La UCR se parte entre tribunales y territorio: Fernández mueve fichas mientras espera a Ramos Padilla
Pamela Orellana
En la Unión Cívica Radical bonaerense, la pelea por la conducción dejó de ser exclusivamente jurídica para trasladarse con fuerza al territorio. A la espera de la resolución del juez federal con competencia electoral Alejo Ramos Padilla, el sector que encabeza Miguel Fernández decidió mostrar volumen político propio con un acto masivo en Saladillo que reunió a más de 500 militantes y a una docena de intendentes, en un movimiento que busca equilibrar la iniciativa que había tomado el espacio rival al adelantar las elecciones internas para junio.
El fallo judicial, que podría conocerse en los próximos días hábiles antes del receso por Semana Santa, es clave para definir si la convocatoria a internas queda firme o si prospera la impugnación presentada por el titular del comité de contingencia. En paralelo, la tensión interna escala y se reconfigura en clave territorial, con gestos que buscan condicionar tanto la decisión judicial como una eventual negociación política.
Un acto con mensaje interno y advertencia política
El encuentro en Saladillo no fue una simple foto partidaria. Funcionó como una demostración de fuerza cuidadosamente construida. Bajo el lema “Pensar el presente y construir futuro”, el espacio de Fernández reunió a intendentes de distintas secciones electorales, legisladores provinciales y nacionales, y referentes con peso propio en el radicalismo bonaerense.
La presencia de 13 jefes comunales —entre ellos José Luis Salomón, Francisco Recoulat, Ramón “Tito” Capra, Román Bouvier, Juan Carlos Chalde, Salvador Serenal, Franco Flexas, Nahuel Mittelbach, Lisandro Hourcade, Maximiliano Suescún, Martín Randazzo, Javier Andrés y Esteban Santoro— marcó un dato político relevante: la construcción de una base territorial que respalde la estrategia de Fernández frente a la alianza que impulsa el adelantamiento electoral.
En ese armado también se destacó el acompañamiento de legisladores provinciales como Alejandra Lordén, Priscila Minnaard, Valentín Miranda y Natalia Quintana, además del diputado nacional Pablo Juliano, cuya participación fue leída como un respaldo con proyección en la discusión nacional.
El dato no menor fue el uso del concepto “futuro” en la consigna del encuentro, una palabra que identifica al espacio rival encabezado por Pablo Domenichini. En la interna radical, los símbolos y las consignas no son inocentes: el mensaje fue interpretado como una señal directa de disputa por la narrativa partidaria.
Intendentes, reacomodamientos y señales de pragmatismo
Más allá del número, las presencias expusieron movimientos internos que revelan un cambio de clima político. Algunos de los intendentes que participaron habían explorado, no hace mucho, alternativas que excedieran al radicalismo, como el armado que impulsaban Facundo y Gastón Manes junto al exgobernador cordobés Juan Schiaretti.
Ese giro hacia una posición más orgánica dentro de la UCR muestra que, frente a la crisis interna, varios dirigentes optaron por replegarse y disputar poder desde adentro. También refleja una lectura común: la fragmentación debilita cualquier aspiración electoral de cara al 2027.
En ese sentido, la figura de Maximiliano Suescún aporta otra capa de análisis. Como referente del foro de intendentes, venía planteando la necesidad de postergar la interna y avanzar hacia un esquema de unidad. Su presencia en Saladillo sugiere que, al menos por ahora, el sector de Fernández logró contener posiciones más moderadas dentro del partido.
El trasfondo: judicialización, calendario y disputa por el control
El conflicto que atraviesa al radicalismo bonaerense se originó a principios de marzo, cuando una mayoría circunstancial del Comité de Contingencia decidió adelantar las elecciones internas de septiembre a junio. La jugada fue impulsada por una alianza entre sectores vinculados a Maximiliano Abad, Martín Lousteau y el possismo, y rápidamente fue impugnada por Fernández, quien calificó la decisión como “nula” por falta de sustento reglamentario.
La disputa llegó a la Justicia y tuvo un punto clave en la audiencia convocada por Ramos Padilla en La Plata, donde ambas partes expusieron sus argumentos. Desde entonces, el expediente quedó en etapa de definición.

Mientras tanto, el escenario político se mueve. El sector que respalda el adelantamiento sostiene que es necesario ordenar el partido cuanto antes para proyectarse electoralmente. En esa línea, dirigentes como María Belén Malaisi plantearon en diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM que “la sociedad misma nos interpela precisamente a poder ser una opción”.
Del otro lado, Fernández apuesta a cuestionar la legalidad del proceso y, al mismo tiempo, consolidar un bloque político con peso territorial que le permita negociar en mejores condiciones o competir con chances reales si la interna finalmente se concreta.
En Saladillo, el mensaje fue claro y compartido por los dirigentes presentes: “Los extremos le han hecho mucho daño a nuestro país y puntualmente a la provincia de Buenos Aires. Los bonaerenses se ven afectados por la pérdida del poder adquisitivo, la incertidumbre laboral, el deterioro de la seguridad y las ineficientes prestaciones en materia de salud”.

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