Entre el miedo a perder y el riesgo de desaparecer: el dilema del PRO bonaerense

Acorralado por su debilidad electoral, el macrismo en Provincia oscila entre subordinase al armado libertario o intentar reconstruirse sin volumen propio, mientras la interna expone tensiones cada vez más difíciles de disimular rumbo a 2027.
PolíticaHace 1 díaPamela OrellanaPamela Orellana
Cumbre del PRO bonaerense
Cumbre del PRO bonaerense

El relanzamiento del PRO dejó al descubierto una tensión que ya no se puede disimular: mientras un sector empuja sin matices hacia una alianza con el oficialismo de Javier Milei, otro intenta sostener una identidad que, incluso dentro del espacio, muchos dan por perdida. La provincia de Buenos Aires aparece como el escenario donde esa disputa se vuelve más concreta, con nombres, estrategias y urgencias electorales en juego.

En ese tablero, el presidente del PRO bonaerense, Cristian Ritondo, fue tajante: “No hay alternativa que no sea ir juntos en Provincia”. La frase no solo sintetiza la postura de los sectores más alineados con la Casa Rosada, sino que también expone el nivel de dependencia política que atraviesa hoy al macrismo.

El dirigente fue más allá y dejó en claro que el objetivo es “ganarle al peronismo”, en una referencia directa al oficialismo provincial que encabeza Axel Kicillof. En ese esquema, ratificó su respaldo a Diego Santilli como figura central en territorio bonaerense, al sostener que está “comprometido a acompañarlo” por su “capacidad de gestión”.

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Sin embargo, esa definición convive con otra lógica que crece puertas adentro: la necesidad de evitar que el PRO termine absorbido por el oficialismo libertario.

Una identidad en disputa

El acto en Parque Norte, encabezado por Mauricio Macri, buscó justamente mostrar que el partido sigue en pie. Pero el mensaje fue ambiguo. El exmandatario habló de dar un “próximo paso” después del ciclo libertario y deslizó críticas por la pérdida de poder adquisitivo, aunque sin romper con el Gobierno.

En los pasillos, la lectura fue otra: más que un relanzamiento, se trató de un intento de no quedar diluido entre el mileísmo y el peronismo. La falta de definiciones concretas y, sobre todo, la ausencia de un candidato competitivo para 2027 dejaron expuesta la debilidad estructural del espacio.

Esa fragilidad también se expresó en las discusiones internas. Dirigentes como Ritondo, junto a gobernadores y referentes territoriales, vienen planteando que competir sin un acuerdo con La Libertad Avanza sería inviable. “No estamos en condiciones de enfrentar a Milei”, admiten en off.

En paralelo, crece la presión de quienes creen que esa estrategia implica la disolución del PRO como fuerza política. La crítica más directa llegó desde afuera, pero con peso propio: el diputado bonaerense Manuel Passaglia fue contundente al afirmar que “el PRO perdió la identidad”.

Según su análisis, la cercanía con el oficialismo libertario ya no es solo táctica, sino estructural: “Fueron juntos en las últimas elecciones, votaron todas las leyes juntos y muchos de los funcionarios del actual gobierno nacional son del PRO”. Y remató con una definición que golpea en el corazón del macrismo: “Está claro que eligieron su candidato a presidente y es Javier Milei”.

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Buenos Aires, el laboratorio de la estrategia

La provincia de Buenos Aires se transformó en el terreno donde estas tensiones bajan a tierra. Mientras Ritondo impulsa una confluencia con La Libertad Avanza, en el mismo PRO bonaerense empiezan a delinear una jugada distinta: construir un candidato propio para 2027.

Según pudo reconstruir GRUPOLAPROVINCIA.COM, la conducción partidaria considera que la discusión nacional aún es prematura y que la prioridad debe estar en el territorio bonaerense. La hipótesis de un eventual desdoblamiento electoral por parte de Kicillof acelera los tiempos y obliga a ordenar la estrategia.

En ese marco, aparecen nombres como el propio Santilli, aunque condicionado por los acuerdos con el mileísmo, y otros dirigentes como Guillermo Montenegro, Néstor Grindetti y Pablo Petrecca. El objetivo es claro: recuperar volumen político y evitar que la marca PRO se diluya definitivamente.

La contradicción, sin embargo, sigue intacta. Por un lado, se sostiene el discurso de identidad y reconstrucción territorial; por el otro, se admite que sin Milei no hay competitividad electoral.

Ese equilibrio inestable también se reflejó en el relanzamiento partidario: escasa militancia, dirigentes con bajo entusiasmo y un clima que, lejos de mostrar fortaleza, evidenció la incertidumbre sobre el futuro del espacio.

En ese contexto, la definición de Ritondo termina funcionando como síntesis de la encrucijada: el PRO busca sostenerse como actor relevante en la política bonaerense, pero lo hace atado a una alianza que, según sus propios críticos, acelera su pérdida de identidad. “Nosotros decidimos acompañar este proyecto de país y a Javier Milei”.

Mauricio Macri dijo que el PRO "es el próximo paso" para la Argentina, ¿votarías a esa fuerza política?

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