Reforma electoral, desdoblamiento y poder: el nuevo eje de disputa del peronismo bonaerense
Mariana Portilla


El calendario todavía no está definido, pero la política bonaerense ya entró en modo electoral. Mientras las recorridas de intendentes y funcionarios se multiplican en el territorio, en la gobernación de Axel Kicillof se cocina una discusión que puede alterar de raíz las reglas del juego: la reforma del sistema electoral.
No es una discusión técnica ni aislada. Por el contrario, se trata de una pieza central en la disputa por la sucesión de 2027 y, al mismo tiempo, en la proyección nacional del propio gobernador.
El punto más sensible es el eventual desdoblamiento electoral. La experiencia reciente dejó una marca: la provincia ya probó que puede separar sus elecciones de las nacionales, rompiendo una lógica histórica. En el entorno de Kicillof se evalúa profundizar ese camino. La idea es clara: desacoplar la discusión bonaerense del escenario nacional para ordenar la sucesión provincial con mayor autonomía.
Sin embargo, esa estrategia no genera consenso interno. El senador provincial Sergio Berni cuestionó con dureza esa posibilidad. Considera que dividir los comicios “tribaliza” al peronismo y lo aleja de una propuesta nacional unificada. En su visión, el movimiento debe expresar un proyecto integral y no fragmentarse en lógicas locales.
En la misma línea, sectores del kirchnerismo advierten que no hay salida provincial a la crisis nacional. La propia Mayra Mendoza marcó diferencias al rechazar el desdoblamiento y reclamar una estrategia alineada con la discusión nacional.
Más de Mayra Mendoza a Kicillof: “Como nos enseñó Néstor, no hay proyectos locales sin proyecto nacional. De ahí nuestra oposición al desdoblamiento electoral de 2025. Los concejos deliberantes no frenan las leyes de destrucción que manda Milei al congreso nacional.”
— Alan Longy (@AlanLongy) March 2, 2026
En la gobernación admiten que el debate está sobre la mesa y podría avanzar en los próximos meses. “Seguramente tendremos que trabajar en los temas electorales. Lo hemos hablado con la Junta Electoral”, planteó el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, dejando en claro que no hay definiciones tomadas pero sí una agenda en evaluación.
En ese marco, comienzan a perfilarse algunos de los ejes que podrían entrar en discusión. Por un lado, las PASO vuelven a ganar centralidad dentro del peronismo, donde crece la idea de sostenerlas como herramienta de ordenamiento interno frente al riesgo de listas cerradas sin competencia.
Al mismo tiempo, la Boleta Única de Papel aparece como otro de los puntos en análisis, aunque con resistencias en sectores que advierten que su implementación podría reducir la visibilidad de los candidatos. A eso se suma la revisión del calendario electoral, con la posibilidad de redefinir plazos y evaluar el grado de coordinación —o eventual desacople— con la elección nacional.
En paralelo, no se descartan ajustes más amplios sobre el sistema electoral bonaerense en su conjunto, a partir de la experiencia reciente y de las tensiones que dejó el último proceso.
La pelea de fondo: reelecciones y poder territorial
Detrás de la discusión formal, el punto más sensible sigue siendo la ley que limita las reelecciones. Si no hay cambios, 82 intendentes quedarán fuera de la posibilidad de competir en 2027, incluyendo figuras centrales del conurbano.
La restricción impacta de lleno en la estructura territorial del peronismo. Intendentes y dirigentes advierten que perder esos liderazgos debilitaría el andamiaje electoral del espacio en la provincia. Sin embargo, modificar la norma abre un frente complejo. El Frente Renovador —impulsor original de la ley— mantiene su rechazo, lo que anticipa una negociación áspera en la Legislatura.
"No vamos a apoyar las reelecciones indefinidas. Si las partes interesadas en dar marcha atrás con esa decisión consiguen las voluntades para su tratamiento y aprobación, lógico que el massismo no va impedir que se vote, pero no va impulsar ni a recolectar votos. Sergio Massa fue uno de los grandes motorizadores del proyecto que estableció dos mandatos consecutivos como lo máximo posible”, señaló el diputado bonaerense Alexis Guerrera.
La discusión trasciende lo institucional y se mete de lleno en la lógica de poder. Sostener la limitación obliga a una renovación que puede reconfigurar liderazgos, pero pone en riesgo estructuras consolidadas. Flexibilizarla, en cambio, fortalece a los intendentes, aunque tensiona el discurso de recambio y vuelve a poner en debate las reglas de la competencia política.

La reforma electoral que analiza Kicillof excede lo técnico. Define tiempos, alianzas y liderazgos. También ordena —o desordena— la interna peronista.
El desdoblamiento, en particular, aparece como una herramienta de poder: permite construir una elección propia, pero al mismo tiempo expone las tensiones entre quienes priorizan la lógica provincial y quienes insisten en una estrategia nacional integrada.
Con la sucesión en marcha y el tablero en movimiento, la discusión sobre cómo se vota empieza a ser, en realidad, una discusión sobre quién conduce.

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