El Evita afina las “nuevas canciones” de Kicillof y ordena su estrategia para 2027

Dos décadas después de su nacimiento, la organización impulsa una autocrítica sobre el período reciente, redefine prioridades políticas y sociales y apuesta a un armado nacional, con la Provincia de Buenos Aires como eje estratégico de cara a la próxima disputa electoral.

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Movimiento Evita con Axel Kicillof
La relación del Movimiento Evita con el gobierno bonaerense se volvió más orgánica en el segundo mandato de Kicillof.

A veinte años de su irrupción en la escena política, el Movimiento Evita parece decidido a revisar su propia historia para no quedar atrapado en ella. El aniversario no llega envuelto en nostalgia sino en debate estratégico: cómo volver a ser relevante en un escenario atravesado por el ajuste, el corrimiento del electorado y la irrupción de Javier Milei como ordenador —y disruptor— del sistema político.

Ese giro es el que buscará escenificarse este jueves en Ensenada, con un acto que tendrá como invitado central al gobernador Axel Kicillof. No será solo el cierre de una colonia de verano ni una postal de gestión compartida: el encuentro funciona como señal política. El Evita quiere mostrarse como parte de un armado que piensa más allá de la coyuntura, con dos objetivos claros en el radar: construir una alternativa nacional capaz de disputar el poder y sostener a la Provincia de Buenos Aires como bastión del peronismo rumbo a 2027.

La relación con el gobierno bonaerense se volvió más orgánica en el segundo mandato de Kicillof. La incorporación de dirigentes del movimiento a áreas de gestión y una convivencia sin estridencias con otros sectores del peronismo consolidaron un vínculo que hoy se proyecta en clave política. En un contexto donde el gobernador gana volumen propio dentro del espacio, el Evita apuesta a acompañar —y también a influir— en esa construcción.

Movimiento Evita y Axel Kicillof

Autocrítica, recambio y federalismo: las claves de la nueva etapa

Pero la novedad no está solo en la foto con el poder provincial. Hay, puertas adentro, un diagnóstico crítico poco habitual en la liturgia del peronismo organizado. Desde una dirigencia emergente del movimiento se reconoce que el ciclo anterior, el de Alberto Fernández, dejó más interrogantes que respuestas.

Esa revisión interna se enlaza con una lectura más amplia del momento político. Para el Evita, la llegada de Milei no es solo un cambio de gobierno sino el cierre de una etapa. De allí la insistencia en renovar dirigencias, ideas y métodos. El eje empieza a correrse desde la contención social hacia el desarrollo local, la producción y el trabajo como banderas capaces de reconstruir legitimidad en sectores populares golpeados por el ajuste.

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El propio Gildo Onorato, presidente del Partido La Patria de los Comunes y titular del Instituto Provincial de Asociativismo y Cooperativismo (IPAC), fue explícito al analizar los últimos resultados electorales. Mientras destacó la contundente victoria del peronismo bonaerense frente a Milei, no dudó en calificar como un fracaso la estrategia nacional y en señalar el magro desempeño en varias provincias.

El contraste refuerza una idea que circula con fuerza: la Provincia de Buenos Aires no solo resiste, sino que ofrece un modelo alternativo. "Axel Kicillof es quien mejor expresa el modelo alternativo, y tenemos la responsabilidad de reconstruir la esperanza para nuestro pueblo", sitentizó Onorato.

Kicillof junto al Movimiento Evita

La apuesta federal aparece como otro de los pilares de esta nueva etapa. En un reciente plenario del Norte Grande, con la participación del gobernador riojano Ricardo Quintela, el movimiento difundió un mensaje que condensa esa mirada: “La revolución peronista será federal o no será”. No es solo una consigna; es una crítica implícita a las estrategias nacionales fallidas y a un armado que, según reconocen, no logró expresar las realidades del interior.

Ese doble movimiento —repliegue bonaerense y proyección nacional— atraviesa hoy a todo el peronismo provincial. Funcionarios como el ministro de Gobierno Carlos Bianco recorren el territorio con esa lógica: fortalecer la gestión y, al mismo tiempo, tejer las redes políticas que puedan sostener una propuesta electoral sólida en el mediano plazo.

El acto del jueves sintetiza ese momento. El Evita ratificará su respaldo a Kicillof y, a la vez, intentará mostrarse como una organización en transición, consciente de sus límites y decidida a reformular su rol. A veinte años de su nacimiento, el desafío ya no es solo resistir, sino reinventarse para volver a disputar sentido y poder en una Argentina que cambió —y sigue cambiando— a gran velocidad.

¿Cree que el sindicalismo está actuando de forma correcta frente al Gobierno de Javier Milei?

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