Efecto Milei: con 106 mil puestos de trabajo menos, Buenos Aires carga con el corazón de la crisis laboral
La provincia de Buenos Aires quedó en el centro del deterioro económico que atraviesa el país. Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), a través del Observatorio Económico bonaerense, reveló que desde noviembre de 2023 se destruyeron 106.299 puestos de trabajo registrados en el distrito gobernado por Axel Kicillof. El dato adquiere otra dimensión cuando se lo compara con el escenario nacional: uno de cada tres empleos perdidos en Argentina corresponde a territorio bonaerense.
El trabajo, titulado “Evolución de indicadores socioeconómicos: provincia de Buenos Aires - Mayo 2026”, describe una caída persistente de la actividad económica, un deterioro del salario y una suba del desempleo que ya supera ampliamente la media nacional. El relevamiento pone bajo la lupa el impacto que tuvo el programa económico impulsado por el presidente Javier Milei en la jurisdicción más poblada del país.
El informe del CEPA advirtió que la tasa de desempleo en la provincia alcanzó el 9,5% durante el cuarto trimestre de 2025, dos puntos por encima del promedio nacional, ubicado en 7,5%. La situación golpea especialmente a los jóvenes: entre las mujeres de 14 a 29 años, la desocupación trepó al 16,8%, mientras que entre los varones jóvenes llegó al 16,2%.
“El análisis cuantitativo de los datos provistos por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo permite observar el comportamiento de la dinámica laboral de manera mensual”, señaló el documento. Allí mismo se resume uno de los datos más sensibles del estudio: “1 trabajo de cada 3 puestos de trabajo que se pierden es de PBA”.
El CEPA atribuyó la caída del empleo registrado a una combinación de factores que incluye la flexibilización laboral, la caída del consumo, el freno de sectores industriales y el crecimiento de la informalidad. El fenómeno se concentra con fuerza en el conurbano bonaerense, aunque también alcanza a ciudades del interior provincial.
El mapa de cierres que expone la crisis industrial
El informe reconstruyó además un mapa de cierres de empresas y plantas industriales que explica parte de la destrucción de empleo. Entre los casos relevados aparecen compañías alimenticias, metalúrgicas, textiles, autopartistas y firmas vinculadas al consumo masivo.
En Munro, la multinacional Lamb Weston centralizó su producción en Mar del Plata y dejó a 100 trabajadores afectados. En Pilar, Gepsa cerró sus puertas con deudas salariales y Kimberly Clark bajó la persiana de su planta industrial, afectando a 220 empleados. También en ese distrito, Kenvue —la escisión de Johnson & Johnson dedicada a productos de consumo masivo— dejó de producir en el país.
Uno de los casos más resonantes fue el de Fate, en San Fernando. La empresa redujo drásticamente su producción en medio de la caída del consumo y la apertura importadora. Según el informe, hacia fines de 2025 trabajaba apenas con el 30% de su capacidad instalada y había 920 trabajadores afectados.
La crisis también golpeó al sector alimenticio. En Lincoln, la Justicia decretó la quiebra de ARSA, la empresa que producía yogures y postres de SanCor, con 180 trabajadores afectados. En Suipacha, el cierre definitivo de La Suipachense dejó a 140 personas sin empleo tras más de 70 años de actividad.
En La Plata, SOCOLOR cerró luego de dos décadas de actividad industrial vinculada a la producción de chapas para electrodomésticos. En Zárate, Alpek atribuyó el cierre de su planta a la caída de la demanda y al ingreso de productos importados desde China. En San Antonio de Areco, Coresa Argentina avanzó con despidos escalonados hasta llegar al cierre definitivo.
Transporte, inflación y salarios cada vez más ajustados
El estudio también mostró cómo el aumento de tarifas y servicios profundizó el deterioro del poder adquisitivo en el Gran Buenos Aires. Según el relevamiento, la inflación acumulada entre diciembre de 2023 y abril de 2026 llegó al 310,2%, siete puntos por encima del promedio nacional.
El transporte aparece entre los rubros más golpeados. El CEPA precisó que el boleto de colectivo para tramos de entre 3 y 6 kilómetros pasó de $59 a $1.089,6. En paralelo, el gasto promedio mensual para viajar al trabajo escaló de $6.656,8 a $108.208,3.
El impacto resulta todavía más fuerte sobre los sectores de menores ingresos. Para quienes cobran el salario mínimo, el gasto en transporte pasó de representar el 4,5% del ingreso al 30,7%.
Aunque los salarios registrados del sector privado en el Gran Buenos Aires mostraron una mejora promedio del 2,3% entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, el CEPA sostuvo que se trata del peor desempeño del país.
Además, el informe remarcó que, si se actualiza la medición inflacionaria con la canasta de consumo elaborada por el INDEC en 2017/2018, el resultado cambia drásticamente: en términos reales, el poder adquisitivo acumuló una caída del 8%.
El documento plantea que la suba de servicios esenciales, transporte y tarifas terminó absorbiendo cualquier recomposición salarial. En ese escenario, el deterioro económico empezó a sentirse con más fuerza en sectores industriales y comerciales que históricamente habían sostenido altos niveles de empleo en la provincia.
El relevamiento del CEPA concluyó que Buenos Aires muestra “resultados peores en casi todos los indicadores que el promedio nacional”. La combinación entre inflación, desempleo, caída del salario y cierre de empresas configura un escenario social delicado en el principal distrito electoral del país.
Mientras la administración de Axel Kicillof insiste en cuestionar el impacto del ajuste nacional sobre la actividad económica, el informe vuelve a poner el foco sobre una realidad que atraviesa tanto al conurbano como al interior bonaerense: fábricas que frenan, empresas que achican estructuras y miles de trabajadores que quedan fuera del mercado laboral registrado.