“Hay que ir juntos”: el plan PRO, UCR y LLA para la Provincia
“Quienes dirigen el partido verán, en su momento, cuál es la mejor estrategia para tener listas competitivas que sepan interpretar al votante”. La frase, deslizada en reserva por un intendente radical, funciona como síntesis del clima que atraviesa hoy a la oposición: cautela en los territorios y definiciones que se cocinan en la cúpula.
Ese equilibrio inestable empezó a tensionarse con más fuerza tras las últimas declaraciones del diputado nacional Cristian Ritondo, quien decidió avanzar en una idea que ya circulaba puertas adentro: la necesidad de construir una alianza entre el PRO, La Libertad Avanza y sectores de la Unión Cívica Radical para disputar la provincia de Buenos Aires en 2027.
Lejos de plantearlo como una posibilidad más, Ritondo lo expuso como una condición. Su diagnóstico parte de un dato concreto: la fragmentación opositora terminó favoreciendo al oficialismo bonaerense en los últimos turnos electorales. En esa línea, advirtió que repetir ese esquema implicaría resignar cualquier chance competitiva.
“Tenemos que ir juntos si queremos ganarle al populismo”, sostuvo, marcando un punto de inflexión en la discusión interna. El planteo choca con la mirada que impulsa Mauricio Macri, orientada a reconstruir la identidad partidaria y competir con candidatos propios en aquellos distritos donde sea viable. Esa postura se apoya en una lectura de mediano plazo, donde preservar la marca PRO aparece como un activo político clave.
Sin embargo, el sector acuerdista interpreta que el escenario actual no admite ese tipo de especulaciones. La experiencia reciente, con resultados dispares tanto en esquemas de confrontación como de alianza con los libertarios, alimenta la idea de que el margen de maniobra es cada vez más estrecho.
Santilli, Abad y la disputa por el liderazgo
En ese contexto, Ritondo volvió a posicionar a Diego Santilli como el dirigente mejor perfilado para encabezar una eventual candidatura en la provincia. La jugada no es menor: implica instalar un nombre propio dentro de una posible coalición ampliada y, al mismo tiempo, ordenar la interna del PRO.
El respaldo a Santilli también dialoga con la realidad de La Libertad Avanza en territorio bonaerense, donde aún no emerge una figura con volumen suficiente para disputar ese lugar.
La inclusión de la UCR, particularmente de los sectores referenciados en Maximiliano Abad, agrega otra capa de complejidad al armado. Si bien existe coincidencia en la necesidad de ampliar la base electoral, las resistencias internas dentro del radicalismo siguen vigentes.
Ritondo, no obstante, insiste en que el desafío pasa por construir una síntesis que trascienda las identidades partidarias. En ese marco, fue explícito al señalar: “Hay que sumar a un sector de Maximiliano Abad. Por no decir todo el radicalismo que quiera jugar en esto”.
Lo que hasta hace poco era una discusión reservada a mesas políticas hoy empieza a tomar forma pública. La combinación de urgencia electoral, experiencias recientes y reconfiguración del mapa político empuja a la oposición a definiciones que ya no pueden postergarse.
En ese escenario, la advertencia que llega desde los municipios funciona como recordatorio: la construcción de competitividad no depende solo de acuerdos entre dirigentes, sino también de la capacidad de leer a un electorado cada vez más volátil. La incógnita es si esa síntesis será posible sin profundizar las tensiones que ya atraviesan a los espacios involucrados.