Consumo bonaerense en retroceso: supermercados, deuda y los números que muestran dónde se ajustan los hogares
Mariana Portilla


El consumo volvió a exponer una de las caras más sensibles de la economía bonaerense. Los últimos datos muestran que las familias no sólo compran menos que hace un año: cuando la comparación se extiende hasta 2023, el retroceso se amplía y alcanza prácticamente a toda la canasta que pasa por las góndolas.
El ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, Pablo López, puso el foco en esa dinámica y difundió una serie de datos sobre supermercados y autoservicios mayoristas. El funcionario, que continúa al frente de la cartera económica bonaerense, resumió el diagnóstico con una frase: “Frente a la crisis de la economía real, el consumo de las familias bonaerenses se resiente”.
Según el procesamiento difundido por López, las ventas de los supermercados bonaerenses cayeron 4,7% interanual en julio. Pero la distancia se hace mucho mayor cuando el punto de comparación es 2023: respecto de aquel año, las operaciones se encuentran 16,7% abajo en términos reales.
La información oficial de la Dirección Provincial de Estadística permite seguir las ventas en supermercados de la provincia de Buenos Aires, los 24 partidos del Gran Buenos Aires y el resto del territorio, tanto en valores corrientes como constantes y con desagregación por grupos de artículos. La base, cuya fuente primaria es el INDEC, fue actualizada hasta julio de 2026.

De los electrodomésticos al almacén: dónde se recorta
La contracción no está concentrada en un solo tipo de producto. De acuerdo con los números presentados por López, 10 de los 11 grupos de artículos registraron fuertes retrocesos respecto de julio de 2023.
El ajuste más marcado se observa en electrónica y artículos para el hogar, con una caída de 36,4%. Le siguen las bebidas, con un retroceso de 31%, y los productos de limpieza y perfumería, que bajaron 20%.
Pero la reducción de las compras también alcanza rubros más asociados al consumo cotidiano. Las ventas de almacén están 18% debajo de julio de 2023, mientras que alimentos preparados y rotisería cayeron 15%.
La amplitud de esos descensos permite observar un fenómeno que excede la postergación de bienes durables. La reducción también llega a productos de consumo frecuente y muestra cómo las familias vienen modificando la composición de sus gastos.
El escenario bonaerense aparece además dentro de un cuadro nacional de debilidad. El INDEC informó que en julio las ventas de los supermercados de todo el país bajaron 2,1% interanual en términos reales y 0,7% frente a junio. En los primeros siete meses de 2026 acumularon una contracción de 2,7%.
Así, el 4,7% de caída interanual informado por López para la provincia de Buenos Aires supera el retroceso observado para el total nacional en ese mismo mes.

Mayoristas: 26,7% menos que en 2023
El otro dato que completa el cuadro aparece en los autoservicios mayoristas del Gran Buenos Aires. Allí, según detalló el ministro, en julio se vendieron $54.794 millones menos, medidos en términos reales, que durante el mismo mes de 2023.
Eso representa una reducción de 26,7% en tres años. La comparación nacional muestra algunos matices en el corto plazo, aunque sin modificar el saldo interanual. El INDEC registró en julio un aumento mensual desestacionalizado de 1,2% en los autoservicios mayoristas, pero las ventas permanecieron 1,1% por debajo de julio de 2025 y acumularon una disminución de 2,7% entre enero y julio.
Es precisamente esa combinación la que explica por qué distintos indicadores pueden mostrar mejoras mensuales sin que eso implique haber recuperado los niveles previos de consumo.
Los datos privados apuntan en una dirección similar. El relevamiento de Scentia había mostrado para julio una mejora de 4,2% respecto de junio, pero todavía registraba una caída interanual del 2,6% y un acumulado negativo de 2,9% durante los primeros siete meses del año.
La señal volvió a deteriorarse en agosto: según la misma consultora, el consumo masivo cayó 1,5% interanual y acumuló una baja de 2,7% en los primeros ocho meses de 2026. En supermercados el retroceso alcanzó 3,3% y en mayoristas fue de 1,8%, mientras el comercio electrónico permaneció como una de las excepciones, con una expansión de 36,9%.
Comprar menos y deber más
La evolución de las ventas se cruza con otro problema que GRUPOLAPROVINCIA.COM viene siguiendo durante los últimos meses: el crecimiento del endeudamiento y de las dificultades para pagar las obligaciones asumidas por los hogares.
La relación entre ambos fenómenos quedó planteada de manera explícita por López. “Las familias consumen menos y se endeudan más”, señaló.
Los números sobre mora ayudan a dimensionar esa afirmación. Como informó este medio, un relevamiento del Mapa de la Deuda correspondiente a julio mostró que, dentro del financiamiento otorgado por comercios en territorio bonaerense, el 55,17% del monto adeudado se encontraba en mora y el 41,1% de los deudores de ese segmento registraba atrasos. No se trata solamente del volumen de deuda, sino también de para qué se utiliza el financiamiento.
Otro relevamiento difundido por GRUPOLAPROVINCIA.COM mostró que una parte significativa de las obligaciones de los hogares ya está vinculada con gastos corrientes como alquileres, alimentos, impuestos y servicios, mientras creció la proporción de familias que acumulan varias deudas simultáneamente. En agosto, el 28,4% de los hogares consultados tenía más de tres obligaciones al mismo tiempo.
En territorio bonaerense, un estudio de Libres del Sur e ISEPCI sobre más de 1.300 hogares había advertido además que más de la mitad de las familias relevadas recurría al endeudamiento para garantizar la comida diaria.
Las familias consumen menos y se endeudan más.
— Pablo J. López (@PabloJ_LopezOK) September 30, 2026
Recuperar el consumo requiere recuperar el ingreso real. Y recuperar el ingreso real requiere que vuelvan a crecer los sectores que generan empleo y valor agregado en la provincia. Necesitamos un cambio de rumbo.
Refinanciaciones para deudas de consumo
Ese deterioro también puede observarse desde el sistema financiero. Como informó este medio a comienzos de septiembre, Banco Provincia concretó durante 2026 alrededor de 110.000 acuerdos de refinanciación por $422.500 millones.
Un dato resulta especialmente significativo: el 96% de esas refinanciaciones correspondió a deudas vinculadas al consumo. La entidad amplió plazos y estableció distintas condiciones para préstamos personales y tarjetas de crédito con pagos atrasados.
El fenómeno ya venía apareciendo meses antes. En mayo, un informe del CEPA elaborado sobre datos del Banco Central había ubicado en 17,8% la irregularidad de los créditos otorgados a familias bonaerenses, frente a un promedio nacional de 15,3%.
De esta manera, los indicadores describen dos movimientos que avanzan simultáneamente: se retraen las compras y aumentan las dificultades para afrontar compromisos financieros, incluso cuando una parte de esos créditos se destina a sostener gastos habituales.
López apunta a los ingresos y la economía real
Para López, detrás de la evolución de las góndolas aparece el comportamiento general de la actividad económica. “Los indicadores nacionales confirman que la contracción del consumo no es un fenómeno local”, sostuvo, y vinculó la demanda con el desempeño de la industria, la construcción y el comercio.
Los últimos datos oficiales aportan contexto a esa lectura, aunque cada indicador mide dimensiones diferentes. En julio, el Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC registró una caída de 1,4% interanual y de 2,9% frente a junio en la medición desestacionalizada.
Dentro de ese resultado, el comercio mayorista, minorista y de reparaciones retrocedió 5,1% interanual; la industria manufacturera cayó 4,6% y la construcción bajó 3,3%.
El ministro bonaerense llevó ese diagnóstico directamente al bolsillo. “Recuperar el consumo requiere recuperar el ingreso real”, afirmó. Y agregó que para recomponerlo deben volver a crecer los sectores que generan empleo y valor agregado en la provincia.
Finalmente, López cerró su publicación con una definición política sobre la orientación económica nacional: “Necesitamos un cambio de rumbo”.
Más allá de esa interpretación del funcionario, los distintos registros oficiales y privados confluyen en un punto: la recuperación del gasto de las familias sigue sin consolidarse. En la provincia de Buenos Aires, la distancia respecto de 2023 muestra además que el problema no se limita a una variación mensual: en buena parte de los rubros, las compras permanecen muy por debajo de los niveles que tenían hace tres años.

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