La jugada de Kicillof para frenar despidos y evitar otro conflicto gremial con Moyano
La administración de Axel Kicillof logró desactivar un conflicto que amenazaba con dejar sin empleo a trabajadores camioneros encargados de tareas de saneamiento en barrios populares del conurbano bonaerense. La negociación, que reunió en la Casa de Gobierno provincial a funcionarios del Ejecutivo y a la conducción del Sindicato de Camioneros, concluyó con un compromiso para garantizar la continuidad de los servicios y preservar las fuentes laborales.
El encuentro tuvo lugar en la sede de la Gobernación y contó con la participación del ministro de Gobierno, Carlos Bianco; el ministro de Trabajo, Walter Correa; la directora ejecutiva del Organismo Provincial de Integración Social y Urbana (OPISU), Romina Barrios; el subsecretario de Coordinación y Control de la Gestión, Agustín Wydler; y la delegación sindical encabezada por el secretario general adjunto de Camioneros, Pablo Moyano.
También participaron el secretario Gremial del sindicato, Marcelo Aparicio; el secretario de la rama Industriales y Patológicos, Raúl Espinoza; y el secretario de Acción Social de la Federación Nacional de Camioneros, Emanuel Alarcón.
La reunión fue convocada luego de que trabajadores que prestan servicios en dos localidades del conurbano quedaran en una situación de incertidumbre laboral. Se trata de personal que desarrolla tareas vinculadas al mantenimiento de servicios sanitarios, limpieza, desobstrucción de cloacas y otras labores esenciales en barrios vulnerables.
Desde el gremio habían advertido que la interrupción de esas prestaciones no solo ponía en riesgo los puestos de trabajo, sino que además podía generar consecuencias sanitarias en sectores donde el acceso a estos servicios resulta determinante para la vida cotidiana.
Tras las negociaciones, las partes avanzaron en un acta de acuerdo mediante la cual el Gobierno bonaerense brindará asistencia a los municipios involucrados para garantizar la continuidad del servicio y sostener el empleo de los trabajadores alcanzados por el conflicto.
Al término del encuentro, Bianco confirmó el entendimiento alcanzado. "Recibimos a Pablo Moyano, del Sindicato de Camioneros, para informarle sobre la continuidad de los servicios de saneamiento en los barrios populares de la provincia de Buenos Aires, lo que asegura el mantenimiento de los puestos de trabajo y de los servicios esenciales para nuestros barrios", expresó el ministro de Gobierno.
El respaldo del gremio a la gestión provincial
Desde el Sindicato de Camioneros también destacaron el resultado de la reunión y remarcaron que quedó garantizada la continuidad laboral de los trabajadores de la rama Industriales y Patológicos.
Pablo Moyano sostuvo que el acuerdo representa una decisión importante para preservar el empleo en un escenario económico complejo y valoró el rol del gobernador Axel Kicillof en la defensa de las fuentes laborales dentro de la provincia.
Al mismo tiempo, el dirigente volvió a cuestionar la política económica del Gobierno nacional, al considerar que las medidas implementadas por la administración de Javier Milei impactan sobre el empleo y el poder adquisitivo de los trabajadores.
Un antecedente que explica la posición de Moyano
El acuerdo alcanzado con la Provincia se produce apenas unos meses después de que Pablo Moyano protagonizara una fuerte disputa con intendentes bonaerenses y con la conducción de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses (FESIMUBO), a raíz del debate sobre la posible municipalización de los servicios de recolección de residuos y barrido.
En mayo, el dirigente rechazó públicamente esa alternativa luego de que el secretario general de FESIMUBO, Hernán Doval, planteara que algunos municipios analizaban ese esquema como una herramienta para reducir costos frente a la caída de recursos.
Moyano respondió con dureza y advirtió que el sindicato no permitiría avanzar con ese modelo porque, según sostuvo, implicaría una pérdida de derechos laborales y una fuerte reducción salarial para los trabajadores camioneros. Incluso llamó a los afiliados del gremio a manifestarse en las delegaciones municipales para expresar su rechazo a cualquier intento de municipalización.
Aquel enfrentamiento expuso las diferencias entre el sindicato y algunos sectores del municipalismo bonaerense sobre el futuro del servicio de recolección de residuos. Ahora, la negociación con el Gobierno provincial mostró un camino distinto: la intervención del Ejecutivo permitió desactivar un conflicto puntual, asegurar la continuidad de tareas esenciales en barrios populares y preservar los puestos de trabajo de los trabajadores involucrados.