Escuelas, salarios y obras: con números en la mano, la Provincia cruza a Milei
En un contexto de fuerte retracción del Estado nacional en materia educativa, el gobierno bonaerense salió a mostrar números y resultados. No fue una conferencia más: el mensaje de la administración de Axel Kicillof, a través de la directora general de Cultura y Educación, Flavia Terigi, tuvo un claro tono político. La Provincia no solo detalló el inicio del ciclo lectivo 2026, sino que trazó un contraste explícito con la gestión de Javier Milei.
Con un sistema que supera los 5 millones de estudiantes, 20 mil unidades educativas y cerca de medio millón de trabajadores entre docentes y auxiliares, el Gobierno puso sobre la mesa su escala y, sobre todo, "la decisión de sostener políticas públicas" en un escenario nacional adverso.
La primera definición de Terigi apuntó a marcar la singularidad del sistema educativo bonaerense. No se trata solo de magnitud, sino de complejidad: administrar ese volumen implica, según la funcionaria, políticas diferenciadas que no pueden compararse linealmente con otras jurisdicciones.
En ese marco, la Provincia avanzó con transferencias por 8.500 millones de pesos a consejos escolares antes del inicio de clases, destinadas a garantizar condiciones básicas en los establecimientos. A su vez, comenzó a distribuir de manera anticipada el Fondo Educativo 2026, con un total proyectado de 599.000 millones de pesos para los municipios.
Financiamiento, paritarias y continuidad
En paralelo, se puso en marcha un sistema de reorganización de cargos para reducir la fragmentación laboral docente, permitiendo concentrar horas en una misma institución. La medida apunta a mejorar la continuidad pedagógica y fortalecer los equipos educativos.
Estas decisiones configuran una estrategia que busca sostener el funcionamiento del sistema en todos sus niveles, en contraste con el repliegue nacional en materia de financiamiento educativo.
Infraestructura: el corazón del contraste
El punto más fuerte del mensaje provincial estuvo en la obra pública educativa. Según los datos oficiales, ya se inauguraron 310 edificios escolares, se construyeron 1.351 aulas y se refaccionaron integralmente 519 establecimientos.
La Provincia presentó este plan como uno de los más ambiciosos de las últimas décadas, con intervenciones orientadas a ampliar vacantes, reemplazar edificios obsoletos y garantizar sedes propias para escuelas.
En paralelo, Terigi apuntó directamente contra el gobierno nacional al denunciar la paralización de 83 obras escolares desde diciembre de 2023.
“Han quedado estructuras vacías que deberían haber albergado una escuela a esta altura”, sostuvo, en una de las definiciones más críticas. De ese total, 15 obras fueron finalizadas con fondos provinciales o municipales y otras 12 están en proceso de reactivación.
La frase más contundente llegó al final: la funcionaria aseguró no tener registro, en democracia, de un abandono similar en infraestructura educativa por parte de la Nación.
Nuevas políticas en las aulas
La implementación de la Ley 15.534, que regula el uso de celulares en primaria, fue presentada como una herramienta para ordenar prácticas ya existentes. La normativa promueve un uso pedagógico de los dispositivos y acuerdos institucionales en cada escuela.
Terigi también puso el foco en la responsabilidad de las familias y en la necesidad de concientizar sobre los riesgos asociados al uso de tecnología en edades tempranas.
Otro frente de acción es el ausentismo escolar, especialmente tras la pandemia. La Provincia lanzó la campaña “Modo Clases Activado”, con envío de cartas a familias, materiales pedagógicos y seguimiento estadístico por escuela.
El objetivo es revertir la “asistencia intermitente”, un fenómeno que, según los datos oficiales, afecta incluso a niveles iniciales.
Un cambio estructural en el sistema
Más allá de la coyuntura política, la Provincia describió un escenario de transformación profunda. La caída de los nacimientos —un 44,8% entre 2014 y 2023— combinada con niveles de escolarización cercanos a la universalización abre una nueva etapa.
Con tasas de asistencia que superan el 93% en nivel inicial y alcanzan casi el 97% en primaria, el sistema se encamina a una reconfiguración que permitiría reducir la cantidad de alumnos por aula, ampliar la jornada escolar y focalizar recursos en sectores más vulnerables.
El despliegue de datos, obras y políticas no fue neutro. En un contexto donde el gobierno nacional redefinió su rol en áreas clave, la Provincia eligió posicionar a la educación como uno de los principales campos de diferenciación.
Mientras la gestión de Milei reduce su intervención, Buenos Aires busca ocupar ese espacio con inversión, planificación y presencia territorial. La educación, en ese marco, deja de ser solo una política pública para convertirse en un eje central de la disputa política.