En medio del ajuste de Milei, más de 5.800 empresas cerraron en la Provincia: ¿Qué puede pasar con el corazón industrial del país?
La economía productiva de la provincia de Buenos Aires atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Con fábricas que bajan la persiana, suspensiones y miles de trabajadores afectados, un informe oficial vuelve a poner números concretos a una preocupación que ya se siente en el entramado industrial: la caída de la actividad.
Un relevamiento del Ministerio de Producción bonaerense, elaborado con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, muestra que entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se redujo en 5.498 la cantidad de empleadores en el territorio provincial. En paralelo, se perdieron 79.090 puestos de trabajo, un golpe que impacta especialmente en los principales polos industriales.
El fenómeno no es aislado: forma parte de una contracción más amplia que atraviesa la economía nacional, aunque en Buenos Aires adquiere una dimensión mayor por su peso dentro del aparato productivo argentino.
El informe detalla que el impacto no fue uniforme entre sectores. Algunas actividades concentran el mayor número de cierres de empresas, mientras que otras lideran la pérdida de empleo.
Automotriz y autopartista, el sector con más despidos
El rubro automotriz y autopartista aparece como el que más trabajadores perdió en términos absolutos. Allí se registraron 2.197 despidos y 450 suspensiones, en gran parte vinculados al cierre de dos plantas relevantes: FATE en San Fernando y SKF en Malvinas Argentinas.
A estos casos se suman ajustes en compañías de gran peso industrial como Bridgestone, Toyota, Volkswagen y Pirelli, que aplicaron suspensiones o reducciones de personal en distintos municipios del conurbano y el corredor industrial del norte bonaerense.
Los distritos más afectados incluyen Lomas de Zamora, Tigre, San Isidro, Zárate, Luján y Merlo, entre otros.
En cantidad de firmas involucradas, el golpe más fuerte se registra en alimentos y bebidas, donde se contabilizaron 13 cierres definitivos. Entre las compañías que bajaron la persiana aparecen Danica, ARSA, Tía Maruca, Fideos Italia, La Suipachense y Sur Trade, entre otras.
Además, otras 17 empresas aplicaron despidos o suspensiones, incluyendo nombres conocidos del sector como PepsiCo, La Serenísima, Molinos Río de la Plata, Sancor, Georgalos y Royal Canin.
En total, el sector acumula 2.033 despidos y 1.180 suspensiones, con impacto en municipios como La Matanza, Pilar, Chascomús, Morón, Escobar, Tandil y Tres Arroyos.
Textil y calzado: una industria que vuelve a retroceder
La industria textil, de indumentaria, cuero y calzado volvió a quedar entre las más golpeadas. El relevamiento registra seis cierres de empresas, entre ellas Nicotex, DASS, FABI y Magnera, además de recortes en firmas como Textilana, Estampados Rotativos y Coopershoes.
El saldo del sector es de 1.013 despidos y 600 suspensiones, distribuidos en ciudades industriales como Chivilcoy, Coronel Suárez, General Pueyrredón, Lanús, Pilar y Mercedes.
La crisis también alcanzó a ramas estratégicas de la industria. En metalmecánica, se registraron cierres de compañías como Whirlpool, Mustad y KTM, además de despidos o suspensiones en empresas vinculadas al complejo siderúrgico y energético, entre ellas Tenaris Siat, Ternium y Acerbrag. En este segmento hubo 1.307 despidos.
En productos químicos, el impacto incluyó el cierre de Avon y Clariant, junto con recortes en compañías como Laboratorios Bagó, Atanor y Linde Praxair, lo que sumó 1.167 despidos y 320 suspensiones.
Un problema estructural: el mercado interno debilitado
Más allá de los casos particulares de cada empresa, los indicadores sugieren que el problema tiene raíces más profundas.
Según la Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC, el 53,5% de las empresas industriales identifica la debilidad del mercado interno como el principal obstáculo para expandir la producción. Factores como el costo laboral, la presión impositiva o las dificultades financieras aparecen bastante más atrás en la lista.
Ese enfriamiento del consumo repercute directamente en la actividad industrial, que funciona en gran medida abasteciendo al mercado doméstico.
La caída de la demanda también se refleja en otro indicador clave: la utilización de la capacidad instalada. De acuerdo con los últimos datos del INDEC, en diciembre de 2025 la industria operó al 53,8% de su capacidad, uno de los niveles más bajos desde 2024. En términos concretos, significa que casi la mitad del potencial productivo de las fábricas quedó sin utilizar.
Algunos sectores muestran niveles particularmente bajos. La industria automotriz registró apenas 31,2% de utilización, seguida por caucho y plástico (33,4%), textiles (35,2%) y metalmecánica (38,9%).
El panorama refleja una economía industrial que todavía no logra recuperar dinamismo y que, en la provincia de Buenos Aires —donde se concentra gran parte de la producción nacional—, muestra con claridad las tensiones que atraviesa el aparato productivo.