Unidad arriba, ruido abajo: las tensiones que el PJ bonaerense no logra apagar en los distritos
Mariana Portilla
El acuerdo entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner para ordenar la conducción del Partido Justicialista bonaerense cumplió una función clave: evitar una confrontación en la cúpula y ofrecer una señal de cohesión frente a un escenario nacional adverso para el peronismo. Sin embargo, como informó GRUPOLAPROVINCIA.COM, esa síntesis política no logró trasladarse con la misma eficacia al territorio, donde persisten disputas, desconfianzas y pases de factura que quedaron expuestos tras el cierre de listas.
Lejos de una unidad homogénea, el PJ bonaerense enfrenta un mapa fragmentado. Al menos 32 distritos irán a internas el próximo 15 de marzo, con disputas que reflejan —y en algunos casos profundizan— las tensiones entre el kicillofismo, el kirchnerismo y espacios que buscan pararse por fuera de ese eje. El fenómeno se repite sobre todo en municipios donde el peronismo no gobierna, aunque también aparecen focos conflictivos en el conurbano.
En ese contexto, la discusión ya no pasa solo por la competencia electoral, sino por las reglas del juego interno. La Junta Electoral partidaria evalúa por estas horas posibles impugnaciones a listas encabezadas o promovidas por dirigentes que en las últimas elecciones legislativas jugaron por fuera de Fuerza Patria. La señal política es clara: la unidad tiene límites y el “juego por afuera” podría tener consecuencias.
Un mapa de internas que atraviesa la provincia
El caso de Tigre se convirtió en uno de los ejemplos más visibles de las tensiones que atraviesan al peronismo bonaerense. Allí, la decisión del intendente Julio Zamora —quien en las legislativas del año pasado compitió con el sello Somos Buenos Aires— de impulsar la candidatura de su hermano, Mario Zamora, para conducir el PJ local reactivó una disputa de fondo con el resto de los sectores del peronismo. Frente a ese escenario, massismo, axelismo, La Cámpora, el Movimiento Evita, el Movimiento Derecho al Futuro y la CGT regional confluyeron en una lista común, en un armado que tomó como eje el debate político y reglamentario sobre quienes jugaron por fuera de Fuerza Patria.
Ese tipo de tensiones no se limita a Tigre. La lista de municipios en disputa se completa con varios casos relevantes a lo largo de la provincia. Morón irá a internas con una pulseada entre el sector del intendente Lucas Ghi y el espacio que responde a Martín Sabbatella; Moreno tendrá competencia entre la intendenta Mariel Fernández y un armado del Movimiento Derecho al Futuro; Junín y Lobería también presentan más de una lista; y lo mismo ocurre en Zárate, San Nicolás, 25 de Mayo, Saladillo y Roque Pérez, entre otros distritos del interior bonaerense.
En muchos de estos municipios, el común denominador es que el peronismo no gobierna, lo que habilitó una competencia sin la restricción política de respetar al intendente. Sin embargo, el fenómeno no se limita al interior: algunos casos del conurbano muestran que la unidad provincial tampoco logró cerrar del todo las disputas donde el PJ sí administra el poder local. Ese clima de disputa también se reproduce en otros municipios. En Mar del Plata, el peronismo competirá con tres listas que expresan alineamientos distintos.
Julio Zamora, intendente de Tigre, impulsa la candidatura de su hermano para liderar el PJ local.
Internas duras y liderazgo en juego
Las tensiones no solo responden a alineamientos ideológicos, sino también a disputas de liderazgo y control partidario. Así lo reconoció un candidato kicillofista de un importante distrito quien en declaraciones exclusivas a GRUPOLAPROVINCIA.COM admitió que los intentos de consensuar una lista única fracasaron en el tramo final del armado.
“Veníamos trabajando para tener una sola lista, pero sobre el final uno quiso quedarse con la presidencia cuando ya estaba acordado que iba a ser yo, y no hubo manera de cerrar”, explicó. Lejos de bajar el tono, el dirigente dejó en claro que no teme una confrontación interna y reivindicó su trayectoria en disputas previas dentro del peronismo local: “A todos los que hoy aparecen como contrincantes ya les gané, en las PASO o en la interna del partido. Ahora, les voy a volver a ganar”.
Ese testimonio sintetiza un clima que se repite en varios distritos: acuerdos que se rompen a último momento, liderazgos que no aceptan correrse y una interna que, lejos de ser un trámite, se vive como una pulseada de poder real.
Con los plazos electorales corriendo y la posibilidad de impugnaciones aún abierta, el PJ bonaerense atraviesa un proceso de ordenamiento incompleto. La conducción provincial logró evitar una guerra abierta en la cima, pero no pudo —o no quiso— cerrar todas las grietas en el territorio. El resultado es un peronismo que exhibe unidad en el discurso, pero mantiene un clima tenso en los distritos, donde la disputa interna sigue siendo el reflejo más crudo de una síntesis política todavía inconclusa.

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