¿Arranca o no arranca? La rosca por las comisiones mantiene frenada a la Legislatura
Entrado abril, el calendario político bonaerense avanza, pero la maquinaria legislativa sigue detenida. La Legislatura de la provincia de Buenos Aires aún no logró definir la integración ni la conducción de sus comisiones, un paso clave para poner en marcha cualquier iniciativa.
El dato no es menor: sin comisiones constituidas, no hay dictámenes, y sin dictámenes, no hay leyes. En ese contexto, tanto la Cámara de Diputados como el Senado permanecen en una suerte de parálisis funcional, con proyectos acumulándose sin posibilidad de tratamiento.
Tras las sesiones especiales por el Día de la Memoria, en ambos cuerpos deslizan que la próxima semana podría haber definiciones. Sin embargo, en los pasillos legislativos predomina el escepticismo: las tensiones políticas siguen abiertas y el acuerdo parece todavía lejano.
Detrás de la demora hay mucho más que una cuestión administrativa. Las comisiones son el corazón del proceso legislativo y concentran buena parte del poder político dentro del Parlamento.
Como informamos en GRUPOLAPROVINCIA.COM, tres estructuras aparecen como estratégicas: Asuntos Constitucionales y Justicia, Presupuesto e Impuestos, y Legislación General. Allí se filtran, negocian y definen los proyectos más sensibles, desde reformas institucionales hasta leyes de impacto fiscal.
En Diputados, todo indica que el oficialismo buscará retener esas posiciones clave. Juan Pablo de Jesús seguiría al frente de Presupuesto, Rubén Eslaiman en Legislación General y Lucía Iañez aparece como principal candidata para presidir Asuntos Constitucionales y Justicia tras la salida de Susana González.
En el Senado, en tanto, Emmanuel González Santalla y Marcelo Feliú continuarían al frente de Asuntos Constitucionales y de Presupuesto, respectivamente. Pero la comisión de Legislación General deberá redefinir su conducción tras la salida de Gustavo Soos.
Si hay un punto donde se concentran las tensiones es en la comisión de Reforma Política. No se trata de un espacio más: allí podrían discutirse temas sensibles como la reelección de intendentes, la implementación de la boleta única de papel o el futuro de las PASO.
Aunque las primarias fueron suspendidas en 2025, siguen vigentes y condicionan el calendario electoral bonaerense, atándolo al esquema nacional. En paralelo, dentro del oficialismo crece la idea de desdoblar las elecciones, lo que vuelve aún más estratégica la conducción de esta comisión.
En ese marco, sectores como La Cámpora y otros espacios del oficialismo buscan posicionarse para controlar ese ámbito, lo que eleva la tensión interna y dificulta los acuerdos.
Internas cruzadas en todos los bloques
El conflicto no responde a una sola causa. Por el contrario, refleja un mapa político fragmentado, con disputas abiertas tanto en el oficialismo como en la oposición.
Dentro de Unión por la Patria, la puja entre el sector del gobernador Axel Kicillof y La Cámpora vuelve a marcar el pulso de la negociación. En ese equilibrio, el Frente Renovador de Sergio Massa intenta jugar como árbitro, aunque también exige lugares de peso.
Del lado opositor, el panorama tampoco es homogéneo. El PRO atribuye la demora a la falta de conducción del peronismo, pero reconoce tensiones propias. La Libertad Avanza, fortalecida tras las elecciones de 2025, reclama mayor representación en las comisiones, aunque su interna —dividida entre sectores referenciados en Santiago Caputo y Karina Milei— complica la definición de nombres.
A esto se suma la fragmentación de la Unión Cívica Radical, donde conviven sectores alineados con Maximiliano Abad y otros referenciados en Miguel Fernández, también en disputa por espacios de poder.
Las consecuencias de esta demora ya son concretas. Desde diciembre, decenas de iniciativas vinculadas a seguridad, salud, educación y problemáticas emergentes como la ludopatía permanecen sin tratamiento.
La Cámara de Diputados, que cuenta con 48 comisiones permanentes, sigue sin conformar esos espacios, lo que bloquea el circuito legislativo. En el Senado, la situación es similar: varias comisiones quedaron sin conducción tras el recambio de diciembre, profundizando la incertidumbre.