Sin sesiones y con expedientes acumulados: la actividad legislativa se refugia en las comisiones
La Legislatura bonaerense retomará esta semana la actividad con una agenda de diez reuniones de comisión distribuidas entre el Senado y la Cámara de Diputados. Sin embargo, detrás de ese movimiento institucional persiste una situación que condiciona el funcionamiento parlamentario: la Cámara alta continúa sin celebrar una sola sesión ordinaria en lo que va de 2026.
Mientras Diputados ya concretó dos sesiones ordinarias durante el año, el Senado que conduce la vicegobernadora Verónica Magario mantiene cerrado el recinto en medio de las diferencias internas que atraviesan a Fuerza Patria. El resultado es una creciente acumulación de expedientes y una serie de definiciones políticas que siguen pendientes.
Comisiones activas y un recinto que no abre
La agenda comenzará el martes con las reuniones de Trabajo y Legislación Social, Reforma Política y Régimen Electoral e Industria y Minería en el Senado. El miércoles será el turno de Ambiente y Desarrollo Sostenible y de la comisión de Asuntos Municipales, Descentralización y Fortalecimiento Institucional.
En Diputados, en tanto, la actividad arrancará con Prevención de las Adicciones. Luego se reunirán Transporte y Energía y Combustibles, mientras que el jueves harán lo propio Educación y Mujer.
Sin embargo, el foco político continúa puesto en la Cámara alta. Allí todavía no se resolvieron algunos de los acuerdos que quedaron abiertos durante la conformación de las comisiones permanentes. Uno de los principales reclamos proviene del Frente Renovador, que sostiene que Malena Galmarini debe ocupar la Vicepresidencia Segunda del Senado luego de haber cedido espacios estratégicos durante las negociaciones internas.
La discusión se suma a la disputa que ya había tenido como eje la presidencia de la comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos, finalmente encabezada por el camporista Emmanuel González Santalla.
Fondos municipales e IOMA, debates que chocan con la parálisis
La falta de sesiones ordinarias no es un problema exclusivamente institucional. También impacta sobre debates concretos que vienen generando fuertes cruces entre oficialismo y oposición.
Uno de ellos es la discusión por los recursos que reclaman los municipios. La semana pasada, la Cámara de Diputados rechazó tratar sobre tablas una modificación del Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal (FEFIM), iniciativa impulsada por Fuerza Patria para otorgar mayor disponibilidad de fondos a las comunas.
Durante el debate, el presidente del bloque oficialista, Facundo Tignanelli, defendió la propuesta y sostuvo que buscaba brindar una herramienta excepcional ante un escenario económico complejo y la proximidad del pago de aguinaldos. Tras el rechazo, lanzó una frase que tuvo fuerte repercusión política: “Bueno, lo hemos intentado. Ya saben los intendentes con quiénes tienen que hablar para tratar este tema y darle agilidad a la cuestión”.
Desde la oposición, el titular del bloque PRO, Alejandro Rabinovich, respondió que existen coincidencias respecto de la necesidad de fortalecer a los municipios, aunque persisten diferencias sobre la distribución de los recursos.
En paralelo, la discusión por IOMA también volvió a exponer las dificultades legislativas. La sesión especial impulsada por bloques opositores para debatir la situación de la obra social terminó sin avances, aunque dejó una imagen inédita de coordinación entre dirigentes de la UCR, PRO, La Libertad Avanza y la Coalición Cívica.
El presidente del bloque UCR + Cambio Federal, Diego Garciarena, fue uno de los más críticos. “Kicillof no quiere hablar de IOMA”, afirmó tras el fracaso de la convocatoria. Más tarde vinculó la situación de la obra social con el funcionamiento parlamentario y dejó una definición que sigue resonando en los pasillos legislativos: “Lo que necesitamos para que los intendentes tengan los recursos que necesitan es que funcione el Senado”.
Presiones internas y una fecha límite informal
La falta de actividad ordinaria también afecta situaciones administrativas concretas. Entre ellas aparece el caso del dirigente libertario Diego Valenzuela, quien debe esperar una sesión para formalizar su regreso a la banca luego de no incorporarse al Gobierno nacional.
Las críticas ya alcanzaron incluso al propio oficialismo. El jefe del bloque de senadores de Fuerza Patria, Sergio Berni, responsabilizó públicamente a Magario por la demora y sostuvo que se trata de “una mala gestión” de quien tiene a cargo la conducción del cuerpo.
Mientras continúan las negociaciones por cargos y espacios institucionales, varios legisladores observan además otro condicionante: el inicio del Mundial 2026. Aunque no existe ninguna norma que lo establezca, en la Legislatura bonaerense suele evitarse la realización de sesiones durante los partidos más importantes del torneo. Con la Selección argentina lista para debutar, algunos sectores consideran que el margen para convocar al recinto se reduce cada vez más.
Por ahora, la Legislatura volverá a mostrar movimiento en las comisiones. Pero las decisiones políticas más sensibles siguen esperando una sesión que todavía no tiene fecha.