Katopodis activa el operativo futuro y capitaliza el territorio mientras se ordena la carrera por la Provincia
Pamela Orellana
El ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Katopodis, avanza en paralelo en dos planos que empiezan a entrelazarse con fuerza: la planificación de un ambicioso esquema de obras a largo plazo y su posicionamiento dentro de la interna peronista de cara a la sucesión de Axel Kicillof.
Este jueves, en Tandil, pondrá en marcha una serie de encuentros regionales que buscan delinear el Plan Estratégico de Infraestructura bonaerense, en un contexto político atravesado por tensiones nacionales y reconfiguraciones dentro del PJ.
Un plan de infraestructura con anclaje territorial
La iniciativa que encabezará Katopodis en el Centro Cultural Universitario de la UNICEN no es solo un foro técnico. Bajo el lema “¿Cuánto futuro cabe en la Provincia de Buenos Aires?”, el ministro busca construir una hoja de ruta con participación de actores locales, desde intendentes hasta universidades, pasando por cooperativas, empresas y organizaciones sociales.
El objetivo oficial es “debatir el Plan Estratégico de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires”, con foco en identificar desafíos regionales y definir obras prioritarias. La dinámica contempla mesas temáticas sobre conectividad, recursos hídricos, energía, infraestructura urbana, cuidado y juventudes, con representación de distritos como Azul, Olavarría, Rauch o Benito Juárez.
La apuesta tiene un doble filo: por un lado, ordenar la inversión pública en un escenario de restricciones nacionales; por otro, consolidar un esquema de cercanía política con el interior bonaerense, un territorio donde el peronismo busca ampliar su base.

Kicillof como eje y Milei como contrapunto
En este despliegue, Katopodis no oculta el posicionamiento político. En los últimos días, marcó con claridad la línea discursiva del oficialismo bonaerense frente al gobierno nacional. “Hay una voz que Axel expresa a contramano del modelo de Milei”, sostuvo, en referencia al rol del gobernador como articulador de una alternativa.
El ministro planteó que la situación económica actual “está jodiendo a todos los argentinos” y describió un malestar transversal que atraviesa a pymes, comerciantes y trabajadores. “Se dio vuelta el reloj de arena”, advirtió, al tiempo que llamó a construir “una nueva mayoría” que no surja de acuerdos de cúpula sino de la participación social.
En ese marco, también cuestionó el escenario judicial de Cristina Fernández de Kirchner, al que calificó como parte de un “circo” que busca distraer de los problemas reales. “La persiguen por lo que representó cuando gobernó la Argentina”, afirmó.
La carrera por 2027 ya se juega en la gestión
Mientras impulsa estos encuentros, Katopodis también fortalece su perfil en la interna peronista. Su nombre aparece con frecuencia entre los posibles candidatos a gobernador, en un escenario donde la sucesión de Kicillof empezó a discutirse mucho antes de los tiempos formales.
El ministro combina gestión con presencia territorial: recorre municipios, firma convenios y se muestra activo tanto en el conurbano como en el interior. Ese despliegue le permitió construir vínculos con intendentes y posicionarse como una figura de consenso potencial.
Su principal carta política es el resultado electoral en la Primera sección en 2025, donde el peronismo logró una diferencia de casi 11 puntos en un territorio complejo. Ese antecedente lo ubica como un dirigente competitivo dentro del espacio.
Sin embargo, el tablero está lejos de ordenarse. Intendentes como Gustavo Menéndez ya expresaron su intención de competir, mientras que otros nombres como Julio Alak, Carlos Bianco, Mayra Mendoza o Federico Achával también buscan volumen político. Incluso el factor Sergio Massa sigue latente como variable disruptiva.
En ese contexto, Katopodis apuesta a un armado sin estructura rígida, basado en recorridas y acumulación progresiva. “Caminar, caminar, caminar”, repiten en su entorno como método.
La incógnita central pasa por la definición de Kicillof: si decide proyectarse a nivel nacional, la gobernación quedará abierta a una disputa interna donde el equilibrio entre gestión, territorialidad y capacidad de síntesis será determinante.
Por ahora, el ministro avanza con una estrategia que mezcla planificación de largo plazo con construcción política en tiempo real. Y en ese cruce, busca consolidarse como una de las piezas clave del oficialismo bonaerense en un escenario que ya empezó a moverse.

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