¿Qué hay detrás del paro docente que vuelve a mover el tablero bonaerense?
La paritaria docente bonaerense quedó atravesada por un nuevo foco de conflicto. Mientras el gobierno de Axel Kicillof mantiene abierta la negociación salarial y todavía no formalizó una propuesta de recomposición, sectores opositores de la docencia resolvieron sumarse a una jornada nacional de lucha el próximo 18 de junio, con paro, movilizaciones y distintas acciones de protesta.
La medida se inscribe en un escenario más amplio de reclamos contra el ajuste del gobierno nacional de Javier Milei sobre la educación pública, pero también incorpora cuestionamientos hacia las administraciones provinciales y, en el caso bonaerense, hacia las conducciones sindicales tradicionales. El reclamo combina salarios deteriorados, endeudamiento creciente, condiciones laborales cada vez más complejas y una disputa abierta por la representación gremial.
En la provincia de Buenos Aires, la Multicolor votó adherir a la jornada nacional con un paro el 18 de junio, a partir de un plenario de coordinación provincial que, según los organizadores, reunió mandatos de más de 5.500 docentes. Además, resolvió darle continuidad al reclamo con un plenario presencial con mandatos el 3 de julio en SUTEBA La Matanza.
La protesta bonaerense buscará confluir con Ademys, de la Ciudad de Buenos Aires, en una movilización al Palacio Pizzurno. En paralelo, la jornada tendrá réplicas en Santa Cruz, Neuquén, Río Negro, Córdoba, Santa Fe y otros distritos, con paros, radios abiertas, conferencias de prensa y movilizaciones.
Una paritaria sin oferta salarial
El malestar se profundizó después de la última reunión paritaria docente, en la que el Ejecutivo provincial evitó poner sobre la mesa un porcentaje de aumento. La administración bonaerense recibió al Frente de Unidad Docente Bonaerense, integrado por SUTEBA, FEB, SADOP, UDOCBA, AMET y UDA, con representantes de Trabajo, Hacienda, Educación, Banco Provincia e IPS.
La Provincia dejó pendiente una nueva convocatoria y concentró parte del encuentro en otros temas, como el sistema de licencias, las titularizaciones, IOMA, IPS, la desconexión laboral y un programa de refinanciación de deudas para empleados públicos. Ese esquema, presentado con participación del Banco Provincia, contempla tasas preferenciales y plazos de hasta seis años para trabajadores con ingresos inferiores a cuatro salarios mínimos que registren atrasos en préstamos o tarjetas de crédito.
En la mesa estatal realizada un día antes, tal como informó GRUPOLAPROVINCIA.COM, participaron el ministro de Economía, Pablo López; el ministro de Trabajo, Walter Correa; y el presidente del Banco Provincia, Juan Cuattromo. Allí se confirmó el pago del medio aguinaldo junto con los salarios de junio y una actualización del 30% en las asignaciones familiares.
Sin embargo, entre los docentes el dato político fue la ausencia de una oferta salarial. Claudio Vigne, secretario general de la Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires, cuestionó esa definición y confirmó que su gremio realizará una olla popular frente a la Gobernación bajo la consigna “No llegamos al 20 de cada mes”.
“La realidad es que no hubo ofrecimiento de recomposición salarial el último viernes. Eso es lamentable. Solamente hubo una propuesta de refinanciación para el endeudamiento que tenemos no solo los docentes sino el resto de los compañeros estatales de la provincia de Buenos Aires”, sostuvo en una entrevista reciente.
El gremio que desafía a los históricos
La irrupción de AMPBA agregó otro condimento a la discusión. Con pocos meses de vida institucional, el gremio ya convocó a dos paros provinciales, organizó protestas frente al Ministerio de Trabajo y lanzó críticas directas contra el Frente de Unidad Docente Bonaerense, SUTEBA y CTERA.
Vigne defendió la legitimidad de la organización para convocar medidas de fuerza. “El sindicato es nuevo, eso es cierto, es totalmente nuevo. Eso no nos invalida para convocar a medidas de fuerza, tenemos la misma potestad que el resto de los sindicatos”, afirmó.
El dirigente planteó que el problema no se agota en la negociación salarial, sino que expresa una crisis de representación dentro de la docencia bonaerense. “Han dejado de hacer justamente eso: han dejado de representar. Por eso justamente surge la Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires”, señaló al referirse a las conducciones tradicionales.
Según Vigne, la discusión salarial parte de una base muy baja. Indicó que el básico docente se ubica en 326 mil pesos, que el salario inicial de un profesor o profesora es de 527 mil pesos y que una trabajadora de maternal, inicial o primaria percibe 820 mil pesos. “Entonces cualquier recomposición a partir de ahí igualmente es baja”, remarcó.
Salarios, deuda y disputa sindical
El conflicto aparece además en un momento de recambio dentro de SUTEBA, tras la salida de Roberto Baradel luego de más de dos décadas al frente del sindicato y la asunción de María Laura Torre. Para los sectores opositores, ese cambio no alcanza para modificar una orientación gremial que consideran demasiado cercana al oficialismo provincial.
Vigne fue directo al marcar esa diferencia. “El Frente Gremial está claro que tiene una forma de representación que es acompañar la política oficial, cosa que nosotros creemos que no es por ahí. No se defiende a la docencia bonaerense acompañando las políticas oficiales del gobierno”, sostuvo.
El dirigente reconoció que la provincia de Buenos Aires tiene un rumbo distinto al del gobierno nacional, pero reclamó discutir la distribución de los recursos. “La provincia de Buenos Aires está clarísimo que tiene un proyecto muy distinto al del gobierno nacional. La cuestión es que la provincia tiene recursos económicos suficientes”, planteó.
En paralelo, la Coordinadora Nacional Docente responsabiliza al gobierno de Milei por el recorte del presupuesto educativo, la eliminación del incentivo docente —que, según ese espacio, hoy representaría 300 mil pesos— y el avance de iniciativas como la esencialidad educativa, cuestionada por los gremios opositores por su posible impacto sobre el derecho de huelga.
La jornada del 18 de junio también se enlaza con conflictos de docentes universitarios y con tomas de estudiantes de colegios preuniversitarios porteños, como el Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini. En ese marco, los sectores convocantes reclaman un salario igual a la canasta familiar y denuncian salarios de pobreza en todo el país.
En territorio bonaerense, la presión vuelve ahora sobre la mesa paritaria. Los gremios pretenden que cualquier mejora impacte en las próximas liquidaciones y tenga incidencia sobre el medio aguinaldo. Hasta el momento, la Provincia no adelantó porcentajes y dejó pendiente una nueva convocatoria. “Hay una crisis de representación, claramente, muy clara”, afirmó Vigne.