Los salarios privados acumulan dos meses de caída y retroceden a niveles de 2023
El salario real promedio de los trabajadores del sector privado registrado cayó 0,9% en junio de 2026 y acumuló su segundo retroceso mensual consecutivo, en un escenario en el que los ingresos nominales volvieron a quedar rezagados frente a la inflación.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, la nueva baja profundizó el deterioro que ya se había registrado en mayo, cuando el poder adquisitivo había retrocedido 2,9% en términos desestacionalizados.
El resultado dejó además una señal relevante en la comparación con el inicio de la actual etapa económica: por primera vez después de 20 meses consecutivos por encima del nivel de noviembre de 2023, el salario medio real quedó por debajo de aquella referencia.
En junio, el ingreso privado formal se ubicó 0,6% por debajo del nivel registrado en noviembre de 2023.
Los salarios nominales desaceleraron más que los precios
El retroceso del poder de compra se explica por una desaceleración de los aumentos salariales nominales mayor que la registrada por el Índice de Precios al Consumidor.
Durante los primeros cuatro meses de 2026, la remuneración nominal había mostrado un incremento promedio del 2,1% mensual. Sin embargo, ese ritmo se redujo al 1% mensual en abril y mayo, según los datos oficiales utilizados para la estimación.
Así, aunque la inflación desaceleró respecto de períodos anteriores, la dinámica de los ingresos tampoco logró sostenerse y los salarios reales volvieron a perder terreno.
La tendencia también alcanzó a las remuneraciones definidas en los principales Convenios Colectivos de Trabajo. En los últimos dos meses analizados, el salario conformado medio de esos acuerdos se redujo 0,7% en términos reales y desestacionalizados.
Grandes diferencias entre actividades
La evolución salarial, sin embargo, no fue uniforme entre los distintos sectores. Entre los convenios que mostraron una mejora interanual del poder adquisitivo aparecen los encargados de edificio, con un aumento real del 5,9%; camioneros, con 3,1%; construcción y farmacia, ambos con 2,5%; entidades deportivas, con 1,7%; y aceiteros y seguros, con 1,6%.
En el otro extremo, varios rubros registraron pérdidas reales de dos dígitos. Los trabajadores textiles mostraron una caída interanual del 12,6%, los metalúrgicos del 12,4%, comercio del 11% y calzado del 10,5%.
Los números reflejan así un escenario heterogéneo: mientras algunos acuerdos salariales lograron superar la evolución de los precios, otros sectores acumularon un deterioro considerable en sus remuneraciones reales.
También cayó el empleo formal
La pérdida de poder adquisitivo se produjo en paralelo con un retroceso del empleo registrado. En mayo, el empleo asalariado formal cayó 0,1% respecto de abril. La baja estuvo impulsada principalmente por el sector privado, mientras que el empleo público no mostró variaciones y el trabajo en casas particulares avanzó 0,3%.
Desde noviembre de 2023, la cantidad de empleos asalariados registrados se redujo en 337.365 puestos. Dentro de ese total, el sector privado concentró la mayor pérdida, con 241.176 empleos menos, seguido por el sector público, con una reducción de 79.865 puestos, y el trabajo en casas particulares, con 16.324 menos.
En términos interanuales, el empleo asalariado cayó 1,5%, equivalente a unos 148.500 trabajadores. El sector privado volvió a explicar la mayor parte del retroceso, con 137.500 puestos menos y una contracción del 2,2%.
La evolución fue diferente entre los trabajadores independientes. En comparación con mayo de 2025, ese segmento creció 1,4%, con 38.800 personas más. El monotributo común sumó 42.700 aportantes y los monotributistas sociales incorporaron otros 3.000, mientras que la cantidad de autónomos cayó en 6.800 personas.
Los últimos datos laborales muestran así una doble presión sobre el mercado de trabajo: el salario privado registrado volvió a perder frente a la inflación y el empleo asalariado continúa por debajo de los niveles de noviembre de 2023.