tanto en el Conurbano como en el interior, incluso en territorios donde la disputa política era más intensa o donde se ponían en juego liderazgos consolidados.
Una victoria política con participación en retroceso
El mapa que dejó la elección interna es favorable al oficialismo partidario: el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), alineado con el gobernador, ganó en 10 de los 16 distritos en disputa, mientras que La Cámpora se quedó con tres victorias clave y el Frente Renovador logró posicionarse en casos puntuales.
Sin embargo, ese reordenamiento territorial convivió con niveles de participación que, en algunos casos, rozaron mínimos históricos.
El caso más extremo fue Morón, uno de los municipios más poblados del conurbano, donde apenas votó el 12,33% del padrón: 2.118 afiliados sobre un total de 17.176. Allí, el intendente Lucas Ghi logró imponerse en la interna frente a Martín Sabbatella, en una contienda que terminó validando el predominio del esquema alineado a Kicillof.

El fenómeno no fue aislado. En Coronel Suárez, donde se registró una de las sorpresas de la jornada con la derrota del oficialismo local, la participación fue del 14,7% (324 votantes sobre 2.198 habilitados).
En General Pueyrredón, uno de los distritos con mayor peso electoral de la provincia, apenas el 17,1% del padrón acudió a las urnas, pese a tratarse de una disputa de alto voltaje político en la que La Cámpora se impuso con claridad.
La baja concurrencia también se replicó en Balcarce y Lincoln (18,7%), y en Tres de Febrero, donde el camporismo ganó con contundencia pero con una participación de apenas el 18,87%.
Diferencias territoriales y señales para la conducción
A medida que se avanza hacia distritos más chicos, los niveles de participación tienden a mejorar, aunque sin romper la tendencia general. En San Nicolás votó el 21,66% del padrón; en Junín, el 23,63%; y en Saladillo, el 24,17%.
En Zárate, donde Leandro Matilla se impuso sobre el sector referenciado en Sergio Berni, la participación alcanzó el 28,8%, todavía lejos de niveles considerados altos para una elección partidaria. En Tornquist, donde el massismo logró una de sus victorias, el porcentaje trepó al 39%, influido por un padrón más reducido.
Los números más altos se registraron en San Antonio de Areco (41,8%), Magdalena (42,17%), Roque Pérez (43,15%) y Lobería, que encabezó el ranking con el 48,1%. Aun así, ninguno de estos distritos logró superar la mitad del padrón, lo que consolida la tendencia de apatía o desmovilización en la vida interna del partido.
El dato adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que la mayoría de los municipios bonaerenses no fue a internas, ya que lograron cerrar listas de unidad. En ese contexto, las elecciones donde sí hubo competencia eran, en teoría, las más propicias para movilizar afiliados.
Reconfiguración del poder con tensiones latentes
Más allá de la participación, la elección dejó un reordenamiento claro del poder territorial. El kicillofismo no solo logró imponerse en la mayoría de los distritos, sino que también ganó en municipios estratégicos y consolidó nuevas referencias locales.
En paralelo, La Cámpora retuvo bastiones clave como General Pueyrredón, Tres de Febrero y Magdalena, mientras que el Frente Renovador mostró capacidad de incidencia en territorios puntuales como Tornquist y en esquemas de unidad como el de Junín.
La elección en San Miguel, donde Santiago Fidanza se impuso con el 53,7% de los votos en una interna de tres listas, también aportó volumen político al armado del gobernador, con un discurso alineado a la construcción de liderazgo provincial y proyección nacional.
“Desde San Miguel vamos a acompañar al presidente de nuestro PJ bonaerense Axel Kicillof para que sea el próximo presidente de todos los argentinos”, expresó el dirigente tras el triunfo.
En ese escenario, los resultados consolidan la conducción formal del gobernador dentro del PJ bonaerense, pero al mismo tiempo dejan planteado un interrogante hacia adelante: cómo traducir ese ordenamiento interno en mayor participación y movilización de la militancia en un contexto político más amplio.

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