“Así se maneja Barrera, con presión y violencia”: golpes, “patotas” y crisis política en Villa Gesell
La crisis política en Villa Gesell sumó un nuevo capítulo de máxima tensión. En pleno tratamiento del presupuesto 2026, el Concejo Deliberante se convirtió en un escenario caótico, con agresiones, gritos y una sesión que debió levantarse abruptamente. El resultado dejó al municipio sin su principal herramienta de gestión y expuso, una vez más, el deterioro del clima político en el distrito gobernado por Gustavo Barrera.
El rechazo al proyecto oficial fue el detonante de una jornada que rápidamente se desbordó. “La sesión se levantó porque se rechazó el presupuesto de Barrera. Había muchos camioneros, muchos empleados municipales, era un desastre”, relató el concejal Luis Vivas, describiendo una escena que combinó tensión política con presión dentro y fuera del recinto.
El núcleo de la disputa estuvo en el contenido del proyecto enviado por el Ejecutivo. Desde la oposición, las críticas fueron directas y sin matices. Vivas sostuvo que se trataba de “un presupuesto invotable” y remarcó que no hubo voluntad de diálogo por parte del intendente para incorporar modificaciones que permitieran destrabar la situación.
El punto más cuestionado fue el impacto fiscal. Según detallaron, la iniciativa contemplaba subas superiores al 100% en tasas municipales y un incremento del 57% en la cantidad de módulos, lo que generó un rechazo inmediato. Para la oposición, el esquema era “una locura” y terminaba trasladando el peso del ajuste a los contribuyentes en un contexto económico ya delicado.
La votación terminó de sellar el conflicto: nueve concejales rechazaron el proyecto frente a siete que lo acompañaron. A partir de ese momento, la tensión escaló de forma abrupta.
Violencia en el recinto y denuncias cruzadas
Tras la votación, el clima se volvió explosivo. Según denunciaron ediles opositores, un grupo de personas presentes en el recinto protagonizó agresiones físicas y verbales que impidieron la continuidad del debate. Entre los episodios más graves, se registraron empujones, insultos y el lanzamiento de objetos.
La concejal Clarisa Armando fue una de las afectadas. Recibió insultos cara a cara y le arrojaron una botella con agua en medio del caos. “Las imágenes son claras: concejales agredidos por no aprobar un presupuesto invotable. Así se maneja Gustavo Barrera: presión y violencia cuando no consigue lo que quiere”, denunció.
El episodio derivó en una denuncia policial presentada por nueve concejales de la oposición, quienes aseguraron que incluso quedaron encerrados dentro del edificio durante varias horas. Las imágenes que circularon en redes sociales mostraron el nivel de descontrol que se vivió en el lugar y profundizaron la polémica.
Barrera, contra las cuerdas y sin margen político
En medio del escándalo, el intendente Gustavo Barrera reconoció la gravedad del momento y apuntó contra la falta de acuerdos en el Concejo. “Hemos presentado tres presupuestos y no se pudo llegar a un acuerdo”, sostuvo, dejando en evidencia un escenario inédito en sus más de doce años de gestión.
La imposibilidad de aprobar el presupuesto ya empieza a tener consecuencias concretas. El propio jefe comunal advirtió que aún no comenzaron los talleres municipales, que está en riesgo el curso de guardavidas y que se multiplican las dificultades para sostener servicios básicos.
A este cuadro se suma una fuerte caída de ingresos. El municipio perdió alrededor de 3.000 millones de pesos en coparticipación durante el último año y otros 700 millones en lo que va del actual, además de una recaudación local en retroceso. El retiro de programas nacionales, especialmente en salud, y las complicaciones para sostener el Servicio Alimentario Escolar terminan de completar un panorama crítico.
Una crisis que se acumula y se agrava
Lo ocurrido en el Concejo no es un hecho aislado, sino un nuevo episodio dentro de una secuencia de conflictos que se vienen acumulando en Villa Gesell y que GRUPOLAPROVINCIA.COM viene siguiendo de cerca. En los últimos meses, el distrito fue escenario de protestas de guardavidas que llegaron a tomar el Palacio Municipal para denunciar recortes salariales, incumplimientos legales y fallas en los protocolos de seguridad.
A esto se suman cuestionamientos por aumentos de tasas, denuncias opositoras sobre presuntas irregularidades en el manejo de recursos y reclamos vecinales vinculados a la inseguridad. Incluso, en la apertura de sesiones, Vivas había acusado al intendente de supuestos negocios y conflictos de intereses, planteando dudas sobre el destino de fondos y la administración de tierras municipales.
El clima político se fue enrareciendo progresivamente hasta desembocar en la escena que dejó la última sesión: un Concejo desbordado, sin capacidad de ordenar el debate y con un nivel de confrontación que ya impacta directamente en la institucionalidad.
Ahora, sin presupuesto aprobado, el municipio entra en una etapa de ajuste forzado que afecta áreas sensibles como salud, seguridad y servicios urbanos. El impacto social comienza a ser visible en un distrito que depende fuertemente de la actividad turística, con comercios que cierran y pérdida de empleo.