La silla que nadie cede: Axel y Máximo se tironean la vicepresidencia del Senado

La sesión convocada para este jueves en la Cámara alta expone una interna sin resolver, con la vicepresidencia primera como eje de una pulseada que desborda lo parlamentario y tensiona al peronismo provincial.

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Axel Kicillof y Máximo Kirchner
El choque entre Kicillof y Kirchner dejó de ser soterrado y se expresa en una pulseada clave por la vicepresidencia.

El Senado bonaerense se convirtió, casi sin quererlo, en el principal escenario donde se proyectan las tensiones de fondo del peronismo provincial. Lo que debería ser una discusión rutinaria por cargos parlamentarios expuso una disputa mucho más profunda: quién conduce, quién ordena y quién queda en condiciones de proyectar poder hacia el futuro. En ese tablero, el choque entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner dejó de ser soterrado y se expresa en una pulseada clave por la vicepresidencia primera de la Cámara alta.

Este jueves, desde las 15, la Legislatura será el termómetro de una tregua frágil. Como ya contó GRUPOLAPROVINCIA.COM, la sesión convocada para definir las autoridades del Senado no solo ordenará la estructura institucional del cuerpo, sino que permitirá medir hasta dónde llega el diálogo entre el kicillofismo y el cristinismo, dos espacios que vienen negociando sin estridencias, pero con desconfianza mutua y límites muy claros.

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La vicepresidencia primera del Senado bonaerense no es un puesto decorativo. Quien lo ocupe queda inmediatamente detrás de la vicegobernadora Verónica Magario en la línea sucesoria del Ejecutivo. En un contexto donde Kicillof ya dejó entrever su disposición a jugar en el plano nacional, ese casillero adquiere un valor estratégico: garantiza control político del Senado ante eventuales licencias o movimientos del gobernador.

Por eso, en La Plata son tajantes. El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), columna vertebral del armado kicillofista, decidió no ceder ese lugar. La elegida es Ayelén Durán, senadora por la Sexta sección y figura de extrema confianza del gobernador, con anclaje político en Andrés Larroque. No hay plan B. No hay nombre alternativo. Y ese punto es el que tensó al máximo la negociación.

Del otro lado, el kirchnerismo impulsa a Mario Ishii, dirigente histórico del peronismo del conurbano. Su candidatura funciona como una señal política clara: el cristinismo no está dispuesto a resignar un lugar central en la arquitectura de poder del Senado. En su entorno aseguran que cuenta con avales transversales y advierten que Kicillof “quiere quedarse con todo”, una lectura que sintetiza el malestar de ese sector.

Mario Ishii, intendente de José C. Paz.El kirchnerismo impulsa a Mario Ishii, dirigente histórico del peronismo del conurbano, para ocupar la vicepresidencia del Senado.

La interna que se juega fuera del recinto

Aunque la discusión se formaliza en el Senado, nadie duda de que las definiciones reales se toman lejos del recinto. La rosca pasa por despachos, llamadas cruzadas y negociaciones de alto nivel entre Máximo Kirchner, Kicillof y Sergio Massa, que volvió a asumir un rol clave como articulador. El Frente Renovador, con presencia decisiva en la Cámara alta, intenta evitar que la disputa escale a una fractura que complique la gobernabilidad provincial.

En el kicillofismo asumen que pueden ceder otros espacios: la presidencia del bloque de Unión por la Patria o alguna secretaría estratégica. Pero no la vicepresidencia primera. El argumento es político y práctico a la vez: en Diputados, el gobernador ya quedó relegado en el reparto de poder, con la presidencia en manos de Alejandro Dichiara y la vicepresidencia para Alexis Guerrera. El Senado aparece, entonces, como el ámbito donde equilibrar esa balanza.


La disputa por la vicepresidencia se superpone con otro problema de fondo: la conducción del bloque de Unión por la Patria, que reúne 24 senadores y permanece acéfala tras la salida de Teresa García. La bancada refleja la fragmentación del peronismo: 15 legisladores alineados con el kirchnerismo, seis cercanos a Kicillof y tres que responden al massismo.

Los nombres que circulan muestran esa dispersión. En el cristinismo suenan Fernanda Raverta y Emmanuel González Santalla; el MDF evalúa figuras de perfil bajo como Pedro Borgini; mientras que el massismo mantiene alternativas propias. La dificultad para consensuar un apellido evidencia que la pelea no es solo por cargos, sino por liderazgo político.

Kicillof MagarioAxel Kicillof y Verónica Magario.

Mientras la interna se estira, el funcionamiento del Senado permanece en pausa. La conformación de las 27 comisiones permanentes sigue congelada, al igual que definiciones clave en áreas sensibles como Presupuesto, Legislación General o Asuntos Constitucionales. Como adelantamos en GRUPOLAPROVINCIA.COM, también forman parte del paquete de negociación cargos administrativos de peso, como la Secretaría Administrativa que hoy ocupa Roberto Feletti y la vacante en la Secretaría Legislativa.

Desde la oposición miran con preocupación el escenario: sin un oficialismo ordenado, la Cámara alta avanza en modo mínimo, justo cuando se acercan debates fiscales, presupuestarios y sociales de alto impacto. El calendario no da respiro. El 1° de marzo se inaugura el período ordinario con la Asamblea Legislativa y el discurso del gobernador.

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