El mes termina antes: la radiografía del salario argentino
El sueldo se queda corto y crece la búsqueda de otro trabajo. Los datos que explican por qué llegar a fin de mes sigue siendo una odisea.
El calendario avanza más lento que el bolsillo para una mayoría de los hogares argentinos. El 61% de los consultados por Zentrix afirmó que sus ingresos disponibles para los gastos corrientes alcanzan, como máximo, hasta el día 20. Otro 24,3% consigue completar el mes, aunque sin guardar un peso, y apenas el 13% cubre sus obligaciones y logra ahorrar.
El Monitor de Opinión Pública registró en junio que el 86,1% considera que su salario pierde frente a la inflación. Incluso entre quienes votan al oficialismo, el 70,2% comparte esa percepción; entre los opositores, el indicador asciende al 96,6%. Se trata de una encuesta de opinión y, por lo tanto, mide la experiencia declarada por los entrevistados, no la evolución estadística de cada remuneración.
La inflación desacelera, pero el salario no despega
El contraste con las cifras oficiales ayuda a entender por qué el alivio tarda en sentirse. En mayo de 2026, el Índice de Precios al Consumidor subió 2,1% mensual y 33,2% interanual, según el INDEC. Ese mismo mes, el índice de salarios avanzó 2,2% en promedio, impulsado por un aumento de 3,5% en el sector privado no registrado. La mejora nominal, sin embargo, fue desigual.
Los salarios privados registrados crecieron 2% mensual, una décima menos que la inflación. En el sector público, la suba promedio fue de 1,5%: los haberes nacionales aumentaron 1,9% y los provinciales, 1,4%. Así, durante mayo quedaron por debajo del IPC los tres grupos registrados que concentran buena parte del empleo formal.
La comparación interanual ofrece otra señal. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, los precios subieron 33,2%, mientras que el índice salarial del sector privado registrado aumentó 29,3%. Los salarios públicos avanzaron 27,4%; dentro de ese universo, los nacionales crecieron 23,5% y los provinciales, 29%. En todos esos casos, el aumento nominal quedó detrás del costo de vida.
Al convertir esas variaciones en poder de compra, el deterioro estimado es de alrededor de 2,9% para los privados registrados, 4,4% para el sector público en conjunto, 7,3% para los empleados nacionales y 3,2% para los provinciales. Son cálculos reales derivados de índices nominales y no porcentajes publicados de manera directa por el organismo estadístico.
El ajuste estatal también modificó el empleo
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) calculó que la dotación del Sector Público Nacional se redujo en 71.661 puestos entre diciembre de 2023 y junio de 2026. La baja equivale al 21% del personal existente al inicio de la gestión del presidente Javier Milei y comprende la administración centralizada y descentralizada, empresas y sociedades estatales, organismos desconcentrados y otros entes.
Según el informe, los mayores recortes nominales dentro de empresas y sociedades se concentraron en Correo Argentino, con 5.578 desvinculaciones; Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado, con 4.208; Banco Nación, con 2.363; Aerolíneas Argentinas, con 1.990; y Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), con 1.855. En la Administración Pública Nacional, CEPA contabilizó 3.427 puestos menos en ARCA, 2.983 en ANSES y 2.057 en el CONICET.
Las cifras del CEPA provienen de un centro de estudios con una posición crítica sobre la política oficial y deben leerse como estimaciones de esa institución. Su serie, no obstante, permite dimensionar que el retroceso del salario público nacional ocurrió al mismo tiempo que una reducción sostenida de la dotación estatal.
Más presión sobre los que menos ganan: qué revela el nuevo mapa tributario argentino
La reducción de impuestos de los últimos años no tuvo el mismo impacto para todos los asalariados. Un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), que compara la carga tributaria formal entre 2019 y 2026, muestra que el trabajador ubicado en el escalón de menores ingresos terminó soportando una presión ligeramente mayor, mientras que los tres perfiles de ingresos superiores registraron bajas que llegaron a casi ocho puntos porcentuales.
El análisis toma cuatro niveles de salario bruto mensual expresados en pesos de 2026: $2.058.400, $4.488.640, $6.573.600 y $9.428.800. Para hacer comparable el escenario, el instituto supone ingresos iguales en términos reales entre ambos años y mantiene constantes las proporciones del ingreso destinadas al consumo. Además de los tributos directos, incorpora impuestos patrimoniales y gravámenes nacionales, provinciales y municipales que recaen sobre el consumo.
En el primer caso, correspondiente al menor ingreso analizado, la carga tributaria total pasó de representar el 48,8% del ingreso en 2019 al 49,2% en 2026. El incremento fue de 0,39 puntos porcentuales. En cambio, para el segundo perfil descendió 2,97 puntos, mientras que las bajas llegaron a 7,54 puntos en el tercero y a 7,78 en el cuarto.
Así, el mayor nivel de ingresos pasó de una carga total del 57,7% en 2019 al 49,9% en 2026. El segundo escalón cayó de 50,1% a 47,2% y el tercero, de 55,3% a 47,7%. La fotografía final deja a los cuatro perfiles alrededor del 50%, pero luego de trayectorias muy diferentes.
Una de las claves para entender qué ocurrió con el segmento de menores ingresos está en las contribuciones patronales. Su incidencia pasó del 17,3% al 19,3% en el primer caso. Según IARAF, el aumento está vinculado con la pérdida de relevancia del mínimo no imponible establecido por la reforma tributaria de 2017, cuya aplicación fue suspendida luego de sus primeros tramos y cuyo importe dejó de actualizarse. Con la inflación acumulada, el monto deducible quedó reducido a $7.003 y la alícuota efectiva volvió a ser prácticamente plana para los distintos niveles salariales.
La situación fue distinta para los trabajadores ubicados en los escalones superiores. Los aportes personales redujeron su incidencia en los cuatro casos, pero el descenso fue especialmente importante en los niveles más altos: 3,85 puntos porcentuales en el tercer perfil y 2,65 puntos en el cuarto. El informe explica que el tope salarial utilizado para calcular esos aportes creció menos que los salarios considerados, lo que redujo la alícuota efectiva sobre los ingresos alcanzados por ese límite.
También hubo una fuerte diferencia por el Impuesto a las Ganancias. El trabajador del primer caso no estuvo alcanzado en ninguno de los dos períodos. En el segundo, la incidencia quedó prácticamente anulada en 2026; en el tercero bajó 5,34 puntos porcentuales y en el cuarto, 5,89 puntos. En este último grupo, Ganancias pasó de representar el 16,3% del ingreso total en 2019 al 10,4% en 2026.
A eso se sumaron la desaparición del impuesto a la renta financiera y una menor incidencia de los tributos patrimoniales. IARAF atribuye parte de esta última reducción a los cambios en Bienes Personales, entre ellos la exención para la vivienda destinada a casa habitación bajo determinados límites y la actualización del mínimo general.