Crisis y salvataje: Dánica reabre en Llavallol gracias a intervención bonaerense
El próximo 27 de enero, la planta de Dánica en Llavallol reanudará sus operaciones luego de un cierre que generó gran preocupación en la comunidad y en los trabajadores. Este acuerdo se logró gracias a la intervención del gobierno bonaerense, que logró garantizar la preservación de los puestos de trabajo en medio de una crisis que había llevado a la empresa a la decisión de cerrar.
El acuerdo que permitió la reapertura
La reapertura de la planta se concretó tras una serie de negociaciones entre la empresa, el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria del Aceite (SOEIA), y el Ministerio de Trabajo bonaerense, encabezado por Walter Correa. El programa de asistencia a la empresa consiste en un subsidio del 50% del salario mínimo, vital y móvil por trabajador, lo que permitirá a la compañía retomar sus actividades sin despedir personal.
Fuentes cercanas a las negociaciones indicaron que la empresa formalizará su inclusión en el Programa de Promoción, Preservación y Regularización del Empleo (PREBA), lo que asegurará que los trabajadores reciban el 65% de su salario aceitero más el aporte del programa, elevando sus ingresos a un 70% o 75%, dependiendo de la categoría y antigüedad.
El contexto de una crisis prolongada
La fábrica de Dánica en Llavallol cerró sus puertas a finales de 2024, después de más de 80 años de operaciones. En el último tiempo, la planta enfrentó serios problemas laborales, logísticos y una caída de ventas que llevaron a la empresa a anunciar su cierre. La planta de Villa Mercedes, en San Luis, había seguido un destino similar en 2023.
Pese a los intentos de la empresa por reabrir la planta bajo nuevas condiciones, como el cierre de varios sectores y la reducción de personal, la negociación con el sindicato fue tensa. En este contexto, la intervención del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires resultó clave para llegar a un acuerdo que permitió preservar los puestos laborales.
Un respiro para la comunidad
La planta de Dánica, que en su apogeo empleó a más de 150 personas, representa un símbolo industrial de la región. Fundada en 1940 por un inmigrante danés, la fábrica se destacó desde sus inicios por la producción de margarinas. Con el tiempo, su marca se consolidó con publicidades memorables y productos de gran éxito.
El acuerdo para reabrir la planta no solo representa un respiro para los trabajadores, sino también para la comunidad de Llavallol, que había visto con preocupación el cierre de esta emblemática empresa.