Con el PJ en ebullición, el kicillofismo blindó las PASO: “Son una excelente herramienta para ganarle a Milei”
Carlos Bianco eligió meterse de lleno en uno de los debates más sensibles que atraviesan hoy al peronismo: cómo ordenar una candidatura presidencial en un escenario de fragmentación interna, sin liderazgo definido y bajo la amenaza de una reforma electoral impulsada por Javier Milei. El ministro de Gobierno bonaerense y principal armador político de Axel Kicillof defendió las PASO, rechazó la idea de acuerdos cerrados y dejó una definición que impactó de lleno en la discusión opositora.
“En esta coyuntura, si queremos tener un frente lo más amplio posible para ganarle a Milei, la PASO es una excelente herramienta”, sostuvo en diálogo con Tiempo Argentino. Su intervención llegó en medio de la discusión que ya empezó a escalar dentro del PJ y que enfrenta distintas miradas sobre cómo resolver la pelea por el liderazgo opositor rumbo a 2027. Mientras algunos sectores impulsan una competencia abierta, otros prefieren ordenar candidaturas a través de negociaciones políticas entre gobernadores, intendentes y jefes partidarios.
Bianco, uno de los hombres de mayor confianza de Kicillof, dejó en claro cuál es la posición del gobernador bonaerense. Defendió las primarias “tal como existen hoy”, es decir obligatorias y abiertas, y además advirtió sobre las dificultades que implicaría reemplazarlas por una interna partidaria organizada por fuera del sistema electoral nacional.
“Veo muy compleja organizar una interna partidaria a nivel nacional por una cuestión operativa, económica, jurídica y también judicial”, agregó.
La discusión que atraviesa al PJ
El planteo del ministro bonaerense se sumó a otros movimientos que empezaron a recalentar la discusión interna del peronismo. Uno de los que salió a fijar posición fue Juan Manuel Olmos, presidente de la Auditoría General de la Nación (AGN) y uno de los principales armadores del peronismo federal. “El proceso de selección de candidatos tiene que ser con PASO”, sostuvo días atrás, al tiempo que descartó la posibilidad de una candidatura de unidad resuelta entre pocos dirigentes.
“Esta vez no creo en un candidato de unidad, pero por una sencilla razón: que parte del orden tiene que ser también un orden político”, explicó.
Olmos sostuvo que antes de discutir nombres el peronismo necesita acordar reglas claras y remarcó que quien encabece una eventual propuesta presidencial debe surgir fortalecido de una competencia interna. En el fondo, el dirigente expuso una preocupación que atraviesa a buena parte del PJ: evitar que la falta de legitimidad política termine debilitando cualquier alternativa opositora frente a Milei.
La discusión se volvió todavía más sensible porque el Gobierno nacional mantiene entre sus objetivos avanzar con la eliminación de las PASO. En distintos sectores del peronismo interpretan que ese escenario podría profundizar la dispersión opositora y empujar una pelea desordenada por las candidaturas.
En paralelo, el senador nacional Sergio Uñac salió a plantear una alternativa para el caso de que las PASO desaparezcan. El ex gobernador de San Juan propuso organizar una interna partidaria con votaciones regionales escalonadas y dejó en claro que rechaza cualquier esquema cerrado de negociación.
“Es la única manera de fortalecer democráticamente el partido”, afirmó y agregó: “No se puede definir en una mesa”.
La postura de Uñac también tuvo otra lectura política: el dirigente confirmó sus aspiraciones presidenciales y se sumó así a la larga lista de nombres que empiezan a moverse dentro del peronismo.
Desde otro sector del PJ, Máximo Kirchner intervino con una crítica distinta, enfocada menos en la ingeniería electoral y más en el contenido político de una futura propuesta opositora. “Quiero que me digan cómo vamos a hacer”, lanzó en referencia a las promesas económicas que circulan dentro del espacio. “Después aparecen diciendo que van a subir los salarios y las jubilaciones… ¿pero cómo?”, insistió.
El diputado nacional también dejó una autocrítica que resonó fuerte dentro del peronismo. “Tenemos que asumir que en 2023 nos fuimos con una Plaza de Mayo vacía”, reconoció, en una frase que volvió a poner sobre la mesa la crisis de representación que atraviesa al espacio.
El rol de Kicillof y la construcción federal
Las declaraciones de Bianco no sólo buscaron fijar postura sobre las PASO. También funcionaron como parte del operativo político que acompaña las recorridas nacionales de Axel Kicillof.
El ministro habló sobre la visita del gobernador bonaerense a Córdoba, una provincia donde el kirchnerismo históricamente encontró fuertes resistencias electorales y donde el kicillofismo busca empezar a construir volumen político.
“Allí tiene que hacerse una construcción que incluya al peronismo cordobés”, planteó Bianco, en un claro guiño al esquema político que lidera Martín Llaryora.
En ese marco, el funcionario insistió con la idea de desarrollar una “nueva mística” alrededor de Kicillof y reivindicó las recorridas territoriales como forma de construir liderazgo. “Queremos que en todo el país lo conozcan, que sepan de primera mano lo que piensa, que lo vean y que escuchen lo que habla”, explicó.
En Córdoba, Kicillof participó del Congreso de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad (FATSA) junto a Héctor Daer. Allí endureció sus críticas contra Javier Milei y apuntó al impacto del ajuste sobre el sistema de salud.
“Hay lugares donde la demanda en hospitales creció un 65%”, afirmó el gobernador bonaerense. Y agregó: “El Gobierno nacional piensa que hay que asfixiar, ahogar y fundir a las provincias”.
En el cierre de su intervención dejó una frase que terminó de darle tono político a toda la gira: “A Milei le queda poco. Vamos a ir a las urnas con una mejor propuesta”.