Política Por: Mariana Portilla15 de julio de 2026

Cosechas sin salida y productores aislados: el reclamo que escala en el interior bonaerense

Las lluvias extraordinarias dejaron caminos intransitables, puentes destruidos y miles de hectáreas comprometidas. El sector reclama obras, asistencia y mayor control sobre los fondos viales.
 
 
 
Reclamo de productores por caminos rurales anegados.

Las lluvias extraordinarias que golpearon al sudeste de la provincia de Buenos Aires durante mayo dejaron una postal que todavía domina buena parte del territorio rural: caminos cortados, puentes destruidos, establecimientos aislados y cosechas que permanecen dentro de los campos porque los camiones no pueden ingresar.

El agua comenzó a retroceder en algunos sectores, pero la emergencia está lejos de haber terminado. Lo que inicialmente apareció como una crisis hídrica derivó en un problema productivo, logístico y social que expuso nuevamente el deterioro de la red vial rural bonaerense y abrió interrogantes sobre el destino de los recursos que deberían utilizarse para su mantenimiento.

El panorama más delicado se concentra en el partido de Necochea, aunque también existen dificultades en Tres Arroyos, San Cayetano y Lobería. Los sectores comprendidos entre la Ruta Nacional 228, la Ruta Provincial 72 y localidades como Juan N. Fernández, Orense y La Dulce quedaron entre los más afectados.

En algunos puntos de la región se acumularon entre 240 y 400 milímetros de lluvia en pocas semanas. El registro anual, según los datos difundidos por productores y entidades de la zona, ya se acerca a los 700 milímetros. El volumen de agua saturó los suelos, desbordó los canales y deterioró una infraestructura vial que arrastraba problemas previos.

Inundaciones en el campo bonaerense.

Los primeros relevamientos técnicos contabilizaron alrededor de 25.700 hectáreas inundadas. Sin embargo, integrantes del sector agropecuario sostienen que la superficie afectada llegó a ser considerablemente mayor y que el cálculo no refleja por completo la gravedad del escenario.

La explicación es sencilla: hay lotes donde el agua superficial desapareció, pero los productores todavía no pueden ingresar debido al estado de los accesos. En esas zonas, el problema ya no se mide solamente por las hectáreas cubiertas de agua, sino por la cantidad de establecimientos desconectados de los pueblos, las rutas y los centros de comercialización.

A más de dos meses del temporal, productores de Necochea continúan informando dificultades para entrar a sus campos, retirar mercadería y retomar con normalidad las tareas. El deterioro de los caminos prolongó los efectos de la inundación incluso en lugares donde los lotes comenzaron a recuperar condiciones productivas.

Agustina Balsategui, productora agropecuaria y representante de la Comisión Hídrica de Productores Agropecuarios de Necochea, señaló que uno de los puntos críticos se encuentra en la confluencia de los canales Los Ángeles 1 y 2. Allí se produjo un cuello de botella que dificultó el escurrimiento y aumentó la presión del agua sobre puentes, alcantarillas y caminos.

“Hay gente que directamente está aislada”, advirtió al describir una situación que obliga a los productores a atravesar campos vecinos o utilizar tractores para llegar a viviendas rurales, alimentar a la hacienda, controlar instalaciones y asistir a las familias.

La producción quedó encerrada dentro de los campos

La falta de transitabilidad golpea directamente sobre la cosecha. En distintos establecimientos todavía quedan lotes de soja de segunda y maíz sin levantar, mientras parte del girasol permanece almacenado en silobolsas porque los camiones no pueden circular por los caminos dañados.

Cada jornada de demora aumenta los riesgos y los costos. Los granos almacenados quedan más expuestos, se dificulta el cumplimiento de contratos comerciales y se encarece el traslado de maquinaria, combustible e insumos.

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Los caminos rurales son también el primer tramo de la cadena logística. Cuando ese eslabón se interrumpe, la producción puede estar disponible dentro del establecimiento, pero no existe una vía segura para llevarla hasta los acopios, los puertos o las plantas industriales.

El impacto tampoco termina en la cosecha pendiente. La saturación de los suelos, la falta de piso y la imposibilidad de trasladar sembradoras e insumos pusieron bajo presión la implantación de trigo y otros cultivos de invierno. Productores de la región advierten que la situación también condiciona la planificación de la campaña 2026/2027.

En la actividad ganadera, las dificultades se trasladan al abastecimiento de alimento, al movimiento de animales y al control sanitario. En los casos más graves, los productores deben recurrir a tractores para realizar tareas que habitualmente se resuelven con camionetas o vehículos de carga.

Una red esencial para producir y vivir

El deterioro de los caminos rurales suele ser presentado como un problema exclusivo del campo, pero sus consecuencias alcanzan a toda la vida del interior bonaerense. Por esas trazas circulan ambulancias, docentes, alumnos, transportistas, trabajadores rurales, veterinarios y proveedores.

Cuando un camino queda cortado, no solo se demora una cosecha. También se complica la llegada a las escuelas, el acceso a los centros de salud y el abastecimiento de las familias que viven en los establecimientos.

La emergencia del sudeste volvió a mostrar la fragilidad de una red que depende de la intervención coordinada de los municipios y la Provincia. La Ley 13.010 establece un régimen de descentralización y contempla la transferencia a los municipios adheridos del mantenimiento de la red vial provincial de tierra, financiado con los recursos distribuidos dentro de ese sistema.

En la práctica, la calidad de los caminos presenta fuertes diferencias entre distritos. Mientras algunos municipios sostienen esquemas de mantenimiento permanente y trabajo conjunto con las comisiones viales, otros acumulan reclamos por falta de máquinas, obras demoradas, cunetas obstruidas y escaso control sobre la utilización de las tasas y fondos específicos.

Un índice para medir y comparar la gestión

En medio de los reclamos, la diputada bonaerense Silvina Vaccarezza, integrante del bloque UCR + Cambio Federal y vicepresidenta de la Comisión de Obras Públicas de la Cámara baja provincial, presentó un proyecto para crear el Índice de Transitabilidad de Caminos Rurales.

La iniciativa busca incorporar el ITCR al régimen de la Ley 13.010 y establecer parámetros técnicos que permitan evaluar de manera periódica el estado de los caminos. Entre los criterios previstos aparecen el escurrimiento del agua, el abovedado, las condiciones de la calzada, la capacidad para soportar vehículos de carga, la conectividad y las obras complementarias.

El planteo apunta a reemplazar las evaluaciones generales por información comparable entre municipios y regiones. La propuesta dispone que el índice sea publicado cada 180 días en sitios oficiales y que sus resultados puedan utilizarse para orientar la asignación de recursos y la planificación de obras.

Vaccarezza, oriunda de Alberti, sostuvo que los caminos son esenciales para la producción, la educación y la vida diaria de miles de habitantes del interior. La legisladora reclamó herramientas objetivas para determinar dónde están las principales deficiencias y garantizar que los fondos lleguen a los lugares con mayores necesidades.

El proyecto contempla además la conformación de un Consejo Asesor de Caminos Rurales, integrado por representantes del Estado provincial y de entidades agropecuarias. Ese organismo tendría a su cargo la elaboración de estadísticas, diagnósticos regionales y un ranking provincial sobre la gestión de la red vial.

También habilita la firma de convenios con universidades nacionales para desarrollar plataformas que permitan a productores y transportistas reportar problemas en tiempo real.

“El contribuyente rural sienta que el impuesto que paga tiene una contraprestación medible y auditable”, planteó Vaccarezza al fundamentar la necesidad de transparentar la administración de los recursos. La Cámara de Diputados bonaerense registra a la legisladora dentro del bloque UCR + Cambio Federal y como vicepresidenta de la Comisión de Obras Públicas.

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La discusión por un índice de transitabilidad pone el foco sobre una pregunta que atraviesa desde hace años a los municipios del interior: cuánto se recauda para conservar los caminos, cómo se distribuyen los recursos y qué resultados obtiene cada distrito.

La emergencia del sudeste bonaerense amplificó ese debate. Las precipitaciones fueron excepcionales y provocaron daños difíciles de evitar por completo, pero los productores señalan que el deterioro previo, la falta de mantenimiento y las deficiencias en los sistemas de drenaje multiplicaron sus consecuencias.

Mientras continúan las reparaciones, la producción sigue condicionada por caminos que no soportan el paso de camiones y por puentes cuya reconstrucción resulta indispensable para recuperar la circulación.

La urgencia está puesta en retirar la cosecha pendiente y restablecer los accesos. Detrás aparece una discusión más amplia: cómo evitar que cada temporal vuelva a dejar establecimientos aislados, cultivos encerrados dentro de los campos y comunidades enteras dependiendo de un tractor para cruzar un camino rural.

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