Entre expulsiones y pases de factura, el karinismo sale a contener la crisis libertaria bonaerense
Con el calendario electoral todavía abierto y la pelea por 2027 cada vez más presente en el radar político, el karinismo lanzó una ofensiva territorial que busca mostrar volumen político, orden interno y capacidad de despliegue en los 135 municipios bonaerenses. Pero detrás del operativo aparece otra preocupación: contener una interna que dejó de ser silenciosa y ya empieza a explotar en los concejos deliberantes.
La jornada denominada “Cabildo Abierto por la Libertad”, convocada para el próximo 25 de mayo, será la apuesta más ambiciosa hasta ahora del armado que conduce Sebastián Pareja, principal operador de Karina Milei en territorio bonaerense. La actividad incluirá mesas frente a todos los concejos deliberantes de la provincia, presencia de concejales, legisladores, consejeros escolares y referentes locales, bajo una lógica de contacto directo con vecinos.
El objetivo formal será “escuchar demandas” y construir una agenda local en cada distrito. Pero dentro del propio espacio reconocen que la movida también busca ordenar una estructura que empezó a mostrar fisuras mucho antes de lo esperado.
El karinismo sale a apagar incendios
La conducción libertaria observa con preocupación cómo comenzaron a multiplicarse los episodios de tensión interna en municipios donde hasta hace pocos meses predominaba la disciplina política. La escena más incómoda ocurrió en Ezeiza y dejó al descubierto un problema que en La Libertad Avanza intentan minimizar: el malestar ya no proviene solamente de dirigentes desplazados o armadores marginados, sino también de concejales que ingresaron bajo el paraguas oficial del karinismo.
Durante una sesión del Concejo Deliberante, el edil José Luis Michelena rompió públicamente con el discurso libertario y apuntó contra Javier Milei, Manuel Adorni y la conducción del espacio. “¡Estoy recaliente!”, lanzó antes de cuestionar la situación económica, el deterioro social y la falta de respuestas políticas.
“No puede ser que nos cobren cinco impuestos diferentes para un automotor y las rutas destruidas”, afirmó el concejal, que además defendió la universidad pública y reclamó obras de infraestructura. El episodio escaló todavía más cuando comparó la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner con el caso que involucra al vocero presidencial y denunció que “el presidente está entregando la Antártida, la precordillera y la cordillera”.
La reacción partidaria fue inmediata. Desde La Libertad Avanza Ezeiza difundieron un comunicado anunciando su expulsión y argumentaron que sus declaraciones eran “incompatibles con el funcionamiento orgánico” del espacio. Lejos de retroceder, Michelena profundizó las críticas y aseguró que muchos vecinos que acompañaron el proyecto libertario “no llegan a fin de mes”.
El episodio encendió alarmas porque Michelena no pertenecía a sectores históricamente enfrentados con Pareja ni respondía al esquema de dirigentes desplazados tras el cierre de listas de 2023. Por el contrario, formaba parte del armado alineado con Nicolás Lemos, uno de los dirigentes referenciados en el parejismo bonaerense.
El fantasma del PRO y la pelea por el territorio
La estrategia del “Cabildo Abierto” exhibe varios puntos de contacto con la lógica política que el PRO convirtió en marca registrada durante más de una década. Recorridas simultáneas, escucha vecinal, estética de cercanía y construcción territorial permanente aparecen ahora recicladas bajo el sello libertario.
La diferencia es que el contexto político es otro. Mientras Mauricio Macri intenta recuperar centralidad en la provincia y mostrar musculatura política junto a dirigentes amarillos como Soledad Martínez y Cristian Ritondo, en La Libertad Avanza interpretan cada movimiento del expresidente como parte de una pulseada por el liderazgo opositor bonaerense.
En el entorno de Sebastián Pareja consideran que Macri busca fortalecerse ante una eventual negociación electoral con los libertarios. La preocupación no es menor: en la provincia conviven dirigentes que presionan por una alianza con el PRO y otros sectores que rechazan cualquier acuerdo con el macrismo.
Ese escenario obliga al karinismo a acelerar la construcción de una identidad propia en territorio bonaerense, especialmente en distritos donde La Libertad Avanza todavía muestra debilidad organizativa y escasa inserción política.
La obsesión libertaria por 2027
Dentro del espacio libertario ya hablan abiertamente de la provincia de Buenos Aires como “la madre de todas las batallas”. La obsesión es Axel Kicillof. Y toda la estrategia territorial aparece orientada a construir una estructura que permita disputar la gobernación en 2027.
En esa lógica se inscriben las capacitaciones lanzadas por Pareja para más de 500 dirigentes bonaerenses, la avanzada contra las tasas municipales y también los proyectos legislativos impulsados por diputados libertarios para ampliar la participación juvenil en los concejos deliberantes.
El espacio busca transmitir orden, crecimiento y volumen político. Pero las tensiones internas empiezan a erosionar ese relato.
En distintos municipios ya aparecen cuestionamientos por la falta de conducción política, diferencias entre armadores locales y malestar por el impacto económico del ajuste nacional. A eso se suma el desgaste generado por disputas de poder internas y la dificultad para sostener un discurso homogéneo en el territorio.
La jornada simultánea en los 135 municipios será, además de una acción territorial, una prueba de autoridad para Sebastián Pareja y Karina Milei. El objetivo no será solamente mostrar despliegue político, sino también exhibir capacidad de ordenamiento interno en un espacio que todavía atraviesa una etapa de construcción acelerada y fuertes tensiones de convivencia.
Según adelantaron desde el armado libertario, toda la información recolectada durante el “Cabildo Abierto por la Libertad” será sistematizada para elaborar propuestas distritales y definir prioridades políticas en cada municipio.
Detrás del discurso de cercanía y escucha vecinal, el karinismo busca algo más urgente: evitar que las fracturas que hoy aparecen de manera aislada terminen convirtiéndose en un problema estructural dentro de un armado que todavía no logró estabilizarse en la provincia más importante del país.