La gobernadora María Eugenia Vidal no solo lanzó hace más de un año el decreto para la implementación de SAME bonaerense, también oficializó la compra de ambulancias 0 km y equipos necesarios. Sin embargo, la implementación del SAME Bonaerense se convirtió en una promesa de campaña y nada más.
En agosto anunciaron que antes de fin de año se implementaría, pero una serie de dificultades congelaron su instrumentación. Entre las principales dificultades, se presentaron los problemas para conseguir personal por ofrecer salarios bajos y las demoras en la instalación de un sistema de comunicación. El gobierno ofreció un sueldo de 15 mil pesos para los médicos y 10 mil para telefonistas y choferes, y los médicos prefirieron elegir otras especializaciones.
La propia gobernadora cuando evito calificar su gestión, tal como hizo Macri, reconoció que el SAME bonaerense se convirtió en una ''deuda'' pendiente, que se resolverá en los próximos años, lo cual se sumó además a la enorme crisis del sistema de salud heredado del sciolismo.
El “SAME Provincia” apuntaba a brindar “un servicio de respuesta rápida y cotidiana, con personal especializado, de amplia cobertura territorial, organizada en bases ubicadas estratégicamente para poder asistir eficazmente ante situaciones de emergencias médicas, tanto individuales como colectivas” afirmaba el proyecto ambicioso.
Preveía igual que en Capital Federal, una asistencia las 24 horas en forma conjunta con los efectores de la salud radicados en los municipios que adhieran “para fortalecer las prácticas de atención primaria, emergencias y urgencias”.
Un nuevo desembarco, esta vez en el Conurbano, confirma que Consolidación Argentina ya capitaliza el malestar territorial de LLA, mientras la conducción bonaerense intenta disciplinar a sus concejales y ordenar una estructura que sigue perdiendo volumen.
La Casa Rosada evalúa convocar esta semana a los rectores para intentar cerrar el conflicto por los fondos. Desde el sistema universitario advierten que aún no hubo una propuesta concreta.
La senadora se apartó de la postura oficial por el retiro del pliego de María Verónica Michelli. El Presidente rechazó su ofrecimiento y la bancada quedó atravesada por la discusión interna.