Alerta en la industria argentina: se hunden la producción metalúrgica, la inversión y el empleo
Mariana Portilla

La actividad metalúrgica profundizó durante julio su cuadro de estancamiento y dejó una postal inquietante para la industria argentina: la producción cayó 4,4% frente al mismo mes de 2025 y las fábricas utilizaron apenas el 39,2% de su capacidad. Dicho de otro modo, más de seis de cada diez máquinas permanecieron sin actividad.
El dato surge del relevamiento mensual elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA). Aunque la medición registró una mejora mínima del 0,1% respecto de junio, el movimiento mensual no logró modificar una tendencia que se extiende por buena parte de 2026.
Entre enero y julio, la producción metalúrgica acumuló una contracción del 5,5%. La combinación de menor actividad, plantas semiparalizadas y pérdida de puestos de trabajo volvió a encender las alarmas en un sector que abastece a la construcción, el agro, la energía, la minería, la industria automotriz y buena parte del entramado pyme.
El uso de la capacidad instalada quedó seis puntos porcentuales por debajo del nivel registrado un año atrás. ADIMRA advirtió que se trata de uno de los valores más bajos de su serie histórica y que la actividad de las plantas se encuentra en niveles comparables con los observados durante la salida de la pandemia de 2020.
La capacidad ociosa expone la profundidad del freno
El 39,2% de utilización de las instalaciones muestra que el problema metalúrgico excede una variación mensual negativa. La actividad permanece en un piso muy bajo y las empresas sostienen estructuras productivas preparadas para fabricar considerablemente más de lo que el mercado demanda.
Esa capacidad ociosa tiene efectos directos sobre los costos. Las compañías deben afrontar gastos operativos, mantenimiento, salarios y servicios con un volumen reducido de producción. El cuadro resulta especialmente delicado para las pequeñas y medianas empresas, que cuentan con menos margen financiero para atravesar períodos prolongados de ventas deprimidas.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, aseguró que “la producción metalúrgica continúa estancada” y alertó sobre índices de productividad históricamente bajos. El dirigente empresario también señaló que la retracción del mercado y la debilidad de la demanda complican la operatoria de las firmas.
Del Re planteó la necesidad de desarrollar herramientas que impulsen la inversión y permitan sostener el empleo industrial. La advertencia aparece respaldada por los datos laborales del informe: el nivel de empleo en las empresas metalúrgicas cayó 2,2% interanual durante julio y retrocedió otro 0,2% frente a junio.

Siete de los ocho rubros terminaron en terreno negativo
La caída no quedó concentrada en una actividad particular. Siete de los ocho sectores analizados por ADIMRA registraron retrocesos interanuales, una dispersión que revela hasta qué punto el enfriamiento alcanzó al conjunto de la industria.
Bienes de Capital encabezó las pérdidas con una baja del 9,5%. El resultado constituye una señal sensible porque este rubro comprende equipos y maquinaria destinados a ampliar o modernizar la capacidad productiva. Su retroceso está estrechamente ligado al debilitamiento de las decisiones de inversión.
Maquinaria Agrícola quedó en segundo lugar, con una contracción del 7,7%. También bajaron Equipos y Aparatos Eléctricos, un 4,3%; Equipamiento Médico, un 3,9%; Carrocerías y Remolques, un 3,4%; Otros Productos de Metal, un 1,7%; y Fundición, un 1,5%.
Autopartes fue la única excepción, con un crecimiento interanual del 1,9%. Sin embargo, el desempeño reciente tampoco permite hablar de una recuperación firme: el sector acumuló una caída del 3,1% durante los últimos seis meses.

La caída se extendió a todas las cadenas productivas
La debilidad metalúrgica también quedó reflejada en el análisis por cadenas de valor. Todas las actividades relevadas registraron variaciones negativas por segundo mes consecutivo, desde los bienes destinados al consumo hasta los insumos y equipos utilizados por sectores exportadores.
La producción asociada al Consumo Final sufrió el mayor descenso, con una baja interanual del 9,6%. La cadena de la Construcción retrocedió un 8,2%, mientras que la vinculada con la actividad Agrícola cayó un 7,9%.
También se registraron contracciones en Minería, con un 6,4%; Petróleo y Gas, con un 4,4%; Energía Eléctrica, con un 3,2%; Alimentos y Bebidas, con un 2,6%; y Automotriz, con un 1,1%.
Los números muestran que ni siquiera las actividades relacionadas con energía, minería o hidrocarburos alcanzaron para compensar la retracción del mercado interno. La metalurgia funciona como una proveedora transversal, por lo que su desempeño permite observar tanto el pulso de la producción corriente como las decisiones de inversión de otras ramas de la economía.

El deterioro se replicó en las principales provincias metalúrgicas del país. Córdoba mostró la caída más pronunciada, con una contracción interanual del 7,9%, explicada principalmente por el desempeño de la maquinaria agrícola y las autopartes.
En la provincia de Buenos Aires, principal distrito industrial del país, la producción metalúrgica retrocedió un 5,8%. Las mayores dificultades se concentraron en Bienes de Capital y Equipamiento Médico.
Mendoza registró una caída del 4,6% y Entre Ríos, del 4,2%. En ambos casos, ADIMRA identificó al sector de Bienes de Capital como uno de los principales responsables del resultado negativo.
Santa Fe presentó la baja más moderada entre las provincias relevadas, aunque igualmente terminó en rojo: su producción disminuyó un 3,8% interanual. Allí pesaron especialmente los retrocesos en Equipos y Aparatos Eléctricos y Maquinaria Agrícola.

El empleo comenzó a sentir la prolongación de la crisis
La reducción interanual del 2,2% en el empleo metalúrgico confirmó que el estancamiento productivo ya impacta en las dotaciones de las empresas. A esa caída se sumó una baja mensual del 0,2%, que prolongó la tendencia negativa durante julio.
El comportamiento del empleo resulta especialmente relevante porque el sector reúne actividades intensivas en mano de obra calificada. Técnicos, soldadores, matriceros, torneros, ingenieros y operarios especializados forman parte de una estructura laboral cuya recuperación demanda tiempo, inversión y capacitación.
En paralelo, las expectativas empresarias tampoco anticipan una recuperación contundente. Siete de cada diez firmas consultadas por ADIMRA estimaron que su producción no tendrá cambios durante los próximos tres meses.
La respuesta mayoritaria implica que las compañías esperan transitar el trimestre con los actuales niveles de actividad. El marginal crecimiento mensual del 0,1% observado en julio no fue suficiente para modificar ese diagnóstico.
El panorama combina una contracción acumulada del 5,5% en los primeros siete meses del año, capacidad ociosa superior al 60%, caídas en casi todos los rubros y provincias y un mercado laboral que empezó a absorber el impacto. La industria metalúrgica llegará así a los próximos meses con buena parte de sus instalaciones detenidas y sin señales claras de un rebote de la demanda.

Más presión sobre los que menos ganan: qué revela el nuevo mapa tributario argentino

Con los números en la mano, el kicillofismo cruzó a Milei: “No hay recuperación industrial a la vista”

Precios, impuestos y habilitaciones: la disputa por los bazares chinos en territorio bonaerense

Fondo de Fortalecimiento Fiscal en cero y asistencia federal desplomada: el recorte de Nación sobre la Provincia

Argentina vuelve a encarecerse en dólares: los gastos que más aumentaron

Producir en Argentina sigue caro: crece la desventaja frente a los países de la región

La nueva pirámide de ingresos: casi 8 de cada 10 hogares están en los segmentos bajos

Deuda para comer y mora disparada: las cifras con las que la Provincia responsabiliza a Milei


El conflicto universitario no afloja: cuándo serán los próximos paros

¿Quiénes se van de Boca? Riquelme acelera la salida de cuatro jugadores





