El modelo de Milei impacta de lleno en Buenos Aires: más desocupación, fábricas frenadas y alimentos en alza
Pamela Orellana
La combinación de caída del empleo, retroceso industrial y aceleración de precios en alimentos empieza a dibujar un cuadro cada vez más delicado en la provincia de Buenos Aires. Los últimos datos oficiales muestran que el impacto del programa económico nacional se siente con mayor crudeza en el conurbano, donde la estructura productiva amplifica los efectos de la recesión.
Según el INDEC, la desocupación alcanzó el 7,5% a nivel nacional en el último trimestre de 2025, con un salto de 1,1 puntos interanual. Pero el dato se agrava al mirar el territorio bonaerense: en el Gran Buenos Aires llegó al 8,6% y trepó al 9,5% en el conurbano, consolidándose como la región más golpeada del país.
El corazón productivo, en retroceso
El deterioro del mercado laboral no aparece aislado. Está directamente vinculado con la caída de la actividad industrial, especialmente en sectores clave del entramado bonaerense. La utilización de la capacidad instalada bajó a nivel general, pero en rubros estratégicos el desplome fue mucho más profundo.
La industria automotriz, por ejemplo, pasó de utilizar el 34,8% de su capacidad en enero de 2025 a apenas el 24% en enero de 2026. La industria textil también se contrajo con fuerza, cayendo del 33,9% al 23,7% en el mismo período. En tanto, la metalmecánica —columna vertebral del conurbano— descendió casi siete puntos porcentuales, ubicándose en el 31,4%.
Este freno productivo se traduce en pérdida de empleo. El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, fue contundente al describir el escenario: “En 2025, se perdieron 106.232 empleos registrados, luego del derrumbe del año previo. Desde que asumió Milei, la destrucción neta supera los 277.000”.
El funcionario también advirtió que el fenómeno es generalizado: “La destrucción de empleo es territorialmente transversal: solo 2 de las 24 jurisdicciones del país no registraron pérdidas”. Y remarcó el peso específico de la provincia: “Por su estructura productiva, la provincia de Buenos Aires es la más afectada y concentra el 36% de los puestos asalariados privados perdidos”.

En esa línea, cuestionó uno de los supuestos centrales del modelo económico nacional: “Lejos del relato oficial de que los sectores ‘competitivos’ absorberían la mano de obra, actividades en crecimiento, como minería y finanzas, están destruyendo puestos de trabajo”.
Jóvenes y mujeres, los más golpeados
El impacto social de la crisis se evidencia con más fuerza en determinados segmentos. Las mujeres y los jóvenes encabezan los índices más críticos de desocupación.
Entre las mujeres, la tasa pasó del 6,9% al 7,9% en un año. Pero el dato más alarmante se da entre jóvenes de 14 a 29 años que son jefas de hogar: el desempleo escaló del 13,8% al 16,8%.
Los varones jóvenes tampoco escapan a la tendencia. En ese grupo, la desocupación subió del 12,5% al 16,2%, reflejando el deterioro de las oportunidades laborales incluso en sectores que habían acompañado electoralmente al oficialismo nacional.
Desde los municipios del interior, el diagnóstico coincide. En diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM, el intendente de Chacabuco, Darío Golía, advirtió sobre el efecto en cadena que genera la pérdida de poder adquisitivo: “Hay una baja muy importante en el consumo, entre un 8 y un 10%. Venimos de una caída permanente, muy asociada a la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores”.
El jefe comunal planteó además que el ajuste impacta directamente en la economía real: “No hay que abaratar por lo más delgado del hilo, que son los trabajadores”. Y vinculó el deterioro del empleo con la falta de un plan productivo: “No podemos disociar lo laboral de lo productivo, del desarrollo de un país”.
Inflación en alimentos y presión social
A la caída del empleo se suma un factor que agrava el cuadro: la inflación en alimentos, que golpea con más intensidad en el conurbano bonaerense.
En enero, mientras el índice general fue del 2,9%, el rubro alimentos subió un 4,7% a nivel nacional y alcanzó el 5,1% en el conurbano. Con los datos de febrero, el acumulado en alimentos ya llega al 8,2% en esa región, por encima del 5,9% de inflación general.
En términos interanuales, la brecha también es significativa: mientras la inflación general fue del 33,1%, los alimentos subieron 36% a nivel país y 36,7% en el conurbano.
La vicegobernadora Verónica Magario sintetizó el impacto del modelo económico en un mensaje reciente: “Lo único que se produce en la Argentina de Milei es desempleo y flexibilización, cierre de empresas, caída del consumo minorista y mayorista”.
En la misma línea, el gobernador Axel Kicillof fue categórico al analizar el escenario: “Los datos no dejan lugar a dudas: la Argentina vive una profunda crisis y el rumbo económico es un fracaso. Lo único que crece en nuestro país es la desigualdad”.
Y apuntó directamente contra la orientación del ajuste: “La motosierra no se usó para recortar privilegios, sino para reducir las jubilaciones, la obra pública, los programas sociales y las transferencias a las provincias”.

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