Política Por: Andrés Montero21 de mayo de 2026

Bullrich presiona, Adorni demora y el Gobierno busca apagar la interna

La senadora presentó antes de tiempo su declaración jurada y reavivó la discusión por el patrimonio del jefe de Gabinete. Desde el oficialismo dijeron que “lo hace siempre así” y evitaron confrontar.

En un oficialismo atravesado por disputas simultáneas, Patricia Bullrich volvió a moverse en un terreno sensible para la Casa Rosada. La senadora adelantó la presentación de su declaración jurada ante el Senado y la Oficina Anticorrupción en el mismo momento en que Manuel Adorni continúa demorando la suya, una situación que alimenta sospechas sobre sus bienes y que ya derivó en una controversia política dentro del Gobierno.

Entre Bullrich y Adorni, el Gobierno busca contener otra interna

La reacción oficial fue intentar bajar el volumen. Cerca de la administración nacional aseguraron que la

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decisión de Bullrich no debe leerse como una maniobra contra el jefe de Gabinete, sino como parte de una conducta habitual de la ex líder del PRO. “Lo hace siempre así”, dijeron en el oficialismo, en un intento por despegar el gesto de la senadora del caso que involucra a Adorni.

Sin embargo, el contexto volvió inevitable la lectura política. Bullrich ya había reclamado públicamente que el funcionario explicara los detalles de su patrimonio, lo hizo en televisión y luego ratificó su postura frente a la prensa. Ahora, con su propia declaración jurada presentada antes del vencimiento del plazo, dejó nuevamente expuesto al jefe de Gabinete, que hasta ayer al menos seguía sin formalizar la presentación prometida.

Un gesto administrativo con lectura política

La presentación anticipada de una declaración jurada podría ser, en otro escenario, apenas un trámite. Pero en la Casa Rosada nada ocurre hoy por fuera de las internas. El Gobierno está inmerso en varios remolinos políticos que se superponen: la tensión entre el karinismo y otros sectores libertarios, el enfrentamiento con Victoria Villarruel, las sospechas sobre Adorni, la disputa con los Menem y el lugar cada vez más incómodo que ocupa Bullrich dentro del oficialismo.

En ese marco, el movimiento de la senadora fue leído por funcionarios, operadores y dirigentes como algo más que una formalidad. La decisión llegó después de que ella misma pusiera el foco sobre la necesidad de que Adorni rindiera cuentas por su patrimonio. Por eso, puertas adentro y puertas afuera del Gobierno, muchos interpretaron que la ex ministra volvió a aumentar la presión sobre el jefe de Gabinete.

Desde Balcarce 50, no obstante, buscaron relativizar esa interpretación. La línea oficial fue insistir con que Bullrich suele cumplir antes de tiempo con ese trámite. “Todos los años” presenta antes su declaración jurada, remarcaron cerca de Karina Milei, donde además eligieron no profundizar la controversia. “No vamos a polemizar con eso”, agregaron.

Adorni, en el centro de las sospechas

La situación de Manuel Adorni se volvió cada vez más incómoda. El funcionario que coordina todos los ministerios nacionales había quedado bajo presión después de las acusaciones sobre supuesta corrupción y en medio de una investigación judicial. En ese contexto, Bullrich lo conminó públicamente por TV a explicar cuanto antes los detalles de su patrimonio.

El jefe de Gabinete luego le prometió a Javier Milei que haría la presentación de su declaración jurada antes del vencimiento del plazo. El Presidente, incluso, lo aseguró en primera persona. Pero la promesa todavía no se materializó: hasta ayer al menos, Adorni no había presentado nada.

Esa demora mantiene vivo el tema y hace crecer las sospechas día tras día. También deja al Gobierno en una posición defensiva, porque cada nuevo movimiento alrededor de las declaraciones juradas vuelve a poner el foco sobre el mismo interrogante: por qué Adorni todavía no informó sus bienes.

La presentación de Bullrich, en ese sentido, funcionó como un contraste difícil de disimular. Mientras la senadora se adelantó, el jefe de Gabinete sigue postergando un trámite que ya quedó cargado de significado político.

La explicación oficial: “Lo hace siempre así”

En la Casa Rosada eligieron una estrategia de contención. No desmintieron que el gesto pueda tener impacto político, pero intentaron reducirlo a una rutina administrativa. “Lo hace siempre así”, afirmaron en el oficialismo, como forma de explicar la conducta de Bullrich y evitar una confrontación directa.

El mensaje fue reforzado por el entorno de Karina Milei, que descartó entrar en una polémica abierta con la senadora. Allí sostuvieron que Bullrich presenta su DDJJ antes del vencimiento de manera habitual y que, por lo tanto, no habría que vincular ese movimiento con la situación de Adorni.

La decisión de no escalar públicamente también revela el nivel de sensibilidad del tema. En el círculo del jefe de Gabinete directamente evitaron opinar. Prefirieron el silencio, convencidos de que cuentan con el respaldo de Milei y de que Adorni está blindado políticamente.

Ese respaldo quedó en evidencia en la reunión de Gabinete del viernes pasado, cuando el Presidente defendió al funcionario delante de todos los ministros. La escena fue interpretada como una señal clara hacia adentro: Milei le cree a Adorni y no está dispuesto a soltarle la mano.

Bullrich y la “responsabilidad institucional”

En el entorno de Bullrich confirmaron que la senadora “siempre presenta su DDJJ en esta fecha”. Pero agregaron un argumento que, lejos de cerrar la discusión, le dio un nuevo matiz político al episodio: dijeron que lo hace por “responsabilidad institucional”.

La frase fue leída con atención dentro del oficialismo. En especial porque aparece en medio de la demora de Adorni y después de los reclamos públicos de la propia Bullrich. Ante la consulta de Infobae, cerca de la ex candidata presidencial del PRO evitaron responder si la presentación anticipada era una forma de presión sobre el jefe de Gabinete.

Esa falta de respuesta dejó la interpretación abierta. Bullrich no necesitó decir más para volver a ubicar el tema en agenda. Su movimiento, formalmente administrativo, terminó operando como un mensaje político en un Gobierno donde las señales internas tienen cada vez más peso.

El malestar con Bullrich dentro del Gobierno

El vínculo entre Bullrich y parte de la Casa Rosada está lejos de atravesar su mejor momento. La senadora, que se perfila para postularse en la Ciudad por La Libertad Avanza, genera incomodidad en distintos sectores del oficialismo. Su estilo frontal, sus intervenciones públicas y sus gestos de autonomía despiertan recelos en un esquema de poder que busca disciplinar a sus propios actores.

En el Gobierno no negaban las versiones de que Bullrich podría ser expulsada de las reuniones de Gabinete, una medida que la colocaría en una situación similar a la de Victoria Villarruel. La vicepresidenta fue apartada del corazón del poder libertario y hoy sostiene su rol institucional por haber sido elegida por el voto popular, aunque permanece desterrada del círculo presidencial y de La Libertad Avanza en general.

“Va a terminar aislada en el Senado como Vicky”, opinaron, picantes, en un despacho nacional. La comparación expone el clima interno: para algunos sectores del oficialismo, Bullrich podría correr la misma suerte política que Villarruel si continúa desafiando, aunque sea indirectamente, las decisiones o los tiempos del Ejecutivo.

Una reunión de Gabinete atravesada por las tensiones

El próximo encuentro ministerial está previsto para la semana que viene, el 25 de mayo, día patrio. Es probable que Milei vaya de manera excepcional a la Casa Rosada para liderar la reunión.

La fecha tiene además otra particularidad: ese mismo día el Presidente se verá con Victoria Villarruel. La vicepresidenta mantiene su cargo institucional, pero quedó prácticamente afuera del armado político libertario. Su vínculo con Milei y con el entorno presidencial sigue marcado por la desconfianza y el distanciamiento.

En ese contexto, la eventual presencia o ausencia de Bullrich en las reuniones de Gabinete será observada como un dato político. Si la senadora queda afuera, la decisión reforzaría la idea de que el Gobierno busca limitar su influencia y aislarla de la mesa donde se definen las principales líneas de gestión.

Milei le cree a Adorni

Por ahora, Javier Milei respalda a Manuel Adorni. El Presidente parece haber comprado la explicación del jefe de Gabinete del mismo modo en que aceptó la de Martín Menem en torno a la denunciada cuenta RufusPeriodista, señalada por “Las Fuerzas del Cielo”, el espacio vinculado a Santiago Caputo.

Esa confianza presidencial es clave para entender por qué en el círculo de Adorni se sienten protegidos. El funcionario sabe que, mientras Milei lo sostenga, la presión pública y los cuestionamientos internos tienen un límite. Pero la demora en presentar la declaración jurada sigue funcionando como un flanco abierto.

El silencio de algunos sectores libertarios también resulta llamativo. Las Fuerzas del Cielo, el subgrupo caputista que se mueve con soltura en redes sociales, evitó referirse de manera directa al tema de la DDJJ de Adorni. No salieron a atacarlo, pero tampoco se comprometieron con una defensa enfática en el mundo virtual, un territorio donde suelen moverse con eficacia.

Por lo bajo, en ese espacio cuestionaban la demora del jefe de Gabinete en ofrecer explicaciones fehacientes. Esa distancia marca que el respaldo a Adorni no es homogéneo dentro de todo el universo libertario, más allá del apoyo central que le ofrece el Presidente.

La mirada de Las Fuerzas del Cielo

Para Las Fuerzas del Cielo, la presentación de Bullrich fue claramente una jugada política. La leen en sintonía con el estilo desafiante de la senadora, que ya había demostrado en otras oportunidades su disposición a incomodar al poder interno de La Libertad Avanza.

“Es crack”, dijeron en ese espacio al evaluar la maniobra. La frase muestra una valoración positiva del movimiento, aunque no necesariamente implica confianza plena en la ex ministra. Los “cielistas” desconfían de su lealtad total a Javier Milei, pero en la coyuntura actual la consideran una figura útil para confrontar con el grupo que lidera Karina Milei.

El foco principal de ese sector sigue puesto en su propia interna con los Menem. Pero Bullrich aparece, al menos por ahora, como una espada posible contra el karinismo. Su capacidad para tensionar desde adentro la convierte en una dirigente incómoda para unos y conveniente para otros.

Tres movimientos sobre el mismo tema

El episodio de la declaración jurada no fue el primer movimiento de Bullrich alrededor del caso Adorni. Es la tercera vez que la senadora insiste con el tema.

Primero lo hizo en televisión, cuando reclamó que el jefe de Gabinete explicara los detalles de su patrimonio. Después, la semana pasada, volvió sobre el asunto en un contacto improvisado con la prensa. Allí dijo que sostenía lo que había dicho días antes, a pesar de que sus palabras habían molestado al Presidente.

En ese mismo intercambio, deslizó que Milei tiene una “emocionalidad importante” cuando le consultaron por el tirón de orejas que recibió de su parte en el Salón Blanco, frente a los funcionarios de mayor peso del Gobierno.

Ahora, con la presentación anticipada de su declaración jurada, Bullrich volvió a instalar el asunto sin necesidad de hacer una declaración explícita contra Adorni. La secuencia muestra una insistencia que, aun cuando desde su entorno se la explique por razones institucionales, tiene consecuencias políticas concretas.

El dilema que enfrenta Adorni

La situación deja a Manuel Adorni ante una encerrona. Si presenta ahora su declaración jurada, quedará expuesto a la lectura de que Bullrich lo forzó a hacerlo. En términos políticos, podría parecer que la senadora que busca quedarse con la Ciudad “lo corrió”.

Pero si sigue demorando la presentación, las sospechas sobre sus bienes continuarán creciendo. Cada día sin explicaciones alimenta la controversia y mantiene abierto un frente que el Gobierno preferiría cerrar cuanto antes.

La Casa Rosada intenta instalar la idea de que no hay relación entre la conducta de Bullrich y el caso Adorni. Pero el calendario, las declaraciones previas y el clima interno hacen que esa separación resulte difícil de sostener del todo.

Una interna que se expresa en gestos

La disputa dentro del oficialismo ya no se manifiesta solamente en declaraciones públicas o diferencias programáticas. También aparece en gestos, silencios, ausencias, filtraciones y movimientos administrativos que adquieren sentido político por el contexto en el que ocurren.

La declaración jurada de Bullrich es uno de esos casos. Formalmente, se trata de una presentación ante el Senado y la Oficina Anticorrupción. Políticamente, se convirtió en una nueva señal dentro de una interna que enfrenta a distintos sectores del Gobierno y que tiene a Adorni, Karina Milei, los Menem, Santiago Caputo, Las Fuerzas del Cielo, Villarruel y la propia Bullrich como protagonistas de una trama cada vez más compleja.

En público, el Gobierno busca calma. En privado, las lecturas son más filosas. Bullrich volvió a incomodar, Adorni sigue sin presentar su DDJJ y Milei, por ahora, elige sostener a su jefe de Gabinete. El problema para la Casa Rosada es que, mientras la declaración no aparezca, la controversia seguirá abierta.

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