La UCR bonaerense juega su liderazgo en junio: nombres, tensiones y un mapa sin dueño
La Unión Cívica Radical bonaerense transita una cuenta regresiva marcada por la incertidumbre y la fragmentación interna. A días del cierre de listas y con la elección partidaria prevista para el 7 de junio, el partido centenario busca resolver una conducción que no solo ordene su estructura, sino que también defina su posicionamiento frente a un escenario político atravesado por la polarización entre Javier Milei y Axel Kicillof.
Interna abierta, unidad en duda
El proceso electoral interno llega tras una crisis que dejó heridas abiertas desde la fallida elección de 2024, judicializada y sin síntesis. Hoy, la conducción de contingencia está en manos de Miguel Fernández en el Comité y Pablo Domenichini en la Convención, mientras se acumulan versiones sobre posibles candidaturas.
En ese marco, la diputada provincial Alejandra Lordén fue contundente al describir el momento: “Hemos pasado una crisis importante en el radicalismo nacional, pero sobre todo en el de la provincia de Buenos Aires”. En una entrevista reciente, remarcó que el proceso en marcha puede derivar tanto en unidad como en competencia: “eso va camino a ordenarse o a competir para ordenarse”.
La falta de acuerdos sólidos es evidente. “Hay pocas conversaciones y siempre se deja todo para último momento”, admitió, aunque dejó abierta la posibilidad de múltiples listas antes de eventuales negociaciones. Para Lordén, el desafío excede la rosca interna: “La unidad no tiene que ser un eslogan vacío, sino que tiene que haber voluntad de generarla”.
Nombres en danza y equilibrios frágiles
Mientras tanto, crece la especulación sobre quién podría conducir el Comité Provincia. En los pasillos radicales circulan alternativas diversas: desde intendentes en ejercicio hasta figuras con trayectoria legislativa e institucional.
Entre los nombres mencionados aparece el intendente de Tandil, Miguel Lunghi, aunque su cercanía con Evolución —el espacio referenciado en Domenichini— genera reparos en otros sectores. También emergen Emiliano Balbín, con base territorial en la sexta sección y vínculos transversales dentro del partido, y el exvicegobernador Daniel Salvador, a quien se le reconoce capacidad de diálogo y construcción de consensos.
Balbín, respaldado en su momento por Salvador, mantiene relaciones fluidas con Maximiliano Abad, Miguel Fernández y otros actores clave, lo que lo posiciona como posible figura de síntesis. Sin embargo, cualquier intento de lista única enfrenta el obstáculo de un mapa interno fragmentado, donde conviven Adelante, Futuro Radical, Evolución y el Radicalismo Auténtico de Federico Storani y Juan Manuel Casella.
En paralelo, algunos sectores evalúan la posibilidad de que un intendente encabece la lista, aunque las dudas superan las certezas y no hay definiciones concretas. El problema de fondo es político: cualquier alineamiento prematuro puede erosionar la construcción de una imagen de unidad.
Modelo en disputa y presión externa
La interna radical no se desarrolla en un vacío. La irrupción del gobernador santafesino Maximiliano Pullaro en el escenario bonaerense sumó un nuevo factor de tensión. En un encuentro con dirigentes de Futuro Radical, entre ellos Pablo Domenichini, Fernando Pérez y Matías Civale, se empezó a proyectar su modelo de gestión como referencia nacional.
“Santa Fe es hoy una provincia más segura y que apuesta a la producción y al trabajo. Es un modelo de gestión que los bonaerenses tenemos que mirar e imitar”, sostuvo el diputado Civale, quien además marcó distancia tanto del oficialismo nacional como del kirchnerismo: “Hay un modelo que está golpeando el trabajo, la educación y a la clase media. Así no hay desarrollo posible”.
Este posicionamiento se inscribe en una discusión más amplia sobre la identidad radical. Lordén lo planteó sin rodeos: “¿Dónde está nuestro electorado? A veces se nos corre y vamos atrás de él, y ahí es donde ocurren errores que nos hacen volver al mismo lugar”. Y agregó una autocrítica filosa: “mi partido es muy autofágico, aparecen líderes que se fagocitan entre ellos”.
El senador nacional Maximiliano Abad, por su parte, intenta sostener un equilibrio entre los sectores más cercanos al gobierno libertario y aquellos que promueven una oposición más dura. En un acto reciente, llamó a “ordenar el radicalismo y proyectar la Provincia”, al tiempo que advirtió que “no corresponde acompañar automáticamente todas las iniciativas del oficialismo”.
Desde el territorio, el intendente de Balcarce, Esteban Reino, también puso el foco en la necesidad de competitividad real. “Si te quedás en la nostalgia y en ciertas ideologías que hoy no tienen nada que ver con la necesidad de la gente, sos un partido en extinción”, dijo en diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM.
La definición de la conducción partidaria, entonces, no es un trámite interno más. Es el punto de partida para resolver si la UCR bonaerense logra construir una alternativa propia o queda diluida entre los polos dominantes. “Esta interna, nos guste o no, nos va a ordenar”, insistió Lordén.