Entre la rosca bonaerense y el salto nacional: Kicillof abre sesiones en la Legislatura
La postal no es la ideal. Sin clases en las escuelas públicas, con la paritaria empantanada y el peronismo bonaerense atravesado por reproches cruzados, el gobernador Axel Kicillof llegará este lunes a la Legislatura para inaugurar el 154° período de sesiones ordinarias.
El discurso tendrá un doble objetivo: confrontar con el presidente Javier Milei y ordenar puertas adentro una coalición oficialista que acaba de mostrar fisuras profundas tras la designación de autoridades en el Senado provincial.
La interna que rompió la tregua
Como informó GRUPOLAPROVINCIA.COM, desde el entorno del gobernador hablaron de “límites de convivencia cruzados” luego de que el kirchnerismo impusiera al senador Mario Ishii como vicepresidente primero del Senado bonaerense, en lugar de una figura cercana al Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el armado político del gobernador.
El episodio dejó al descubierto una disputa de poder que venía contenida desde la renovación legislativa. Aunque Kicillof preside el PJ bonaerense, en la práctica su peso en las cámaras es acotado: el cristinismo conserva mayoría propia en el Senado y un rol determinante en Diputados.
Del lado kirchnerista relativizan el conflicto. Argumentan que la distribución de cargos reflejó la correlación de fuerzas: 15 senadores alineados con Cristina Fernández de Kirchner, seis del espacio del gobernador y tres del Frente Renovador. La lectura numérica choca con la política: para el axelismo, la jugada implicó desconocer acuerdos previos y enviar una señal de disciplinamiento.
La tensión escaló cuando el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, afirmó que “en el PJ hay un problema de conducción”. La respuesta de la senadora María Teresa García fue inmediata y pública, profundizando el malestar.
Un discurso atravesado por el paro
A la pelea política se suma el conflicto salarial. El Frente de Unidad Docente Bonaerense rechazó la oferta de aumento del 3% presentada por el Ejecutivo. También la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y los judiciales anunciaron medidas de fuerza.
Será la primera vez desde 2019 que el ciclo lectivo no comience en tiempo y forma en la provincia. En el entorno del gobernador explican que la caída de la recaudación y el freno de transferencias nacionales condicionan cualquier mejora salarial.
El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, actualizó en $22,2 billones los recursos que la Nación adeudaría a la provincia por recortes de programas, obras paralizadas y fondos específicos.
La Casa Rosada rechaza esa cifra. Sin embargo, en La Plata sostienen que el impacto de la política económica nacional se refleja en la caída real de la recaudación, el cierre de industrias y la retracción del consumo en el conurbano.
El contrapunto con Milei
El discurso de Kicillof se producirá apenas horas después de la presentación de Milei ante el Congreso. La estrategia del mandatario bonaerense es clara: polarizar modelos.
En sus últimas apariciones públicas, el gobernador cuestionó el rumbo económico libertario y lo comparó con experiencias de ajuste estructural del pasado. La idea que repetirá ante la Asamblea es que la provincia enfrenta “asfixia financiera” mientras intenta sostener políticas en educación, salud y obra pública.
No habrá acto militante posterior, una señal que busca evitar imágenes de confrontación interna. En la Gobernación admiten que la prioridad es mostrar institucionalidad y gestión en un contexto de fragilidad económica.
Aunque no habrá anuncios explícitos de candidatura, el discurso tendrá una proyección nacional. El MDF ya activó plenarios en otras jurisdicciones y prepara el lanzamiento de espacios técnicos para diseñar propuestas de gobierno.
La incógnita es cómo se integrará el kirchnerismo a esa eventual construcción. En el entorno del gobernador reconocen que para enfrentar a Milei en 2027 se necesitará un frente más amplio que el núcleo duro del peronismo.
La apertura de sesiones, entonces, no será solo un acto institucional. Funcionará como termómetro de gobernabilidad en la provincia más grande del país y como punto de partida simbólico de una carrera política que, aunque no declarada formalmente, ya está en marcha.